Hay lugares que guardan las carreras mucho después de que desaparezcan las rodadas. El Refor es uno de ellos. En sus campas, entre curvas que obligan a buscar el equilibrio y repechos que terminan pesando más de lo que aparentan, Felipe Orts conquistó en enero de 2024 su sexto Campeonato de España. Aquel día, el alicantino volvió a demostrar que había hecho del ciclocrós nacional un territorio casi propio. Han pasado cerca de tres años, ha cambiado de equipo y ha añadido otros dos títulos a su colección. Pero hay algo que permanece. El sábado 31 de octubre, Orts volverá a Amurrio, esta vez vestido de naranja y con una nueva historia por escribir.
El Amurrioko Ziklo-Krossa – José María Basualdo Sari Nagusia será la tercera parada de la Copa de España de ciclocrós 2026-2027. Después de las primeras batallas de Siero y Marín, el certamen aterriza en Euskadi, donde esta disciplina conserva una relación especial con el público y con una forma de entender el ciclismo que no necesita grandes escenarios. El C. D. Kuskumendi MTB reunirá a más de 650 participantes en una jornada de categoría internacional UCI C2. Hay puntos en juego, lideratos que defender y jerarquías que empiezan a dibujarse. Pero también algo menos cuantificable: la oportunidad de ver al mejor especialista español de los últimos años competir por primera vez esta temporada en suelo nacional, precisamente en una tierra que ahora forma parte de su nuevo proyecto deportivo.
Amurrio sabe bien lo que significa recibir a los mejores. El pasado 1 de noviembre de 2025, Kevin Suárez impuso su autoridad en la carrera masculina con una victoria construida desde los primeros compases. El cántabro gobernó la prueba por delante de Gonzalo Inguanzo y dejó otra demostración de su oficio en el que sería su último invierno como profesional del ciclocrós. Entre las mujeres, Lucía González prolongó su dominio en aquella Copa de España con su tercera victoria consecutiva, por delante de Sofía Rodríguez. Fue una jornada de certezas, de corredores que conocían el oficio y supieron imponerlo sobre un circuito que rara vez regala nada. Ahora Suárez ya no está en las parrillas, pero el resto de aquella historia vuelve a encontrarse en El Refor.
La jornada del sábado 31 de octubre comenzará a las 9:00 horas con las carreras de máster 30, 50 y 60 masculinos y las categorías máster femeninas. A las 10:00 llegará el turno de los máster 40 masculinos, antes de dar paso a los cadetes, que competirán a las 11:00, y a las cadetes, cuya salida está prevista a las 11:40. Las pruebas júnior masculina y femenina arrancarán a las 12:30, dejando las últimas horas de competición para las categorías élite y sub-23. Las mujeres tomarán la salida a las 13:30 y los hombres pondrán el cierre a la jornada desde las 14:45.
El circuito de El Refor tendrá 2.900 metros, una distancia suficiente para acumular desgaste y lo bastante corta como para que cada error regrese demasiado pronto. La organización ha preparado un trazado que alterna sectores rápidos con zonas de mayor exigencia técnica, pasos por arena y diferentes obstáculos. Es el tipo de recorrido en el que no basta con tener fuerza: hay que saber cuándo utilizarla. La colocación antes de los sectores complicados, la capacidad de enlazar curvas sin perder velocidad y el esfuerzo repetido de volver a acelerar pueden convertirse en una selección tan definitiva como cualquier ataque. Las previsiones meteorológicas apuntan, por ahora, a una jornada sin grandes precipitaciones, de modo que el terreno podría ofrecer una carrera más rápida de lo que acostumbra a sugerir el otoño vasco. Aunque en ciclocrós el suelo siempre tiene la última palabra.
Para Orts, sin embargo, Amurrio tendrá un significado que va más allá del resultado. Después de dos temporadas en el Ridley Racing Team, el alicantino ha encontrado en la Fundación Euskadi el respaldo para abrir una nueva etapa, con un proyecto que le permitirá compaginar el ciclocrós internacional y la carretera. Durante el invierno competirá bajo la denominación La Vila Joiosa-Fundación Euskadi, mientras que de marzo a septiembre vestirá el maillot del Euskaltel-Euskadi. Una unión que acerca dos territorios separados por cientos de kilómetros, pero unidos por una misma forma de vivir el ciclismo. Desde las orillas del Mediterráneo hasta las campas de Euskadi, Orts ha construido buena parte de su carrera lejos de casa, acostumbrado a los inviernos belgas y neerlandeses, a la lluvia y a los circuitos donde el barro parece no terminar nunca. Ahora, el naranja de una de las estructuras más reconocibles del ciclismo vasco acompañará al ocho veces campeón de España en su regreso a un escenario donde ya conoce lo que significa ganar.
Tampoco llega necesitado de encontrar sensaciones. Orts comenzó el invierno con una séptima plaza en Ardooie y una novena en Meulebeke, antes de subir al podio de la Noche de Woerden, donde fue tercero. En Heerde terminó cuarto, a solo siete segundos del podio, y cerró su primera gran semana de competición con un sexto puesto en el Superprestigio de Overijse, a treinta segundos de Michael Vanthourenhout. Resultados que hablan de un corredor que ha vuelto a instalarse entre los mejores en los circuitos del norte de Europa. El sábado cambiará el paisaje y también la responsabilidad. En Amurrio no llegará como uno más de los aspirantes a discutir una plaza entre los diez primeros. Llegará como el hombre al que todos querrán derrotar.
