Arranca la competición por excelencia dentro del calendario catalán, les Grans Clàssiques, donde el Controlpack buscará empezar peleando por los puestos de honor en el díptico de Sabadell.
Tras arrancar la temporada en el Circuito del Guadiana, la estructura afronta estos dos compromisos con ambición, ganas de reivindicarse y de pelear por la clasificación general de la competición.
El Trofeu Joan Escolà contará con un trazado de 116 kilómetros con más de 1.500 metros de desnivel acumulado. Tras un inicio muy quebrado, con dos altos puntuables donde se prevé una gran batalla por consolidar un grupo puntero, la prueba pondrá rumbo al Collet de Llibabosses, que puede jugar un papel determinante a 40 kilómetros de meta. Coronado el alto, aún restarán dos pequeñas cotas que en anteriores ediciones han jugado un papel trascendental para definir el ganador antes de regresar a Sabadell.
Al día siguiente, llegará el turno del Campionat de Sabade, una prueba de 140 kilómetros más exigente que en la jornada anterior. Terreno rompepiernas que volverá a tener al Collet de Lligabosses como punto clave. En los últimos kilómetros, la subida al Santuari de la Salut puede decidir la carrera dada su proximidad con la línea de meta.
Dos buenas oportunidades para el Controlpack, que buscará demostrar el buen trabajo realizado durante la pretemporada y plasmarlo con buenos resultados. Un terreno sinuoso y rompepiernas que será un buen punto de partida con el que trabajar todo el año.
Para el díptico de Sabadell, el Controlpack contará con Andrés San Abdón, Óscar Cabanas, Sergi Manrique, Marcel Molist, Roger Puig, Juan David Montoya, Jaume Villar, Arnau Solé, Marian Vayreda, Llibert Sendrós, Christopher Morales, Martí Pratginestós, Kevin Ferré, Diego Beltrán y Jordi Riera.