Marcos Jurado: «Soy exigente y me gusta sentir la fatiga al cruzar la línea de meta»

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Hoy entrevistamos a uno de los corredores que habéis podido seguir mediante la web, es corredor de Seguros Bilbao, Marcos Jurado. El manchego ha vivido un año de altibajos, pero esto precisamente es lo que hace que se forjen grandes corredores. Hemos repasado con Marcos su temporada y lo que le depara el futuro como ciclista en España.

Repasemos tu año, la primera parte de la temporada bastante discreta hasta que llegaste a Álava donde empezaste a asomar la cabeza, y ya preparando una de las citas más importante del año para ti, el nacional contrarreloj, te impones en el Memorial Momparler. ¿Fue una buena dosis de confianza de cara a afrontar esos campeonatos?
La verdad es que sí. Había trabajado duro para llegar con una buena condición a la Copa de España, pero entre la mala suerte y el cuerpo que tampoco respondió lo fino que me gustaría… me agobie bastante, por lo que la victoria en el Memorial supuso eliminar toda la presión acumulada durante meses anteriores.

Y llegas al nacional y quedas 2º. En ese momento no supo bien. ¿Con el paso del tiempo sabe mejor o todo lo que no sea ganar supone un palo para ti?
Bueno un palo tampoco es, llegaba con ganas de hacerlo bien pero la presión era intensa… Lo cierto es que sigo sin estar contento ya que me eliminó de cara a algunas pruebas que le seguían y además que en una prueba así, siempre gusta ganar.

A pesar de eso, Momparler confía en ti como el croner de la selección y te lleva a los Juegos del Mediterráneo. ¿Cómo fue la experiencia turca?
En Turquía, sinceramente, fue muy bien… Quizás en la crono llegué algo corto (igual que la del nacional) pero en la ruta me encontré muy bien y fue una pena que nos cazaran a los 4 que nos resistimos a ser neutralizados por el pelotón a 4,5 km de meta.

Tras ello te marcas una gran Vuelta a Madrid donde finalizas 3º. ¿Ha sido el mejor momento de la temporada?
Sí, de los mejores de este año, quizás elegir el mejor es complicado pero en la Vuelta a Madrid, me encontré muy a gusto y sabia que con el escaparate que supone, no debía dejarla pasar. Cabe la posibilidad de que me precipitase en los kilómetros finales de ambos días pero no había mucho margen de maniobra, y para ganar la general había que abrir diferencias desde lejos, con garra y carácter, como gustan las victorias ciclistas, y como se caracteriza mi forma de correr, soy exigente y me gusta sentir la fatiga al cruzar la línea de meta, tanto si es en primera posición como si es el último, si lo has dado todo, no hay nada que reprocharse.

Tras ello el europeo, otra de tus citas en rojo dónde la cosa no fue como esperabas. ¿Qué falló en esa crono?
Realmente fue un fracaso, preparé el objetivo a conciencia, desde el invierno y llegaba con muchas ganas a un evento de tal calibre. Supongo que fue la presión propia de un Campeonato de Europa, del deseo de hacerlo bien, y jugarse mucho de cara al año que viene; y por otra parte la falta de descanso, ya que ambas pruebas se me hicieron largas, cuando son distancias que en teoría me favorecen. En Madrid estuve a un nivel alto y quizás hubiera sido mejor haberlo mantenido en lugar de seguir entrenando duro para mejorarlo, con el calor propio de julio, y el desgaste que conlleva.

Luego has corrido vueltas cómo Palencia o León dónde mas allá de los resultados, el equipo demostró trabajar como bloque a las mil maravillas para ti. ¿Eso te da tranquilidad de cara a afrontar las carreras o supone mayor presión por recompensar el trabajo de los compañeros?
Supone ambos aspectos, por un lado hay que ser consciente de que tus compañeros sacrifican sus opciones en tu favor, por tanto es una presión añadida bastante importante la cual, independientemente del resultado, es primordial valorar y agradecer; pero por otro, es una motivación extra el saber que en caso de algún que otro contratiempo, ellos responderán por ti y yo por ellos cuando me necesiten.

Y llegamos a tu segundo momento dulce del año. 2º en Muxica por detrás de Txoperena y 3º Llodio dónde tenías muchas papeletas para levantar los brazos jugándote el sprint contra Txoperena y Estevez. ¿Qué ocurrió en esa llegada?
Después de una carrera muy dura, por el calor, la orografía y los corredores, tras capturar a ambos rivales en los kilómetros finales y, cruzar la linea de meta el ultimo de los 3 aspirantes a la victoria, nos dimos cuenta (el equipo) que el cierre de la rueda trasera se había soltado e iba frenada, posteriormente, haciendo balance de la competición, calculamos que aproximadamente la ultima de las 4 vueltas la había hecho así, con la rueda en malas prestaciones.

