Benjamín Noval se ha proclamado campeón del mundo júnior en ruta en Montreal después de culminar una exhibición en solitario. El asturiano, que dos días antes había conquistado el título contrarreloj, lanzó su movimiento en la parte final de los 134 kilómetros de carrera y ya nadie volvió a verle. Simon Defrance se colgó la plata a 42 segundos y Elias Wandel completó el podio a 2:12.
El maillot arcoíris conquistado contra el reloj colocaba inevitablemente a Noval entre los corredores más vigilados en la salida. España asumió esa condición sin precipitarse y el asturiano se mantuvo a resguardo durante buena parte de una carrera en la que el paso por el circuito de Montreal fue acumulando desgaste. Los kilómetros fueron endureciendo el grupo y reduciendo el margen para esconderse hasta que llegó el momento de empezar a jugar por el Mundial.
Noval fue avanzando posiciones a medida que la carrera entraba en su fase decisiva. Por delante todavía quedaban corredores que habían tratado de anticiparse, pero el español terminó alcanzando la cabeza junto al francés Simon Defrance. El escenario había cambiado por completo: después de esperar durante buena parte de la jornada, el campeón del mundo contrarreloj estaba delante y con piernas para algo más.
No tardó en demostrarlo. Noval midió el momento y lanzó el ataque que terminaría decidiendo el campeonato. Defrance no pudo seguir su rueda y el asturiano abrió rápidamente unos metros que se transformaron en una diferencia cada vez más seria. «Cuando llegué delante y vi que era el momento decidí darlo todo hasta meta», explicaría después. A partir de ahí ya no hubo más cálculos que los que exigía sostener el esfuerzo hasta la llegada.
La persecución tampoco consiguió organizarse lo suficiente para ponerle contra las cuerdas. Defrance quedó como principal referencia por detrás mientras Noval mantenía su ritmo al frente, sin descomponerse y gestionando las últimas dificultades del recorrido. La información desde el coche terminó de darle tranquilidad. «Intenté regularme lo mejor posible, sabiendo que eran dos y que se iban a entender muy bien. Cuando me dijeron que iba solo, ya sabía que en el uno contra uno era más complicado que me recortasen tiempo».
La última vuelta confirmó que el Mundial ya estaba en sus manos. Noval continuó pedaleando sin concederse un respiro hasta poder disfrutar de los metros finales y cruzar la meta después de 3 horas, 23 minutos y 35 segundos. Defrance llegó 42 segundos después para hacerse con la plata, mientras Elias Wandel encabezó a 2:12 la llegada de los perseguidores y se llevó el bronce.
Dos días después de ser el más rápido contra el reloj, Benjamín Noval volvió a vestirse de arcoíris en Montreal, esta vez después de una carrera que le exigió esperar, leer y atacar. El asturiano cerró la jornada como la había abierto: señalado como uno de los hombres a batir. La diferencia estuvo en que, cuando llegó el momento de comprobar quién podía seguirle, la respuesta fue sencilla: nadie.


