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Poco después de que finalizase la CRE de la Volta a Catalunya se desataba la polémica. Tejay Van Garderen, Rohan Dennis y Brent Bookwalter incendiaban las redes sociales con sendos tuits sobre los ‘empujones’ entre ciclistas de Movistar durante la etapa. «La última vez que revisé el reglamento de una CRE no se permitía empujar a los compañeros», tuiteaba Rohan Dennis; «Que los corredores se empujen en una CRE está prohibido. ¡Venga ya Movistar!», tuiteaba Tejay.
El reglamento de la UCI no deja lugar a dudas: «en caso de que los corredores de un mismo equipo se empujen entre ellos, la penalización será de 1′ para cada corredor del equipo y 200 francos suizos de multa». Para cada corredor del equipo, ergo para todo el equipo. Y con esto viene el problema… Los jueces de la Volta se tomaron la justicia por su mano e hicieron caso omiso al reglamento UCI: penalizaron con 3 minutos solo a José Joaquín Rojas.
Los jueces intentaron contentar a todos: por un lado a Movistar, equipo local en una carrera de ‘casa’, que situó a Valverde en una posición óptima de cara a la general. Por otro lado a los BMC, que se quejaron tanto por redes sociales como por la vía formal. Tomaron una decisión salomónica y que no tiene ni pies ni cabeza: por mucho que lo pienses, resulta imposible encontrarle el sentido.
La solución parece muy sencilla -aunque no lo debe de ser tanto si se ha levantado toda esta polémica-; si los jueces determinan que existieron esos empujones (no nos vamos a meter en si hubo o no, eso es otro tema), la sanción debería ser colectiva, a todo el equipo, y no a un solo corredor. José Joaquín Rojas fue poco menos que una cabeza de turco.
Si se comete alguna infracción -en una etapa por equipos, recuerdo-, la sanción debería asumirla todo el equipo. Además de que en el reglamento queda bien claro, desde un prisma racional ¿qué sentido común tiene sancionar solo a un ciclista? O se sanciona a todos, o no se sanciona a ninguno.