No hay verano ciclista sin la gran clásica donostiarra. La Donostiako Klasikoa/Clásica de San Sebastián vuelve a erigirse como una de las pruebas de un día más importantes de la segunda mitad de temporada, reuniendo a una relevante e interesante mezcolanza de ciclistas procedentes del Tour de Francia con otros que preparan nuevos objetivos y marcan en Guipúzcoa su primera parada importante en este nuevo bloque de competición.
Aunque los organizadores han introducido algunas modificaciones en la parte inicial del recorrido, la esencia de la Klasika permanece intacta respecto a los últimos años, manteniendo la fase decisiva de carrera a partir del kilómetro 80 con las subidas a Urraki y Alkiza. No obstante, lo importante arrancará a los pies de Jaizkibel (2ª), la mítica subida que ha marcado más ediciones de esta carrera. Encadenado se afrontará Erlaitz (1ª), con casi 4 km de ascenso por encima del 10% de desnivel medio y, tras un primer paso por línea de meta, se llegará a la pared de Murgil Tontorra, con 2 km que deben resultar definitivos en el caso de que la carrera no llegue resuelta. Desde su cima restarán sólo 8 km para completar los más de 4.000 metros de desnivel acumulado.
Caja Rural-Seguros RGA tomará la salida con cuatro ciclistas euskaldunes, que afrontarán de esta manera uno de las citas más especiales del calendario, sobre todo para los guipuzcoanos Gorka Sorarrain y Alex Díaz. También serán de la partida Joseba López y Julen Arriolabengoa. Junto a ellos, Jan Castellon, segundo hace pocas fechas en la general del Tour of Magnificent Qinghai, Joan Bou y Joel Nicolau, el único que enlazará la clásica con el reciente Tour de Francia.
Un día después, la formación verde tomará parte en la edición 81 del histórico Circuito de Getxo. Caja Rural-Seguros RGA partirá con un bloque similar al de San Sebastián, introduciendo las novedades de Ellande Larronde, Francisco Peñuela y Gorka Corres en el lugar de Julen Arriolabengoa, Joseba López y Jan Castellon. Las dos últimas vueltas, añadiendo el Alto de Pike Bidea al Alto de Akarlanda, resolverán la carrera junto a la subida final al Muro de Arkotxa.


