Elías Tello celebra su triunfo en lo alto de Andarraso (Foto: Fabio López. ElPelotón)

Triunfo del chileno Elías Tello (Kuota-Construcciones Paulino) en la inédita cima de Andarraso, quinta jornada de la XXX Vuelta a León, prácticamente al lado de donde hace tres años vencía su compatriota y amigo Miguel «Lobito» Burmann. En cuanto a la general no ha habido cambios, y Alessandro Fancellu ha logrado mantener el liderato de manera holgada después de que sus compañeros del Kometa realizaran un extraordinario trabajo durante toda la etapa.

Acabó la trilogía montañosa de esta vuelta, y de nuevo una fuga inicial acabó llevándose el gato al agua, después de que Gerard Armillas (Controlpack) consiguiese hacer buena la escapada en Boca de Huérgano, y de que el propio Fancellu hiciese lo mismo en Ancares. En este caso, el movimiento se produjo casi antes de dar el banderazo de salida en Molinaseca, y es que desde el pueblo se comenzaba hacia arriba para subir el alto de Onamio. En sus duras rampas se marchaban diez ciclistas, con otra vez más Armillas poniéndose el mono de trabajo, además de Jesús Arozamena (Froiz), Iván Cobo (Gomur-Cantabria Infinita), Borja Teruel (ULB-Natural Greatness), Vicente Hernáiz (Eiser Hirumet), Alberto Serrano (Escribano), Anxo Lorenzo (Aluminios Cortizo), Elías Tello y su compañero del Kuota-Construcciones Paulino Edwin Torres, y el mejor colocado en la general, Samuel Blanco (Rías Baixas), que se encontraba octavo a 3’05» del italiano del Kometa.

En esta ocasión, la fuga «no caminó» con tanto margen como días anteriores, y es que por detrás en todo momento los chicos de la Fundación Contador mantuvieron la distancia con la cabeza rondando el minuto y medio. Así se fueron comiendo los kilómetros y pasando uno a uno las hasta ocho cotas puntuables que tenía el recorrido, sirviendo esto para que Alberto Serrano pasará prácticamente por todas ellas en primer lugar para asegurarse el maillot de topos rojos.

Por detrás en la tercera subida, El Trechero, a 50 kilómetros de meta, los locales del Diputación de León-ULB buscaban ser protagonistas, lanzando Javier Gil a Marcos González en las rampas más duras, aunque el intento no acabaría en buen puerto, y es que el leonés no era capaz de enganchar con los de delante, y finalmente acabaría siendo atrapado por el pelotón en la ascensión a Rosales.

Ahí, en Rosales ya la fuga llegaba muy seleccionado con tan solo 5 ciclistas, Tello, Arozamena, Blanco, Cobo y Serrano, entendiéndose a la perfección y coronando con un minuto de margen sobre el grupo del líder. Esas rampas de Rosales, animaron al chileno, y es que fue aquí donde él mismo trabajó enormemente en 2016 para que Burmann consiguiese la victoria de aquel año.

Y así se llegaba a la base de la última subida de esta edición, el inédito Andarraso, con 3 kilómetros al 12% de media, con el pelotón a apenas 50″ de la cabeza, haciendo pensar que estaba todo controlado, pero no contaban con que desde la primera rampa Tello iba a poner un punto más en la fuga, consiguiendo distanciarse, para poco a poco, pedalada a pedalada, y rampa a rampa, hacer más real que de nuevo un hijo de Chile pusiese su bandera en la cima de un puerto de la comarca de Omaña.

Elías Tello conseguía la gloria en Andarraso, entrando a 30″ el eritreo Yacob Debesay (UCI) que se lanzaba desde el grupo principal, superando al resto de hombres que quedaban de la fuga en las rampas finales, pensando que ya nadie quedaba por delante y dejando para la posteridad la foto curiosa, más de una vez vista en el ciclismo, de que el segundo ciclista en entrar en meta levanta los brazos desconociendo que alguien ya ha saboreado las mieles del triunfo antes que él. De hecho, se da la casualidad de que otro eritreo, Merhawi Kudus, ya nos dejaba una imagen similar hace 7 años en la Vuelta a Léon. El podium de la etapa lo completaba a 49″ Jesús Arozamena.

En cuanto a la lucha por la general, desde abajo se lanzaba a por la gesta Niko Sáenz (Eiser Hirumet), saliendo en un primer momento a su rueda el líder Fancellu, aunque poco después veía que esa velocidad no era la suya, y decía poner su ritmo hasta arriba, perdiendo tan solo al final 9″ con respecto al colombiano, y obteniendo el botín de aumentar la renta que tenía con sus máximos perseguidores en la lucha por el maillot amarillo, quedando Sergio Araiz a 27″ y Adne Holter a 1’05». Así que salvo sorpresa mañana Alessandro Fancellu pasará a engrosar la nómina del palmarés de la ronda leonesa, en una edición de las más exigentes que se recuerda, y siendo además el ciclista más joven en lograrlo.

Mañana concluirá esta XXX Vuelta a León con una etapa llana de 126 kilómetros entre La Bañeza y Sahagún, y que tendrá al viento como el máximo aliciente en el caso de aparecer, aunque el riesgo parece disminuirse al celebrarse en horario matinal, esperándose una llegada masiva alrededor de las 14:00 en la localidad del sureste de León. Toda la información de la etapa la podéis encontrar en nuestra previa.

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