El Europeo de ciclocrós aterriza este fin de semana en Middelkerke (8–9 de noviembre) con un libreto muy del Mar del Norte: pradera rápida, pasillos de arena y rectas expuestas al viento en el dominio militar de Lombardsijde. Un escenario que premia la colocación y castiga cada error, especialmente cuando la marea de humedad compacta la hierba y convierte los giros en un examen de tracción.
La selección española llega con una referencia clara: Felipe Orts, vigente subcampeón de Europa, vuelve a un terreno que le encaja por técnica en arena y lectura del viento. Si encuentra salida limpia y rueda en posiciones delanteras antes del primer paso por la arena, el top-5 es un objetivo razonable; el podio, una posibilidad real si el guion se rompe y la carrera se decide por resistencia al error. Kevin Suárez aporta ese oficio de mundialista que vale puntos en el norte: regular en hierba húmeda, sólido en los tramos de ida y vuelta. En el bloque femenino, baja de última hora de Lucía González por gripe, por lo que Sofía Rodríguez queda como referencia española para pelear la zona noble en una prueba que puede favorecer sus cambios de ritmo.
El menú competitivo reparte las categorías entre sábado y domingo, con la élite femenina abriendo el plato fuerte y la élite masculina cerrando el campeonato. El guide confirma un circuito “puro y natural”, con boxes muy transitados si la humedad deja barro pegajoso bajo la capa de césped. La velocidad media puede dispararse si el viento sopla de cola en la parte abierta; a la contra, los abanicos pondrán a prueba el instinto para colocarse entre grupos.
La salida será un examen puro de colocación: primera curva sobre pradera rápida y embudo hacia la arena. Para España, adelantar diez puestos en ese tramo vale oro; es medio minuto menos de persecución cuando la carrera ya va lanzada. En la arena, la consigna es “flotar” más que correr. Orts acostumbra a encontrar la línea buena con rapidez; Suárez, a perder lo mínimo cuando toca improvisar. En la prueba femenina, Rodríguez crece si el tramo permite pedalear sin echar pie a tierra una y otra vez. Y, por encima, manda el viento: la recta larga junto al perímetro del acuartelamiento invita a los abanicos y castiga a quien se quede al aire; ir solo es un lujo carísimo cuando cada relevo marca diferencias.
Con Vanthourenhout, Thibau Nys y compañía marcando tendencia este otoño, el podio se venderá caro. España firma como objetivo meter a Orts en el top-5 y situar a la élite femenina en top-15 con Rodríguez, mientras la base sub-23 y júnior empuja por consolidar resultados entre los 20–25 mejores. No es postureo: el Europeo es un campeonato de precisión, más todavía cuando la arena es fina y el viento manda.



