Dos maillots arcoíris en tres días son suficientes para presentar a cualquier ciclista al mundo. En el caso de Benjamín Noval, sin embargo, Montreal no ha descubierto demasiado. El asturiano se ha proclamado campeón del mundo júnior de contrarreloj y de ruta después de dos temporadas en las que ha ganado prácticamente allí donde ha puesto el foco, desde el asfalto hasta el barro y la bicicleta de montaña. Los dos Mundiales son el resultado más grande de su todavía cortísima trayectoria, pero quizá para entender realmente al ciclista que los ha ganado haya que mirar mucho más allá de ellos.
Noval lleva años cambiando de bicicleta sin perder competitividad. Ya como cadete se proclamó campeón de España de ciclocrós en Amurrio en 2024 y, unos meses después, ganó también el Nacional contrarreloj de su categoría en Avilés. El salto a júnior no redujo ese abanico. Todo lo contrario. En sus dos temporadas en la categoría ha conseguido algo tan sencillo de resumir como difícil de repetir: en 2025 y 2026 ha sido campeón de España de ciclocrós, contrarreloj, ruta y XCO. Cuatro disciplinas, cuatro títulos y el mismo pleno durante dos años consecutivos.
El ciclocrós sirve especialmente bien para comprender hasta dónde llega esa versatilidad. En su primer invierno como júnior, Noval terminó cuarto en el Europeo de Pontevedra, formó parte del relevo español que conquistó el bronce continental, fue segundo en la Copa del Mundo de Zonhoven y acabó cuarto en el Mundial de Liévin 2025, a solo un segundo del podio. Un año después volvió a quedarse a las puertas de una medalla mundialista, esta vez con otro cuarto puesto en Hulst, después de haber subido al podio de la Copa del Mundo en Hoogerheide. Resultados que lo han colocado entre los mejores júnior del mundo en una disciplina que, al menos de momento, convive con su camino hacia la carretera.
Tampoco la bicicleta de montaña ha sido simplemente una herramienta de preparación. Noval conquistó el Campeonato de España júnior de XCO en 2025 y lo revalidó en julio de 2026 en Arroyomolinos, donde tomó el mando desde los primeros compases y terminó ganando con más de dos minutos de ventaja. Para entonces ya había vuelto a proclamarse campeón nacional de ciclocrós, contrarreloj y ruta. El resultado era otra temporada con los cuatro maillots nacionales en su armario antes incluso de afrontar el gran objetivo internacional del año.
La carretera, mientras tanto, iba dejando pistas cada vez más difíciles de ignorar. En 2025, todavía como júnior de primer año, ganó la Vuelta al Besaya, se impuso también en el GP F.W.R. Baron en Italia y completó el doblete de los Campeonatos de España de Granada. También descubrió algunas de las grandes carreras internacionales de la categoría: fue 24º en la París-Roubaix júnior pese a romper el cambio a 40 kilómetros de la llegada y terminó 11º en la contrarreloj del Mundial de Kigali. En la prueba en línea estaba todavía en la pelea cuando una caída terminó condicionando sus opciones.
Su segundo año júnior ha elevado todavía más el listón. Noval volvió a ganar los Campeonatos de España de contrarreloj y ruta y en julio conquistó el Ain Bugey Valromey Tour, una de las grandes vueltas por etapas del calendario internacional júnior, después de ganar también su primera etapa. El salto al WorldTour, de hecho, estaba decidido mucho antes de Montreal: INEOS anunció en junio de 2025 su incorporación para 2027, una vez finalizada su etapa júnior. El equipo británico destacó entonces precisamente una combinación que sus resultados ya empezaban a mostrar: capacidad escaladora, lectura de carrera y madurez competitiva.
Montreal ha terminado de juntar todas esas piezas. Primero llegó la contrarreloj, un ejercicio de poco más de 20 kilómetros en el que Noval superó por 6 segundos al belga Vic De Smet. Dos días después apareció un ciclista diferente con el mismo maillot de España: capaz de desenvolverse en el pelotón, alcanzar la cabeza de carrera, atacar y marcharse en solitario para conquistar también el Mundial en línea. La primera victoria hablaba de potencia y gestión del esfuerzo. La segunda añadió resistencia, colocación, lectura táctica y capacidad para decidir una carrera.
Por eso el doblete adquiere otra dimensión cuando se observa de dónde viene. Remco Evenepoel es el único otro júnior masculino que ha ganado contrarreloj y ruta en una misma edición del Mundial, en Innsbruck 2018. En sub-23, Evgeni Petrov consiguió ambos títulos en Plouay 2000. Ningún hombre ha completado todavía esa combinación en categoría élite. Entre las mujeres sí lo hicieron dos nombres enormes: Jeannie Longo en Duitama 1995 y Anna van der Breggen en Imola 2020. No son comparaciones destinadas a pronosticar dónde llegará Noval, sino referencias que permiten entender lo difícil que resulta ser el mejor contra el reloj y volver a serlo cuando, pocos días después, la carrera exige habilidades completamente diferentes.
Y quizá sea precisamente ahí donde aparezca el rasgo más interesante de Noval. Su trayectoria todavía no permite saber qué clase de corredor será dentro de cinco o diez años, pero sí muestra qué clase de ciclista es ahora. Ha ganado etapas y vueltas por etapas, campeonatos en línea y contrarrelojes; ha estado a segundos de las medallas mundialistas sobre el barro y ha dominado un Campeonato de España sobre una bicicleta de montaña. Durante sus años de formación no ha tenido que escoger un único terreno para destacar.
Benjamín Noval cumplirá 18 años el próximo 7 de octubre y en 2027 cambiará definitivamente de escenario con su llegada al WorldTour. Allí empezará otra historia y desaparecerán muchas de las referencias que ahora permiten medir su dominio entre los júnior. Conviene no adelantarla. Lo que deja atrás ya resulta suficientemente elocuente: dos temporadas júnior, ocho títulos nacionales individuales repartidos entre cuatro especialidades y, para terminar, dos maillots arcoíris en Montreal. Los Mundiales han colocado su nombre ante todo el ciclismo. El camino hasta ellos explica por qué no han llegado por casualidad.