Al final de año, otra de tus citas debía ser el mundial, pero Momparler prefirió llevar a otros corredores. Llegaste a estar preseleccionado, ¿te esperabas la no convocatoria? ¿Cómo se aceptan estos tipos de mensajes?
Aspecto delicado este (risas). La posibilidad de ir y de no ir, estando preseleccionado, es muy alta o baja según acompañen los resultados, y en Porvenir fueron muy buenos para el bloque que compitió allí. Por tanto, era consciente de que la Toscana la vería desde el campo, vendimiando (risas). Personalmente, me hubiera gustado ir, conozco el evento del año pasado y es la re-osti… mas aún sabiendo que este era mi ultimo año como sub23 y de no pasar se te cierran muchas puertas del ciclismo profesional, pero poniéndome en el otro lugar, soy consciente de que se hace desde el punto de vista de favorecer el conjunto del equipo nacional, y si se decidió no contar conmigo por cualquier razón (recorrido, características de la prueba, etc.) es una decisión que acepto y respeto.

Y mirando hacia delante. Ahora mismo a pesar de tu palmares no tienes equipo. ¿Qué puede aportar Marcos Jurado a un equipo?
Cierto es, en España hay pocas posibilidades, pero bueno creo que podría aportar muchas cosas, sobre todo cohesión y carácter de grupo, trabajo en equipo, un estilo de competición combativo y valiente, y sobre todo aprender y luchar por ganar un hueco en el campo profesional.

¿Has sopesado la opción de colgar la bici?
No, es cierto que hay muchas otras cosas, por ver y por descubrir pero para mí, el ciclismo no un obstáculo sino una filosofía. Nos complementamos mutuamente y aunque he sacrificado muchas cosas y personas, me ha puesto en contacto con otras, descubre nuevos lugares y me proporciona otros aspectos, otros valores y otras riquezas para el día a día y para la vida, no me supone una obligación. Es de cierta forma una vía de meditación, de auto-exigencia, de competitividad contra uno mismo, buscando tus limites y el de tu cuerpo, me pone en contacto con la naturaleza, la cual me encanta, y sin la cual creo que no podría vivir. Como he dicho antes, te complementa, y te proporciona un sentimiento de libertad que dan pocas cosas en la vida, en definitiva, no es solo un deporte o un hobby, es mi estilo de vida.

¿Se está muriendo el ciclismo nacional?
En mi opinión, creo que hay talento pero no se está explotando. Es como si Picasso no hubiera tenido los instrumentos necesarios para pintar, o si Mozart no hubiese tenido la oportunidad de tocar o escuchar música; o si ha un enfermo no se le proporcionan sus medicinas, se muere. Si a ello le sumamos la apuesta e inversión de los estados anglosajones en sus talentos nacionales, el panorama para los corredores españoles es dramático. Pero confío ciegamente en que tarde o temprano, se nos proporcione ese lienzo o ese piano del cual estamos tan necesitados y se desarrolle todo el potencial, que como queda reflejado en los resultados actuales, florece algo mas tarde.

Cambiando de tema, ahora hablemos sobre ti. ¿Qué es más duro una carrera ciclista o la vendimia?
Ambas, sin duda. Las carreras ciclistas pueden llegar a ser verdaderamente duras, y una jornada de vendimia es extensa, sobre todo a nivel mental, muy monótona y muy exigente también físicamente, agachado y cogiendo peso a lo largo del día, que dura aproximadamente 9 horas, de “sol a sol” como decimos por mi tierra… pero por suerte este año nos hemos divertido y disfrutado con la cuadrilla “zapatoño” a los cuales les quiero mandar un saludo, por lo que dentro de lo que conlleva, hemos tenido muy buenos momentos, con muy buena gente.

Tienes ahí un grupo de fans, la peña “el pistones”, que te apoya en todo lo que pueden. ¿Cómo surgió todo eso?
(Risas). Surgió a raíz de un comentario de Pablo, el cual dijo que en lugar de gemelos parecían pistones de motor, y de mis compañeros de piso de Cuenca, amigos y de mi hermano (Eduardo, Alex, Angel y Josevi) que lo institucionalizaron a través de las redes sociales (risas).

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