Tras dieciséis años, el equipo masculino impulsado por el club zarauztarra Jirabira no saldrá a la carretera en la temporada 2027. Después de haber brindado la oportunidad a un centenar de jóvenes ciclistas, la deriva que atraviesa la categoría amateur ha motivado la decisión adoptada por el club.
El club Jirabira dio sus primeros pasos en 2010 como un modesto club de pista. Ismael Etxarri Vidan fundó el equipo con el propósito de aportar un nuevo paradigma a la extensa tradición de pista en Gipuzkoa. A partir de entonces, se fue escribiendo la historia de una escuadra que ha experimentado un crecimiento continuo. Inicialmente bajo la denominación de Hyundai-Oarso Car, el equipo pasó a llamarse Parking Geltokia luego y, desde 2017, ha competido bajo el nombre de Eulen. En los últimos años, la escuadra rodó como Eulen-Nuuk entre 2022 y 2025, y durante este último año bajo la nomenclatura de Eulen-Amenabar.
Durante todos estos años se ha brindado la oportunidad de competir en la categoría amateur a más de un centenar de deportistas. Si bien algunos de los ciclistas que han pasado por la formación han logrado llegar al campo profesional, el mayor triunfo del equipo ha sido hacer viable el compatibilizar la práctica deportiva con la formación académica de los jóvenes. La prioridad innegociable de todo el club ha sido siempre que los corredores tuvieran la posibilidad de compaginar en todo momento la competición en la categoría aficionada con una formación de estudios superiores. De este modo, el club ha contribuido a forjar un amplio elenco de futuros profesores, arquitectos, matemáticos, informáticos, ingenieros, periodistas, técnicos… entre otros profesionales, para la sociedad del futuro de Euskadi.
Sin embargo, la directiva del club Jirabira ha reflexionado sobre la creciente deriva que padece la categoría aficionada en los últimos años. Se ha transformado en un escalafón que mira exclusivamente hacia el profesionalismo, dejando de lado el verdadero «amateurismo». El club Jirabira, por el contrario, siempre ha mantenido una vocación inquebrantable: la categoría aficionada. Situando la formación en el centro de su labor, el club de Zarautz ha logrado superar todos sus retos a lo largo de estos 16 años. En la actualidad, inmersos en un ciclismo que valora más las opciones de dar el salto a profesionales que el proyecto en sí mismo, los responsables del club Jirabira han llegado a la conclusión de que este modelo, cuya piedra angular es la formación académica y personal, carece de sentido en el contexto actual.
Prensa Jirabira


