La escapada triunfa en la etapa más larga jamás propuesta por la ronda extremeña desde su creación, con final en Santiago del Campo, y dibuja durante muchos kilómetros un panorama de incertidumbre para la general antes de la etapa reina de este domingo. José María Pina retiene el liderato en una general muy abierta con dos extremeños en el top diez provisional.
Para una etapa histórica, una victoria histórica. El guipuzcoano Aimar Alarcia (Telco-On Clima Oses) se impuso en la meta de Santiago del Campo, final de una segunda etapa de la Vuelta a Extremadura en la que el ciclista vasco había pasado al ataque desde el mismísimo banderazo de salida de sus 179,4 km. Una lección magistral de perseverancia en la etapa con más kilometraje de toda la historia de la ronda extremeña. En la general, José María Pina retuvo su jersey amarillo antes de la etapa reina de este domingo en Las Hurdes y el Valle del Ambroz.
Se esperaba que el pulso eterno del ciclismo, el de las fugas contras las disciplinas, el de los aventureros contra los velocistas y sus estructuras, marcase el desarrollo de la etapa. Y así sucedió, pero con el aliciente de la incertidumbre de una escapada catapultada por una renta de tiempo descontrolada, una fuga que presentaba un trasfondo táctico de gran interés, materia de estudio para ciclistas y directores sobre la gestión de jornadas como ésta.
Nada más darse la salida lanzada demarraba Aimar Alarcia (Telco-On Clima Oses), quien se marchaba en solitario y sin compañía para cruzar el primer sprint especia. A su vera acabaría llegando desde el gran grupo Aimar Tadeo, compañero del líder José María Pina en el Cortizo. A priori dos ciclistas no especialmente bien ubicados en la general y con muchos kilómetros por delante, de nuevo expuestos al calor. Pero Alarcia y Tadeo, a lo suyo, con un pelotón siesteante, amasaron pronto más de cinco minutos y las rentas, con el paso de los kilómetros, se fueron con mucha holgura por encima de los once.
Tadeo, ubicado a 6’13” del jersey amarillo, viajaba como nuevo líder provisional, sí, pero también descargando al Cortizo de toda responsabilidad de trabajo al frente. El pelotón rodaba aún con 75 kilómetros por delante y tenía la cabeza de carrera a 10’45”. Una brecha para las dudas con la formación del líder dejando hacer. Entre dos aguas, intercalado en solitario, el balear Joan Martí Bennassar a unos siete minutos del dúo cabecero.
Tras el paso por Monroy la actitud del pelotón varió, sobre todo con el Caja Rural-Alea poniéndose a trabajar mucho más en serio. Team Extremadura-Pebetero y Finisher también aportaron en esas tareas. Pero el mayor peso de los esfuerzos fue el de la estructura cajista. Solo ahí comenzó a caer la diferencia. Solventada la situación en términos de general, con Tadeo despojado del liderato provisional, la carrera entró en una fase de estabilidad en la que la fuga mantenía una ventaja más lentamente decreciente. A falta de veinte kilómetros para la meta, esta superaba por poco los tres minutos.
Terrenos abiertos, algún que otro repecho y mucha fatiga acumulada en la vanguardia no eran lastre. La victoria estaba delante. El pelotón, que en el proceso había perdido muchas unidades, fue el escenario de alguna ofensiva con perspectivas clasificatorias, como la del ucraniano, también del Cortizo, Maksym Bilyi. Infructuosa. Muchos aspirantes a la general de esta Vuelta aún muy abierta llegaron juntos, con José Antonio Pina reteniendo un día más su jersey amarillo. Para entonces, unos minutos antes, Aimar Alarcia ya había concretado su gran victoria. El vasco no se la quiso jugar a un mano a mano: coronando un repecho a dos kilómetros de la llegada aceleró, abrió un hueco sobre Tadeo y su rodar poderoso hizo el resto.
El ganador de la etapa más larga nunca antes diseñada por la Vuelta a Extremadura, el guipuzcoano Aimar Alarcia, no podía ocultar su felicidad por la consecución de una victoria que le catapulta a los anales de la carrera y que premia al colectivo de las escapadas y las valentías. “Esta mañana le he dicho a los compañeros que iba a arrancar de salida, lo tenía en mente. Al final se me ha hecho eterno. Ha habido momentos que me iba arrepintiendo de haber arrancado, pero a medida que se acercaba la meta he visto que cada vez teníamos más opciones de llegar”.
“En la neutralizada he escuchado a algún corredor en el pelotón decir “a ver si arranca alguno y vamos tranquilos y yo iba pensando ‘pues voy a ser yo’”, bromeaba Alarcia. Sobre el desarrollo de la etapa, el ciclista vasco aportaba: “Ha sido muy duro. No sé si en el pelotón se habrá hecho duro o no, pero a mí el día se me ha hecho eterno. No tenía nada que perder. Venía bien de forma de las últimas carreras”.
“Se me ha hecho un poco demasiado largo, pero al final todo se ha dado bien y estoy muy contento. Llevo tres años trabajando por esto, se ha hecho esperar, pero ha llegado y lo he disfrutado muchísimo. Después de arrancar hubo un momento en el que estuve a punto de parar, dónde iba sólo, pero me avisaron desde el coche que venía Aimar, le esperé, nos hemos entendido muy bien y juntos hasta la meta”, explicaba el corredor del Telco’ ON Clima Oses.
Mañana se disputa la jornada final de la Vuelta a Extremadura de 154’9 kilómetros y el durísimo puerto El Robledo (1ª categoría-km 43,3) en la parte inicial, que con 1126 metros será el techo de la carrera. El descenso volverá a dejar a los corredores en Casares de las Hurdes (km 52,4) para ya poner rumbo hacia la meta en Baños de Montemayor, entrando en la provincia de Salamanca, donde aguardará la otra gran subida del día, el puerto de Lagunilla (1ª categoría-km 106,8).
En la cima de este gigante, tras 15 kilómetros de ascensión, se volverá a entrar en Extremadura, con una rápida y vertiginosa bajada posterior que ya dejará a los ciclistas que peleen por el triunfo dentro de los 30 últimos kilómetros de la ronda. Ahí todavía quedarán por escalar de manera encadenada los altos de Casas del Monte (2ª categoría-km 131,5) y Gargantilla (3ª categoría-km 140,2). Si todo este terreno no hubiera sido suficiente para que se hubiese distanciado ya algún corredor, habrá que tener muy en cuenta que la llegada a Baños de Montemayor también será picando hacia arriba.
Prensa Vuelta a Extremadura


