Peter Sagan llegaba al Tour de Flandes con todas las miradas puestas en él. El campeón del mundo consiguió el pasado domingo deshacerse de su mala racha triunfando en la Gante Wevelgem, y llegaba a «de Ronde» como el gran favorito para hacerse con la victoria. Sagan leyó la carrera a la perfección y fue muy superior en los muros adoquinados. El eslovaco recorrió en solitario los últimos kilómetros del monumento belga y se hizo con una victoria para la historia. Su superioridad, su carisma y su maillot arcoíris le han dado a la 100º edición del Tour de Flandes un sabor especial que todos hemos saboreado con gusto.
Sobre las 11:30 de la mañana el pelotón tomaba la salida en Brujas. 250 kilómetros por delante plagados de cotas y tramos adoquinados esperaban a los ciclistas, que de nuevo tenían suerte con la meteorología. Un día completamente soleado, ideal para practicar ciclismo y para que la afición belga disfrutara del deporte que tanto aman. La carrera transcurrió tranquila durante las primeras horas. Cuando restaba 100 kilómetros para el final, tuvo lugar el primer momento importante. Una caída retiró a uno de los grandes favoritos, Greg Van Avermaet (BMC). El belga se fue al suelo con varios de sus compañeros, siendo el el peor parado de todos. Entre lágrimas, Van Avermaet abandonaba su carrera preferida camino del hospital. La carrera continuó con un pelotón principal más reducido a cada paso por los tramos adoquinados. A 40 kilómetros para el final, la carrera tuvo su primera gran selección en el Koppenberg. Las temibles rampas de hasta el 22% de desnivel seleccionaron el pelotón. Pese a todo, ningún gran favorito quiso probar suerte en el muro con más porcentaje de la carrera. De los grandes especialistas, sólo Vandenbergh (Etixx), que había atacado en el Taainenberg kilómetros antes rodaba por delante con los últimos fugados que aguantaban, entre los que estaba Erviti (Movistar). Tras un breve descenso en el que parecía que el pelotón de favoritos, reagrupado, se iba a tomar un respiro hasta llegar a Oude Kwaremont, se produjo uno de los momento decisivos de la carrera. Kwiatkowski (Team Sky) atacó, llevándose a Peter Sagan (Tinkoff) y Vanmarcke (Lotto Jumbo) a su rueda. El trío abrió hueco, se entendieron bien, y llegaron con facilidad a la altura de los fugados.

Con sólo dos muros por delante, el Oude Kwaremont y el Pateberg, el grupo de Sagan contaba con medio minuto de ventaja sobre el grupo de Cancellara, donde también viajaban Kristoff (Katusha) o Terpstra (Etixx). El campeón del mundo tenía claro que su mayor rival, Cancellara, estaba detrás y no podía dejar que le alcanzara. Sagan puso un ritmo fortísimo en Oude Kwaremont. Sólo Vanmarcke resistió, mientras que Cancellara atacaba por detrás. El suizo, que realizó una subida portentosa, como suele ser habitual en él, se quedó a sólo 10 segundos de coger al campeón del mundo. En el Pateberg, último muro de la carrera, Sagan terminó por descolgar a Vanmarcke y se fue en solitario. El campeón del mundo coronaba el mítico muro con 15 segundos de ventaja; tenía el Tour de Flandes en el bolsillo. Sin embargo, Cancellara no se rindió y trató de capturar a Sagan en los últimos 12 kilómetros, completamente llanos. Llegó a ponerse a 12 segundos, pero el eslovacó reguló bien y volvió a aumentar su ventaja. A falta de 3 kilómetros, la carrera estaba acabada. Sagan celebró con tiempo su primera victoria en un monumento. Cancellara entraba segundo despidiéndose del público, mientras que Vanmarcke, caballeroso, no quiso disputarle la segunda plaza al suizo, que se despedía emocionado del Tour de Flandes. Kristoff, ganador el año pasado, ganaba el sprint del grupo por delante de Rowe (Sky), Van Baarle (Cannondale), un espectacular Erviti, Stybar (Etixx), Claeys (Wanty) y Terpstra (Etixx).

Peter Sagan, que nos deleitó con uno de sus famosos caballitos tras cruzar la línea de meta, ha logrado una victoria histórica. Vestido con el maillot arcoíris, el eslovaco del Tinkoff ha sido el más fuerte con diferencia. Ha logrado su primera victoria en un monumento, y le ha dado un alegrón a toda la comunidad ciclista. Imposible no alegrarse por Sagan, un ciclista que siempre da espectáculo y honra al ciclismo día tras día.
Por otra parte, mención especial para Imanol Erviti. El ciclista del Movistar ha cuajado un auténtico carrerón. Metido en la fuga, el navarro aguantó en cabeza de carrera durante prácticamente toda la carrera. Cedió en el Oude Kwaremont ante el ritmo de Sagan pero aguantó en el Pateberg al resto de especialistas. En los últimos kilómetros se limitó a guardar fuerzas para el sprint final, donde logró una espectacular séptima posición. El mejor resultado en el Tour de Flandes de un ciclista de la estructura del Movistar en toda la historia del equipo.