Una vez más, Alejandro Valverde

Se acaban los adjetivos para describir a Alejandro Valverde, que ha logrado su tercera victoria en Lieja-Bastogne-Lieja tras superar a Alaphilippe y Rodríguez en el esprint final. El murciano, que venía de hacer segundo en la Amstel Gold Race y de ganar la Flecha Wallone, cierra así una de las mejores semanas de toda su carrera deportiva.

Llovía en Lieja cuando el cuarto monumento del año daba comienzo. Por delante, más de 250 kilómetros plagados de cotas que obligarían a los corredores a doblarse encima de sus bicicletas para superarlas de la mejor manera posible. Astana, pensando en un Nibali que decepcionaría en la parte final, asumió el control de la carrera durante los primeros compases de la carrera. A falta de 70 kilómetros, tan sólo aguantaban cinco de los más de veinte corredores que cogieron la fuga: Arredondo (Trek), Boaro (Tinkoff), Chaves (Orica), Kangert (Astana) y Scarponi (Astana). En el pelotón, Movistar comenzaba a posicionarse en cabeza. El gran grupo rodaba tranquilo, pero el nerviosismo que generaba la llegada de las grandes cotas se hizo notar en el pelotón. Apunto de comenzar la subida a La Redoute, una caída en la parte central del pelotón se llevó por delante, entre otros, a Roche (Sky), Dan Martin (Cannondale), que no se libra de una, y a Quintana (Movistar). Herrada y Visconti, los únicos compañeros que aguantaban con Valverde, tomaron la cabeza de un pelotón que se dirigía imparable hacia la Roche aux Faucons tras superar La Redoute. Kreuziger (Tinkoff) y Caruso (Katusha) buscaban sorprender desde lejos y atacaban en la Roche aux Faucons y formaban, junto con Fugsland (Astana) un terceto que podía resultar peligroso. Con menos de 20 kilómetros para el final, la carrera estaba totalmente abierta. Etixx, con un buen Stybar, marcó el ritmo en un pelotón muy reducido. En la penúltima cota, la mítica Saint-Nicolas, Nibali arrancaba llevándose a rueda a Henao (Sky), pero no lograban abrir hueco. Tras coronar Saint-Nicolas, había reagrupación. Todo se decidiría en Ans.

Katusha, con ventaja numérica, movió bien sus cartas. Caruso condujo el pelotón y dentro del último kilómetro, Dani Moreno atacó. El madrileño, con una arrancada soberbia, abrió hueco con facilidad. Pero, cuando más de uno le vía ganador, a falta de 500 metros una bala llamada Valverde se puso de pie sobre su bicicleta en pos de capturar al madrileño del Katusha. En la mítica curva que lleva a los corredores a la meta de Ans, el murciano ya había cogido a Moreno y, ya en llano, lanzaba el esprint. No daba opción. Alejandro Valverde, con una exhibición soberbia, ganaba la Lieja-Bastogne-Lieja ante un sorprendente Alaphilippe y ante un buen “Purito” Rodríguez, que en ningún momento pudo superar a Valverde y que tendrá que esperar al menos otro año para lograr la victoria con la que tanto sueña. Cuarto era el ex campeón del mundo Rui Costa (Lampre), que corrió a la defensiva y un peleón Kreuziger cerraba el Top-5.

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Valverde (1º), Alaphilippe (2º) y Rodríguez (3º)

Valverde, muy emocionado en meta, no se creía lo que acababa de conseguir: “No me lo creía. Veía que se iba en la parte final Dani Moreno y veía que se me escapaba. He decido lanzar a 600 metros y guardarme siempre una bala para, al final, poder esprintar. Todo el mundo iba controlándome mucho, he sabido reaccionar bien.” Y es que el murciano ha entrado, si no lo estaba ya, en la historia del ciclismo. Con tres victorias, dos segundos puestos y un tercero, Valverde es el tercer mejor corredor de la historia de la clásica belga, sólo superado por Merckx y Argentin. Con 35 años recién cumplidos, Valverde cierra una de las mejores semanas de toda su carrera deportiva. Sólo Kwiatkowski, que le arrebató “in extremis” el triunfo en la Amstel Gold Race, ha privado a Valverde de lograr un triplete histórico en las Ardenas. Una vez más, el murciano del Movistar ha demostrado poseer una calidad enorme y un talento único. Tardaremos décadas en volver, si es que volvemos, a ver otro así.