Pero la Copa de España lleva semanas construyendo su propia historia sin él. Raúl Mira se presenta en Amurrio vestido de líder, con 41 puntos y la victoria de Siero todavía reciente. El valenciano ha confirmado que su condición de campeón nacional sub-23 del pasado invierno no era únicamente el resultado de una buena generación, sino el anuncio de un corredor capaz de discutir las carreras absolutas. A solo dos puntos aparece Miguel Rodríguez, vencedor en Marín después de una de esas carreras que se resuelven por detalles, con apenas cuatro segundos de ventaja sobre Miguel Díaz. Los dos llegan con razones de sobra para mirar hacia delante, aunque la presencia de Orts obligará a medir sus ambiciones con una referencia diferente.
Gonzalo Inguanzo conoce igualmente ese desafío. El cántabro, vencedor de la última Copa de España, fue segundo en Amurrio hace un año y conoce bien el escenario. Mario Junquera, segundo en Siero, aporta otro nombre acostumbrado a competir en las posiciones delanteras, mientras que Ismael Esteban y Aitor Hernández añaden profundidad a una parrilla que no se agota en sus primeros favoritos. También merece atención el estreno de Martín Fernández en la categoría sub-23, después de dominar la Copa júnior la pasada temporada, así como la presencia de Unax Galán, otro de los jóvenes que ya han demostrado capacidad para incomodar a corredores de mayor experiencia. Entre todos aparece una pregunta que el sábado tendrá respuesta: cuánto puede acercarse el mejor ciclocrós nacional al ritmo que Orts trae de Europa.
La carrera femenina presenta una incertidumbre diferente. Sofía Rodríguez llega con el maillot de campeona de España y la victoria conseguida en Siero, pero sin el liderato de la Copa. Ese honor pertenece a Alexandra Valade, la francesa que fue segunda en Asturias y se impuso después en Marín. Sus 45 puntos la colocan por delante de Lucía González, con 34, y Sara Cueto, con 32. Las tres estarán en Amurrio, donde también comparecerá Rodríguez, en un enfrentamiento que reúne generaciones, trayectorias y maneras distintas de entender la competición.
Para Lucía González, El Refor tampoco es un lugar cualquiera. Aquí conquistó en 2024 su sexto Campeonato de España y aquí volvió a ganar el pasado noviembre, cuando todavía era la referencia incontestable de la Copa. La asturiana conoce mejor que casi nadie cómo administrar una carrera cuando el terreno comienza a exigir más paciencia que velocidad. Sofía Rodríguez representa la continuidad de una generación que ha aprendido a competir mirando hacia Europa, mientras que Valade llega con la confianza de quien ya sabe lo que significa derrotarlas. Sara Cueto buscará acercarse a ese duelo y nombres como Anaïs Morichon, Léa Stern o Marta Beti aportarán una oposición que puede convertir cualquier vacilación en una pérdida de posiciones. También estará Mirari Gotxi, que continúa su crecimiento en sub-23 después de proclamarse campeona de España júnior el pasado invierno.
La Copa, además, no empieza ni termina con las carreras absolutas. Entre los júnior masculinos, Xavi Vidal llega después de conquistar Marín y hacerse con el liderato, aunque tendrá enfrente a corredores como Antoine Clemente, vencedor en Siero, Pelayo Gancedo, Marco Latorre o Axel Roy. La categoría femenina contará con Carla Bañuls, ganadora de las dos primeras pruebas de la Copa, ante rivales como Noa Vega, Gisela Herrero y Katixa Navarro. Más temprano, los cadetes volverán a ofrecer una de las parrillas más numerosas e imprevisibles, con Manuel García y Mateo Hermida como referencias recientes entre los chicos y Jana Freixas como gran protagonista del arranque femenino, después de imponerse tanto en Siero como en Marín.
Amurrio no decidirá todavía la Copa de España. Quedarán carreras, viajes y muchas vueltas antes de conocer a los vencedores definitivos. Pero puede cambiar algunas de las certezas que dejaron las primeras semanas. La llegada de Orts modifica la pelea masculina, mientras que entre las mujeres las diferencias todavía son lo bastante pequeñas como para que una sola tarde altere el orden establecido.
El Refor volverá a llenarse de bicicletas, de espectadores junto a las cintas y de ese ruido particular que acompaña al ciclocrós, mitad esfuerzo y mitad tierra bajo las ruedas. Para algunos será una carrera más en el calendario. Para otros, la oportunidad de defender lo ganado o de empezar a recuperar lo perdido. Y para Felipe Orts, el regreso a un lugar que ya conoce su nombre, aunque esta vez lo vea llegar vestido de naranja.
En Amurrio, el pasado y el presente volverán a encontrarse sobre las mismas campas. El sábado habrá que pedalear para saber cuál de los dos pesa más.


