Roglic gana la Vuelta en la Covatilla después de una última etapa al límite de lo absurdo

Primoz Roglic culminará este domingo en Madrid la victoria general en la Vuelta a España después de defenderse ante Richard Carapaz durante el ascenso final a la Covatilla. El ecuatoriano atacó a tres kilómetros de meta tratando de recuperar los 45 segundos que le separaban del esloveno pero solo pudo recuperar 21. La etapa que ganó el francés David Gaudu (FDJ) estuvo marcada por el absurdo previo visto durante la Vuelta y el que se vio durante la etapa.

Porque si la general llegó abierta hasta la etapa de la Covatilla fue de forma absurda gracias a la inoperancia de los dos principales contendientes para la general. Roglic (Jumbo) llegaba a la Vuelta con una mala experiencia en todas las terceras semanas de grandes vueltas en las que había disputado la general. Nadie se acuerda ya de cuando en 2018 se jugaba el podio del Tour con Froome (INEOS) y se hundió en la última contrarreloj, su terreno. El año pasado perdió tiempo en todas las etapas decisivas de la última semana del Giro menos una y en la Vuelta sufrió más que durante las dos primeras semanas dónde no mostró debilidad alguna. Y este año en el Tour en la penúltima etapa consumó una de las derrotas más duras de la historia del ciclismo. En su terreno, la contrarreloj y después de ser uno de los líderes del Tour más sólidos que se recuerdan gracias en parte a tener el mejor equipo del mundo.

Pues en la Vuelta Roglic no aprendió la lección y siguió en las mismas, de pancartazo en pancartazo y a confiar que en la última semana no le pillase el toro. En el recorrido propuesto por la organización habían enésimas oportunidades para provocar encerronas y rematar la carrera a sabiendas que el quinto de sus gregarios andaba igual que el mejor gregario de su rival y mejor que todos los demás. Pese a enfrentarse a un equipo desaparecido en combate, Roglic prefirió confiar de nuevo en la contrarreloj y las bonificaciones pero le salió bien, gracias al absurdo conservadurismo de Carapaz (INEOS).

El corredor del INEOS desaprovechó el tríptico asturiano de montaña, precisamente dónde el es superior a Roglic, la alta montaña. En un pelotón que se paseó hasta arriba de la Farrapona y del que nadie arrancó, ni siquiera Carapaz. Pues en meta el fuertísimo Roglic que habíamos visto hasta ahora no tuvo ni las fuerzas para su famoso pancartazo. Primera ocasión perdida. La segundo vino al día siguiente cuando Angliru mediante el ecuatoriano solo atacó a dos kilómetros de meta y pese a eso consiguió recortar tiempo a un Roglic que mostró debilidad. Pero la última e inexplicable oportunidad perdida llegó en la Covatilla.

Carapaz se encontraba a tan solo 45 segundos de Roglic y el vuelco en la general no era para nada descartable. Pese a ello el ecuatoriano optó por no moverse hasta los últimos tres kilómetros, dónde ya resultaba imposible levantar 45 segundos, pero dónde remontó la mitad de lo perdido. Es cierto que era difícil que un equipo sin alma como el INEOS de esta Vuelta endureciese la carrera des de los puertos previos pero resulta inexplicable que sabiendo que en la Covatilla había viento de cara no metiesen a nadie en una fuga de casi 40 corredores y en la que hasta entró Ackerman (Bora).

Pero si hablamos de absurdos no puede faltar a la cita el Movistar y sus peripecias tácticas. Después de anticipar durante la previa de la etapa que a Enric Mas le daba igual perder posiciones en la general con tal de asaltar el rojo empezó la etapa y no propusieron más que Erviti y Oliveira en la fuga del día. Pasada la mitad de etapa el equipo se puso a endurecer des del pelotón y pararon a Oliveira para tirar, hecho que reducía las posibilidades del ataque a todo o nada de Enric Mas. Cuando la fuga estuvo cerca la sorpresa general vino porque el que atacó fue Marc Soler y logró enganchar con la fuga gracias al trabajo de Erviti. Soler entró poco antes de llegar al pie de la Covatilla y el calentón había sido demasiado como para tratar de seguir a un David Gaudu que atacó desencadenado.

Con la etapa perdida para Soler, los kilómetros que restaban de etapa para el Movistar resultaban intrascendentes. Mas no debía tener ningún problema en salvar el top 5 y Valverde tampoco para salvar el top-10. Con esa situación incluso se podía llegar a pensar que Soler haría uno de esos favores que tan habitualmente vemos en ciclismo echando un pequeño cable a Carapaz en su cruzada para ganar la Vuelta. Ambos terminaron la durísima etapa de Formigal entre saludos en meta por lo que se dejaba entrever que los dos excompañeros guardaban buena relación. Lo que nadie pensaba en ese momento es que lo que haría Soler sería tirar a muerte de Mas con Roglic a rueda salvando el momento de más crisis que el esloveno había sufrido en toda la Vuelta. Sin la ayuda de Movistar casi seguro que Roglic hubiese ganado la Vuelta igualmente pero para el análisis de los entendidos queda otra táctica del equipo navarro. Cabe pensar que con ese relevo Movistar se estaba cobrando un critérium holandés y la Vuelta del año pasado.

Así que este resultado es el de la Vuelta a España 2020, Roglic vencedor por 24 segundos de la carrera. La dosis de absurdo final la pusieron la organización y este ciclismo moderno tan extraño. Un invento como las bonificaciones, que supuestamente debían servir como aliciente para que los corredores de la general no regalaran las etapas de montaña a las fugas, se han convertido en los jueces totales y absolutos de esta y tantas carreras. Sin ellas Carapaz hubiese sido el vencedor de la Vuelta España por 8 segundos.

Si uno lo piensa fríamente la Vuelta a España 2020 se ha decidido por el tiempo que perdió Roglic en Formigal por culpa de un chubasquero y que recuperó en la contrarreloj. Lo demás lo juzgaron unas bonificaciones que cayeron en favor del que probablemente sea el mejor corredor del mundo. General, cuatro etapas y el maillot de la regularidad. Una de las mayores exhibiciones vistas en una carrera por etapas durante este siglo.