La andadura del equipo masculino Eulen-Amenabar concluyó el sábado en la Loinatz Proba disputada en Beasain. Hasta el último día, los ciclistas de la formación se han afanado en lucir el maillot, reivindicando una identidad propia.
Se suele afirmar que todo lo que tiene un comienzo tiene un final, y la trayectoria del equipo masculino Eulen-Amenabar ha llegado a su conclusión. Ha sido un desenlace dulce, puesto que hasta el último día los ciclistas han sabido reivindicar la identidad de la escuadra. En la Loinatz Proba, todos los integrantes de la formación trabajaron de manera incansable a lo largo de los 131 kilómetros para dar visibilidad al maillot azul. Dicha labor obtuvo un resultado inmejorable al conseguir la victoria por equipos. Además, Asier Arteaga Arzallus se adjudicó la clasificación de las metas volantes e Igor Iriarte Sanz obtuvo una destacada quinta posición. En la línea de meta, Lohann Vulliez logró asimismo un excelente octavo puesto y, merced a las posiciones cosechadas, se alzó con la tercera plaza en la clasificación general absoluta del Torneo Lehendakari.
El club Jirabira aprovechó este dulce final para lanzar un alegato en favor de la categoría amateur. Tras dieciséis años, la constatación de que la escuadra carece ya de un lugar en este escalafón ha motivado la decisión de poner fin a este proyecto. En Beasain, los jóvenes del equipo demostraron que, además de poseer un innegable instinto combativo, son plenamente capaces de cosechar grandes resultados. La formación Eulen-Amenabar siempre ha tenido muy clara su naturaleza de eslabón, constituyendo un peldaño estructural dentro del sistema del ciclismo euskaldun. Sin embargo, en los últimos años, formaciones de esta índole han dejado de ser una parte activa de dicha cadena, dado que todo el sistema deportivo actual se encuentra enfocado hacia un profesionalismo prematuro.
En los anales de la historia quedan grabados no solo los cerca de diez ciclistas profesionales que este equipo ha contribuido a forjar, sino también todos aquellos jóvenes que han pasado por las filas del club Jirabira y que a día de hoy son profesionales en activo de la sociedad de Euskal Herria. Junto con los valores inherentes a la práctica deportiva, los jóvenes que han militado en el conjunto Eulen-Amenabar han interiorizado la necesidad de amoldarse a los cambios que traen consigo las nuevas etapas. Ahora,
ante un evidente cambio de época, el club Jirabira continúa su camino, plenamente adaptado a los nuevos tiempos.
Prensa Eulen Amenabar


