Un grupo de 5 corredores llegaba a las calles de Irún tras completar la etapa final de la Bidasoa Itzulia 2026. Lo hacía con el líder de la carrera, el francés Maxime Luzi (AVC Aix en Provence) que había sido capaz de neutralizar la escapada de Hugo Tapiz (Equipo Finisher) y Sergio Gámez (Caja Rural ALEA), ambos llegando a lograr dos minutos de renta; y tras superar los seis altos puntuables (más la ascensión inicial a Guadalupe) de una jornada de apenas 110 kilómetros: Arkale, Aritxulegi, Agiñako, Piedad, San Martzial y Erlaitz.
Un líder fuerte, Luzi, ganador de la cronoescalada inicial de Hondarribia a Jaizkibel, y artífice en primera persona de responder a los ataques para desbancarle así como de descolgar a sus rivales más peligrosos. Con todo, volviendo al inicio de este artículo, Luzi se presentaba en los últimos 3 kilómetros junto a los protagonistas de la fuga Tapiz y Gámez, y también con Lajarín (Finisher) y Fernández (Extremadura Pebetero).
A falta de 1’3 kilómetros, este grupo se iba a jugar tanto la victoria de etapa como la general de la Bidasoa Itzulia. Una prueba por cierto que anunció su suspensión para 2026 y que finalmente consiguió los apoyos necesarios para salir adelante con el impulso también de la Federación Guipuzcoana de Ciclismo (GTxE).
En una rotonda ya en las calles de Irún, se anticipó Luis Alberto Lajarín para aprovechar la superioridad numérica del Equipo Finisher, con dos corredores en el quinteto cabecero. Además, estaba a tan solo 7 segundos (tercera plaza de la general virtual) en la clasificación. Lajarín consiguió apenas 20 metros ante la falta de reacción inmediata del resto de corredores. Queriendo cerrar rápidamente el hueco, Luzi reaccionó tomando a demasiada velocidad la mencionada rotonda y se salió impactando contra el público. En concreto, contra un aficionado de avanzada edad con silla autónoma para desplazarse.
El impacto, a alta velocidad, provocó un incidente en el que tuvo que intervenir el médico de la Bidasoa Itzulia. Según ha podido saber Ciclismo El Pelotón, el aficionado fue estabilizado rápidamente pese a la espectacularidad del incidente y la herida provocada por el golpe. La medicación habitual de la víctima habría provocado un abundante sangrado, que fue tratado y que en ningún momento afectó a la consciencia del aficionado. Sin embargo, se procedió a su evacuación en ambulancia sanitaria de la prueba (DYA) para evaluar cualquier posible afectación. Según testigos, el propio hombre mostró su disposición a marcharse del lugar por sus propios medios, acompañado de un familiar, algo que desaconsejó el médico de carrera.
Hablando del prisma deportivo, el líder Luzi arrastró en esa errática trazada al resto de corredores de su grupo, y sobre todo a Francisco Jesús Fernández (Extremadura Pebetero). De hecho, el corredor necesitó la asistencia del coche neutro de la Federación Guipuzcoana para utilizar una bici de repuesto y completar rápidamente la carrera. Precisamente los ocupantes de ese vehículo de asistencia neutra fueron claves para verificar el desenlace de la carrera.
Y es que recordemos que Luis Alberto Lajarín marchaba unos metros por delante en el momento de la caída. El ciclista del Finisher, ajeno a lo que acababa de suceder, afrontó en solitario el Paseo Colón de Irún y celebró con rabia, pero también con gran tranquilidad (levantando los brazos y dejando de pedalear 150 metros antes de la meta) una victoria de etapa muy trabajada por su equipo. Nada intuía sobre el triunfo también en la general final.
Por detrás, a 18 segundos entraron los protagonistas de la fuga Gámez (Caja Rural ALEA) y Tapiz (Finisher), con un fuerte marcaje del francés sobre el español para garantizar el triunfo de etapa de su compañero Lajarín. A 39 segundos llegó un grupo que venía persiguiendo, liderado por el guipuzcoano Eneko Olveira (JRG Norclamp), que demostró una gran forma en la Bidasoa Itzulia; el hasta ese momento segundo en la general Marco Martín (BBK Euskadi), y cerrando ese grupo el afectado por la caída Francisco Jesús Fernández (que recibió sin embargo el tiempo del segundo grupo en meta, +18 segundos). No sería hasta la 14ª posición, a 1:54 del vencedor de la jornada, cuando el maillot amarillo Maxime Luzi (AVC Aix en Provence) cruzaría la línea de meta.
El lector más erudito, o más conocedor de la reglamentación, o bien avispado en la lectura del titular del artículo, podrá vaticinar que la regla de los 3 últimos kilómetros es lo único que puede explicar la general final: triunfo de Lajarín con 19 segundos sobre Fernández y 35 sobre Martín.
Pero, ¿y el maillot amarillo Luzi?
La ausencia del jurado técnico en el momento de la caída en ese grupo cabecero, provocó que la primera decisión fuera otorgar mismo tiempo a los cinco corredores que a falta de 1’3 kilómetros rodaban agrupados. Fue entonces cuando el director deportivo del Equipo Finisher, Ander Altuna, y la declaración como testigos de los ocupantes del vehículo neutro que de hecho asistió a la caída, indicaron que antes de producirse el incidente, había saltado Lajarín por delante. Y que igualmente la caída la había provocado el propio maillot amarillo por un error en su trazada en la rotonda.
De esa forma, según recoge el artículo 2.6.027 de la UCI, y según se indica en el comunicado del jurado técnico, “se considera como incidente, cualquier acontecimiento ajeno al control del corredor sobre su bicicleta o a sus propias capacidades físicas (caída de varios corredores, problema mecánico, pinchazo) y de su voluntad de permanecer con los corredores en cuya compañía viajaba en el momento del incidente.”
Como consecuencia de esa caída en los últimos tres kilómetros (de hecho, prácticamente a las puertas del último kilómetro), Fernández del Extremadura Pebetero recibía el tiempo del grupo en el que circulaba (el de Tapiz y Gámez). Cierto es que ese grupo pudo haber visto su desventaja reducida en meta con respecto a Lajarín, pero la superioridad numérica de Finisher frenó lógicamente a ese dúo perseguidor hasta los +18 segundos en el final.
Por su parte, el maillot amarillo Luzi recibió su tiempo de entrada en meta real (+1:54), dado que la regla de los 3 últimos kilómetros no aplica por haber perdido el control de su bicicleta el propio ciclista francés provocando la caída.
Una decisión reglamentariamente argumentada, que a nivel deportivo resulta injusta para Luzi por su demostración de haber sido el ciclista más fuerte de la carrera; que a nivel normativo hubiera resultado injusta para Lajarín en caso de no haberse aplicado; y que sin duda empaña el desenlace de una carrera que ha deparado espectáculo y que merecía hablar de un ganador sin «peros» y sin la necesidad de casi 45 minutos de deliberación hasta encajar todas las piezas.
Cierto es que Lajarín en ningún momento pudo ser consciente de lo que había sucedido. Cierto es también que entró en meta sabiéndose ganador de la etapa pero sin poder imaginar que también se hacía con la clasificación general (de hecho, no disputó hasta la línea de meta sino que celebró plácidamente). Pero no olvidemos tampoco que 2025 le privó del triunfo en esta misma carrera y que ahora, con ambición, ha podido por fin conquistarla.


