Bochorno en el Ventoux

Chris Froome corriendo en el Mont Ventoux. Una imagen que ha pasado a la historia. © Getty Images

El día de hoy pasará a la historia. Para mal, pero pasará a la historia. Hoy hemos visto a Chris Froome, el maillot amarillo del Tour, subiendo el Ventoux corriendo, sin su bicicleta. Hemos visto a Richie Porte darse un golpe brutal contra una moto, que tuvo que frenar de golpe a causa del gentío que había en las laderas de la carretera. Hemos visto a los ciclistas incrédulos en meta, tratando de entender lo que había pasado. Hemos visto un espectáculo indigno del ciclismo e indigno del Tour de Francia. Vamos a estructurar la crónica por partes, para contar de la manera más clara posible lo que ha ocurrido en la 12º etapa del Tour 2016.

DE GENDT SE IMPONE EN EL VENTOUX

Un ciclista como la copa de un pino. El carácter ofensivo de de Gendt despierta mucha simpatía entre los aficionados. © Getty Images
Un ciclista como la copa de un pino. El carácter ofensivo de de Gendt despierta mucha simpatía entre los aficionados. © Getty Images

A causa del fortísimo viento que estaba soplando durante los últimos días, la organización del Tour tomó ayer la decisión de acortar la subida al Mont Ventoux. La meta, por lo tanto, estaba situada en Chalet Reynard, 6 kilómetros antes de la cima del puerto. Como pasa siempre que se llega al Ventoux, la etapa apenas presentaba dificultades montañosas antes del “gigante de la Provenza”, y la carrera transcurrió a toda velocidad desde el inicio, formándose una numerosa fuga numerosa en los primeros kilómetros de la etapa en la que estaban presentes hombres como Dani Navarro (Cofidis), Chavanel (Direct Energie), De Gendt (Lotto Soudal), Greipel (Lotto Soudal), Sorensen (Fortuneo Vital) o Pauwels (Dimension Data). Los escapados llegaron a tener 18 minutos de ventaja sobre el pelotón, y se plantaron en los pies del Ventoux con más de 8 minutos de ventaja. La victoria de etapa estaba en la fuga.

Enseguida se vio que era cosa de tres: Navarro, De Gendt y Pauwels no tardaron en descolgar al resto de escapados. De Gendt, el más combativo de los tres, atacaba constantemente; Navarro sufría para mantener el ritmo, mientras que Pauwels respondía bien a los ataques de su compatriota. En el último kilómetro, los dos belgas frenaron, lo que le permitió a Navarro llegar a su altura. Pero el que más piernas tenía era de Gendt, que a falta de 300 metros lanzaba un poderoso ataque al que ninguno pudo responder. El súper combativo ciclista del Lotto Soudal se hacía con la victoria de etapa por delante de Pauwels, que entraba a 2 segundos, y de Navarro, que llegaba a 14 segundos del ganador; el escalador asturiano volvía a disparar al palo.

EL VIENTO, PROTAGONISTA DE NUEVO

El viento, de nuevo presente, condicionó la etapa por segundo día consecutivo. © Getty Images
El viento, de nuevo presente, condicionó la etapa por segundo día consecutivo. © Getty Images

Tras la etapa de ayer, en la que el viento y el peligro de los abanicos estuvieron presentes durante toda la etapa, parecía que los ciclistas se tomarían el día de hoy con más calma hasta que llegaran al Mont Ventoux. Pero no fue así, ya que Etixx Quick Step y BMC tiraron con fuerza durante muchísimos kilómetros, tratando de romper el pelotón. Y lo consiguieron, ya que corredores como Barguil (Giant) y Meintjes (Lampre) quedaron cortados. Sin embargo, cuando quedaban poco más de 20 kilómetros para llegar al Ventoux, una caída de Gerrans (Orica), que en ese momento tiraba del pelotón y se llevó con él a Stannard (Sky) y Poels (Sky), paró la carrera. El pelotón se reagrupaba, y a pesar del trabajo durante más de 50 kilómetros de Etixx y BMC, llegaba compacto a los pies del Ventoux.

DESCONTROL Y CAOS 

Froome, Mollema y Porte, en el suelo tras impactar contra una moto. © Getty Images
Froome, Mollema y Porte, en el suelo tras impactar contra una moto. © Getty Images

Sufría Quintana (Movistar). El colombiano no podía seguir a Froome, que junto a Porte y un espectacular Mollema habría hueco. El trío, a relevos, estaba distanciándose del resto de favoritos. Iban lanzados, Y, de repente, estaban en el suelo. Una moto había tenido que frenar bruscamente y Porte, que estaba a un metro, no pudo evitar chocar contra ella. Mollema, el menos afectado, se levantaba rápidamente y continuaba la subida. Porte tardaba un poco más, pero se subía a su BMC y volvía a dar pedales. Pero Froome no. El líder del Tour echaba a correr sin su bicicleta, rota tras el impacto. El mundo entero miraba, incrédulo, a Froome, que no sabía muy bien que hacer y hizo lo primero que se le ocurrió: correr. Al rato le dieron una bicicleta auxiliar, pero la acabó dejando a los 100 metros. Tuvo que ser el coche del equipo, cuando llegó a su altura (que tardó) el que le diera una bicicleta nueva para que pudiera completar la etapa.

En un primer momento Froome, que llegó a la meta con casi dos minutos perdidos respecto a Mollema, cedía el liderato. Tras una hora de debate, la organización del Tour dictaminó lo siguiente: Froome y Porte recibían el mismo tiempo que Mollema, que fue el menos perjudicado de los tres. Aún así salieron perdiendo, ya que el resto de corredores, al ir por detrás de ellos, no fueron al suelo. Es decir: Froome, Mollema y Porte “entraban” 19 segundos antes que el grupo de Yates (Orica), Quintana, Aru (Astana), Bardet (Ag2r), Meintjes (Lampre), Valverde (Movistar) y Rodríguez (Katusha). Sin duda alguna, de no haber sufrido el accidente habrían obtenido más renta, pero no se ha podido hacer otra cosa. A mi juicio, se ha tomado la decisión correcta. Un día de locos.

Cuatro motos y 3 ciclistas en 20 metros (más el público). Ha pasado lo que tenía que pasar. © Getty Images
Cuatro motos y 3 ciclistas en 20 metros (más el público). Ha pasado lo que tenía que pasar. © Getty Images

Desastre es una palabra que define a la perfección la etapa de hoy. De nuevo, hemos vuelto a vivir un altercado provocado por las motos, que este año están siendo más protagonistas que nunca. El Tour retrasó muchísimo la zona vallada; miles y miles de personas estaban encima de los ciclistas, que se abrían paso a duras penas. Pasó lo que tenía que pasar. Bastante tienen los corredores como para que encima las carreras no se preocupen lo suficiente de su seguridad. ¿Hasta cuando seguiremos viendo estos obscenos espectáculos? Este año ya ha fallecido un ciclista y otro se haya en estado vegetativo a causa de las motos. BASTA YA.