Hasta pronto Tommeke, el rey del adoquín

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Tom Boonen durante la última París- Roubaix

Ayer se disputaba la 115ª edición de una de las carreras más grandes del panorama internacional, la París- Roubaix. Pero ayer no era una edición más, ayer no se trataba solo de la edición de la temporada 2017, no fue solo la confirmación de Greg Van Avermaet como un fantástico clasicómano, sino que El gran Tom Boonen disputaba sus últimos 257 kilómetros encima de la bicicleta, una bicicleta que le ha acompañado durante 16 temporadas, 16 años de su vida que le han servido para convertirse en uno de los mayores héroes de las dos ruedas sin motor.

El belga comenzaba su andadura en el pelotón internacional en el archiconocido US- Postal, una victoria en la Volta a Cataluña y un tercer puesto en la París- Roubaix eran su carta de presentación y hacían prever lo que el joven de 21 años podía hacer durante toda su carrera. En la temporada siguiente cambio de equipo, el Quickstep- Davitamon iba a ser su escuadra hasta sus últimas pedaladas como profesional el 9 de abril de 2017.

Las dos siguientes temporadas no fueron como él esperaba, pero durante el 2005, Tornado Tom logró todas las victorias que un belga sueña desde pequeño con lograr encima de una bicicleta. Victoria en la E3 Prijs Vlaanderen sobre Andreas Klier, para después lograr su primer Tour de Flandes también sobre el alemán de T- Mobile. Cuando todo el mundo estaba esperando una llegada al esprint, el flamenco arrancó a 8 kilómetros sorprendiendo a todos y venciendo con gran superioridad a todos sus rivales. El mito empezaba a crearse. La semana siguiente llegaba la gran clásica francesa, partía como gran favorito y no defraudo. Llegando al velódromo con George Hincapie y Juan Antonio Flecha como acompañantes, Boonen demostraba una vez más su fortaleza al esprint y alzaba los brazos por primera vez en Roubaix. Pero su temporada no terminaba ahí, después de conseguir dos victorias en el Tour de Francia, llegaba el Mundial de Madrid y ponía el broche de oro a una temporada de ensueño.

Imagen del podium en el Campeonato del Mundo de Madrid (2005)
Imagen del podium en el Campeonato del Mundo de Madrid (2005)

Después llegarían varias temporadas más cargadas de éxitos, donde el líder del Quickstep- Innergetic no se cansaba de levantar los brazos, destacando la victoria en el Tour de Flandes 2006 y París- Roubaix 2008 y 2009. La temporada 2012 sería de nuevo un sueño para él. Con varios monumentos en sus vitrinas, el belga quería más. Los míticos muros de Oude- Kwaremont y Paterberg se convertirían en grandes aliados suyos en Flandes y vencía al esprint a Pozzato y Ballan. La París- Roubaix de ese mismo año, fue una gran exhibición de Boonen, un ataque suyo a falta de 57 kilómetros de línea de meta, durante el paso de Auchy- lez- Orchies le permitía llegar en solitario y mostrarse como el rey del adoquín con cuatro victorias en el velódromo.

https://www.youtube.com/watch?v=DtzgRcnglXE

Para el recuerdo quedarán sus acelerones en Taaienberg, muro que ha adquirido su nombre después de las selecciones que realizaba en él, sus duelos con Fabian Cancellara y con Andreas Klier quedarán en la memoria de muchos y también sus más de 100 victorias como ciclista profesional. Después de 16 temporadas solo tenemos que agradecer al flamenco y mirar un amplio palmarés que ha cosechado con 4 París- Roubaix, 3 Tour de Flandes, 3 Gent- Wevelgem, 5 E3 Prijs Vlaanderen, además de 6 etapas en el Tour de Francia y el Mundial de Ruta de la temporada 2005.

Durante el día de ayer, Tom Boonen quería poner un broche de oro a su carrera venciendo en una de sus carreras favoritas. El propio belga soñaba con entrar en solitario en la primera posición en el velódromo y disfrutar de su amado deporte en una posición de ensueño, pero finalmente no pudo ser. Después de buscar la heróica en el Carrefour de l’Arbre, se tuvo que conformar con la 13ª posición. Una posición más que digna para el campeón belga que ahora comenzará una nueva vida, aunque a buen seguro seguirá ligado al deporte de las dos ruedas y viviéndolo de la misma manera que lo hacia sobre la bicicleta. Una vez terminaba su última carrera el belga declaraba: “No he querido dar una vuelta de honor al velódromo porque me siento algo frustado por lo sucedido hoy. Las cosas no han salido tal y como esperábamos. Esta noche voy a recuperarme de la carrera y a partir de mañana toca empezar a disfrutar de la nueva vida a mi propio ritmo.”

Ahora comienza su nueva etapa, la era Post- Boonen, los muros y adoquines le echaran de menos, pero más le echaremos de menos los espectadores. Ahora forma parte de una pequeña nomina de ciclistas que conforman la historia del ciclismo ¡Gracias por todo Tornado Tom!

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