Tarde. Esa es la conclusión que hicimos muchos tras acabar hoy la etapa en Alpe d’Huez, previa a la jornada final de mañana en París, donde los Campos Elíseos coronarán por segunda vez al británico Chris Froome (Sky), después de que hoy aguantará estoicamente la envestida de un Nairo Quintana (Movistar) que, desatado, buscó en la cima de las 21 curvas, reventar la banca de este Tour, y lo cierto es que se quedó cerca, pero su intento se pudo comprobar que acabó llegando tarde. El otro nombre de hoy, fue sin duda el de Thibaut Pinot (FDJ) que tras un Tour bastante desgraciado para él desde el primer día, al final se hizo justicia a tanto esfuerzo a la última intentonta, inscribiendo su nombre en una de las cimas con más historia del ciclismo mundial.
El Tour se vestía de gala para recibir a todos los supervivientes, y héroes por otro lado de este Tour, en la cima a Alpe d’Huez. No entraba ni un alfiler más en toda la ascensión. Todo el mundo esperaba la última gran batalla de este año, y lo cierto es que la tuvieron. 110 kilómetros antes se salía desde Modane, para enfrentarse a la ascensión de la Croix de Fer, sustituto del tan amado y temido, Galibier, previsto en un principio por la organización. Ese arranque sirvió para ver la última gran fuga de este Tour, con Navardauskas (Cannondale-Garmin), Edet (Cofidis), Bak (Lotto-Soudal) y Geniez (FDJ) siendo este último el que más lejos llegó, ya en las rampas más duras de Alpe d’Huez, sirviendo de puente para su jefe de filas, Pinot, que se había marchado en la subida a la Croix de Fer, junto con otros grandes escaladores como Ryder Hesjedal (Cannondale-Garmin), Winner Anacona (Movistar), Ruben Plaza (Lampre-Merida) y Pierre Rolland (Europcar).
Tanto Pinot como Hesjedal, fueron los que más fuerte se mostraron de ese grupo, aunque Pinot, hoy no quiso perder su última gran oportunidad de hacer algo grande en este Tour, en el que muchos compatriotas habían puesto muchas esperanzas en él. La Grande Boucle se le cruzó al joven francés desde el primer día, pero hoy pudo gritar aliviado y emocionado al cruzar la meta del coloso alpino. A falta de 8 kilómetros para la cima soltaba su estacazo definitivo y ya nadie podría echarle el guante.
Y nadie es nadie. Ni el mismo Nairo Quintana, que en cuanto comenzó la subida a Alpe d’Huez buscó la heroica, trayendo a nuestra memoria las imágenes de nuestro Carlos Sastre haciendo lo propio en aquel Tour del año 2008 que le llevó a lo más alto del ciclismo. Tanto Poels como Porte, hoy volvieron a hacer un trabajo impagable para su líder Froome, que volvió a dar muestras de debilidad en la tercera semana de una gran Vuelta. En un primer momento lograron cerrar el hueco con el colombiano, hasta que a falta de 10 kilómetros para meta, el que saltaba era Valverde, para unos minutos después lanzarse a por él su compañero Quintana, viendo durante unos kilómetros una apasionante lucha con los Movistar poco a poco aumentando la renta con los Sky, que forzaban hasta el punto de dejar cortado en más de una ocasión a su maillot amarillo.
Ni Contador, ni Nibali, ni Bardet, ni Mollema pudieron unirse a la «fiesta» y perdieron contacto con el grupo del líder. Quintana dejaba atrás al murciano y enganchaba con Serpa (Lampre-Merida) que tiraba de su compatriota como si de su hermano se tratase, y luego con ya sí, su compañero de equipo Anacona. Poco a poco iba aumentado la renta con un Froome del que ya solo tiraba Porte, y al que Valverde se pegaba a su rueda como una lapa, aferrándose así al tan ansiado para él, cajón parisino.
Hubo un momento que en Colombia se soñó con algo más grande, pero no pudo ser. Al final Nairo llegaba, otra vez, en segunda posición (decíamos de Sagan, pero el de Movistar ha sumado dos segundos y dos terceros puestos en este Tour) a la línea de meta a 18″ del exultante Pinot, y sacando a Froome, unos insuficientes 80 segundos, que lo único que evidenciaron es que Froome era mucho más humano de lo que nos habían querido vender. Se le podía haber metido mano, pero no hubo quien se atreviera a meterla por miedo a lo que había dentro de la caja sorpresa.
De todas formas, el premio para Movistar mañana será mayúsculo con dos de sus hombres subidos en el podio más importante del mundo, que no por ello en el de la mejor carrera (para gustos los colores), pero sin duda el más feliz de todos, volverá a ser como en 2013, el keniata Froome. Mañana ya será día de empezar a hacer balances y sacar conclusiones. Hoy, simplemente, quedémonos con el espectáculo que el deporte del ciclismo nos ha dejado hoy en Alpe d’Huez, en una búsqueda de un tesoro, al que se llegó tarde.
Mañana último día de este Tour de Francia 2015, con el tradicional «paseo» por los Campos Elíseos de París donde Froome lucirá el último maillot amarillo en lo más alto del podio, con Nairo y Alejandro como «guardaespaldas» tras 109 kilómetros con salida en Sèvres, y el triunfo de alguno de los sprinters que han sobrevivido a estos 21 días.
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