El campeón de España agotará su contrato con Ridley al comienzo del otoño y todavía no ha anunciado dónde correrá la próxima temporada. Los Baloise Lions de Sven Nys aparecen como la posibilidad que mejor encaja, aunque por ahora no hay acuerdo oficial.
El último invierno dejó a Felipe Orts en una situación difícil de explicar desde el punto de vista deportivo. El alicantino volvió a proclamarse campeón de España, subió al podio de la Copa del Mundo de Benidorm y terminó séptimo en el Mundial de Hulst, el mejor resultado de su carrera entre los élite. Pocas veces había llegado al final de una temporada con tantas certezas sobre la bicicleta y tan pocas fuera de ella.
Orts encontró en Ridley Racing el salto que llevaba años buscando. Después de levantar su propio proyecto, se instaló en una estructura belga con alojamiento, mecánicos, auxiliares y los medios necesarios para competir durante todo el invierno en el corazón del ciclocrós. El movimiento funcionó en lo deportivo, pero el equipo no terminó de sostenerse como estaba previsto.
La salida de Joris Nieuwenhuis rumbo al Heizomat-Cube terminó de desmontar el proyecto inicial. Ridley mantiene sus compromisos con los corredores que aún tienen contrato, aunque con unos medios muy alejados de los que acompañaron al equipo en su nacimiento. Daan Soete continúa prácticamente por su cuenta y el vínculo de Orts se agota al comienzo del otoño, demasiado tarde para acomodarse y demasiado pronto para construir una temporada sobre esa base.
La opción más atractiva conduce a los Baloise Lions. La retirada de Lars van der Haar ha dejado un hueco en la formación de Sven Nys y el nombre de Orts entró en escena durante las últimas carreras del invierno. El encaje parece sencillo: un corredor preparado para rendir desde octubre, acostumbrado al calendario belga y capaz de ofrecer resultados en la Copa del Mundo, el Superprestige o el X2O Trofee.
También aportaría algo menos habitual en las grandes estructuras flamencas. Orts compite fuera del núcleo belga y neerlandés, arrastra un seguimiento creciente en España y se ha convertido en una de las caras reconocibles de la Copa del Mundo de Benidorm. Su tercer puesto ante Mathieu van der Poel y Thibau Nys volvió a demostrar que no necesita un periodo de adaptación ni un papel secundario para responder en una carrera grande.
Pero el paso entre el interés y la firma todavía no se ha completado. Orts reconoció al terminar la temporada que su representante estaba trabajando y que existían conversaciones, aunque ninguna había desembocado en un contrato. A falta de confirmación oficial, el Baloise es hoy una puerta abierta, no su nuevo equipo.
El alicantino tampoco ha cerrado el resto de caminos. Puede encontrar sitio en otra estructura de ciclocrós, recuperar la carretera o volver a impulsar un equipo propio si aparecen los apoyos adecuados. Esta última solución, que ya probó con el Forts Team, es la que menos le atrae: supone buscar patrocinadores, montar personal y asumir una gestión que le resta tiempo y energía a la competición.
La incógnita de Orts no está en su nivel ni en su capacidad para seguir entre los mejores. Con 31 años, llega de uno de sus inviernos más completos y conserva un sitio propio en un deporte dominado por Bélgica y los Países Bajos. Lo que falta por conocer es con qué maillot, qué bicicleta y qué respaldo intentará dar el siguiente paso. Su próxima temporada ya se está jugando, aunque todavía quede lejos el primer circuito de barro.


