La corredora zumaiarra ofreció una exhibición el sábado en la cita más importante del año, los campeonatos estatales. Tras marcharse en solitario en los primeros kilómetros y lograr una renta de 3 minutos, fue neutralizada a falta de siete kilómetros. Se adjudicó la medalla de plata en la categoría élite. Maite Urteaga Sorazu nos obligó a soñar en Sabiñanigo. La corredora zumaiarra buscó la
gesta desafiando toda lógica. Tras las más de once victorias logradas durante el presente curso, y considerando que ya constituían un palmarés suficiente, su objetivo no fue otro que ofrecer una exhibición. Desde el primer instante buscó hacer suya la carrera en Sabiñanigo. Se involucró en el habitual baile de ataques de los primeros kilómetros y, al percatarse de que nadie seguía su estela, emprendió su camino en solitario.
Bajo la incertidumbre de hasta dónde lograría llegar, los kilómetros avanzaban y la renta aumentaba, llegando a rozar los 4 minutos. En el pelotón reinaba la tranquilidad, pero al constatar que a falta de 40 kilómetros la ventaja superaba los 3 minutos, la tensión se apoderó de las ciclistas profesionales. Para entonces, todos los integrantes del club Jirabira ya habían comenzado a soñar con que la proeza de Maite se traduciría en la medalla de oro.
No sucedió de tal modo. Únicamente el implacable empuje de las mejores ciclistas de la categoría World Tour logró neutralizar a Maite a escasos 7 kilómetros para la conclusión. Maite Urteaga Sorazu ya había hecho historia, pero aún reservaba un último resquicio de fuerzas para mantenerse en la disputa por los metales. Dejando al margen la pugna directa de las corredoras de categoría UCI, Maite se aseguró la medalla de plata en la durísima rampa de meta de Sabiñanigo; una presea con sensación de oro y un sabor de felicidad agridulce, pero que, por encima de todo, refleja el inmenso orgullo de todo un club.
Prensa Jirabira


