La Primavera ha llegado. Un atípico invierno languidece y una nueva primavera espera impaciente. El sol más brillante que nunca aguarda tras semanas aguardando su momento. El momento de las flores, de los termómetros rozando los 20º, de los días cada vez más largos, de las terrazas, los helados y las horas en el parque: el momento de la primavera. Es momento de vivir, de soñar, de reír y de sentir. Momento de arriesgar, de jugar y de creer. De crecer, de superar a tantos que ansían lo mismo que tú. Tiempo de hacer tuyo el tiempo. Es tiempo de Milán San-Remo.
La historia no miente. La Milán San-Remo es, posiblemente, la carrera más abierta del calendario. En sus 106 ediciones, son muchos y variados los corredores que han osado escribir su nombre en tan prestigioso palmarés. Escaladores puros como Chiappucci o Laurent Fignon, rodadores polivalentes como Cancellara o Simon Gerrans, hombres rápidos como Bettini, Pozzato u Óscar Freire y velocistas puros como Petacchi, Cavendish o Cipollini pudieron presumir de alzar los brazos en las bellas calles de San-Remo. Su nombre, y el de muchos otros, acompaña al de “El Cannibal”. Siete triunfos en las once ediciones en las que participó es el bagaje de un Eddy Merckx que difícilmente podrá ser superado.
Con más de 300 km (si sumamos los kilómetros de neutralizada), la Milán San-Remo es una de esas carreras que cualquier ciclista ansía ganar. Su trazado, llano en su mayoría pero con varias cotas de poca entidad en los últimos kilómetros, invita a soñar tanto a velocistas como a los corredores más valientes cuando la carretera se empina. Con salida en la fría Milán, los corredores ascenderán, pasados ya 130 km, el Passo del Turchino. Coronado a 532 msnm, tras su descenso los corredores pasarán a bordear la bella Riviera Ligure.
150 kilómetros bordeando el Mediterráneo para finalizar en la Via Roma, en la localidad de San Remo. De camino varias pequeñas ascensiones: el Capo Mele, el Capo Cervo, el Capo Berta (3 km al 4,4 %) y sobre todo las dos últimas subidas: la Cipressa (6 km al 4 % y rampas mantenidas al 7-8%) y el Poggio, que se corona a tan solo 6 km para el final y que esconde en sus tres kilómetros de ascensión rampas cercanas al 8 %. Desde su cima, a 170 msnm, los ciclistas afrontarán, por si fuera poco, un rápido y peligroso descenso que concluirá a falta de apenas un kilómetro ya en las calles de San Remo, donde solo el más fuerte y, sobre todo, el más completo, podrá alzar los brazos.

La nómina de favoritos para la victoria final es, ante un recorrido tan abierto, larga y extensa. Sobre el papel, los velocistas con buen rendimiento en pequeñas ascensiones son los que cuentan con más posibilidades. El reencuentro Sagan-Van Avermaet, tras sendas victorias del belga en el Omloop Het Nieuwsblad y más recientemente Tirreno-Adriático, es uno de los duelos más esperados. El eslovaco, segundo en 2013 y cuarto en 2012 y 2015, vuelve con ganas de revancha ante un Van Avermaet que aún no ha brillado en la “La clásica de la Primavera”.

Edvald Boasson Hagen, que parece haberse reencontrado en este 2016 con su mejor versión; el colombiano Gaviria, exultante tras su victoria de etapa en Tirreno; los franceses Bouhanni y Demare tras sus duelos en Paris-Niza; el noruego y vencedor en la edición de 2014 Alexander Kristoff; Mark Cavendish, ganador en 2009; el español Juanjo Lobato, cuarto en 2014; los italianos Nizzolo, Modolo y Viviani; o el polivalente australiano Michael Matthews, “enchufadísimo” tras sus dos triunfos de etapa en Paris-Niza; son algunos de los hombres también llamados a estar en el que caso de que la victoria final se dilucidara en un sprint masivo. Bennett, Breschel, Bonnen, Haussler, Hofland o Pozzato serían también hombres a seguir en caso de jugarse el triunfo al sprint.

Que se produzca tan mencionado desenlace. Un recorrido que presenta oportunidades para todos los corredores y ciclistas valientes son ingredientes que unidos pueden desencadenar ataques y sorpresas en los últimos kilómetros. Cancellara es sin duda alguna uno de los grandes favoritos de no producirse una llegada masiva. Habilidoso como pocos, llega a una carrera que ya ganó en 2008, con la moral por las nubes tras vencer en Strade Bianche, en el Trofeo Tramuntana de la pasada Challenge de Mallorca y tras volar en las contrarreloj de Algarve y Tirreno.

Junto a Cancellara, Nibali, siempre presente en la carrera italiana, y Alejandro Valverde, serán dos de los nombres a tener en cuenta de cara a los posibles movimientos que puedan producirse en la parte final. Lars Boom; Geraint Thomas; recientemente ganador de la Paris-Niza, el excampeón del mundo Michal Kwiatkowski; Tony Gallopin; el checo Zdenek Stybar, segundo en la Strade Bianche y vencedor de una etapa en Tirreno; o el portugués Rui Costa serán otros de los nombres también a tener en cuenta en caso de producirse algún que otro corte.

No estará, sin embargo, el ganador de la pasada edición, el alemán John Degenkolb. Víctima de un atropello el pasado mes de enero, el que también resultara vencedor de la Paris-Roubaix 2015, será baja obligada en “La Primavera”. Apartado de las clásicas, el corredor germano centra ahora sus esfuerzos en estar a punto para la próxima edición del Tour de Francia: «El primer gran objetivo de la temporada, las clásicas de primavera, está olvidado. Me concentro ahora sobre el segundo gran objetivo, que es el Tour de Francia», informó Degenkolb tras el atropello.
Para los alérgicos, para los que se enamoran. Para los que aman los paseos y para los que prefieren ver pasar la vida. Para los que prefieren una tarde frente al Retiro y para los que prefieren retirarse a casa. Para los que prefieren crecer y para los que siempre quieren ser niños. Para los que quieren llegar arriba y para los que prefieren volar hacia abajo. Para los que esprintan y para los que arriesgan. Para los que sorprenden y para los que buscan no ser sorprendidos. Para los que escalan y para los que llanean. Para los flacos y para los que no lo son tanto. Para los valientes y para los calculadores. Para todos: Milán San-Remo.