Comienza el «turismeo» ciclista. Este próximo domingo nos vamos de Monumentos y para empezar, ¿qué mejor sitio que Italia? 105 ediciones contemplará ya la Milán-San Remo, de ahí que no nos extrañemos de su otro nombre, «La Classiccisima». La prueba en cuanto a kilometraje más larga que puede hacer un ciclista en competición a día de hoy y es que son casi 300 kilómetros los que cubren los corredores y sin el casi si añadimos los kilómetros neutralizados. Una auténtica aventura hecha para las piernas de muy pocos, con momentos cumbres como los acontecidos el año pasado que hacen aún más agrandar la leyenda de la prueba italiana. Con Eddy Merckx con «apenas» siete triunfos en su amplio palmarés que le pone a la cabeza histórica de vencedores aunque si bien es cierto que es una prueba destinada para corredores potentes con una punta de velocidad grande ya que rara vez no se llega en un pequeño grupo a la línea de meta.
EDICIÓN 2013
La edición de los 245 kilómetros, y a pesar de verse reducido el kilometraje en más de 50 kilómetros, una de las ediciones más duras que se recuerdan ya que las condiciones climatológicas que tuvieron que soportar los ciclistas fueron para catalogarlos de auténticos héroes desde el primero al último. LLuvia, nieve y frío, mucho frío, que hizo que ya una vez comenzada la prueba la organización se viera obligada a interrumpir la carrera, ofreciendo la imagen de los corredores «huyendo» a los coches y autobuses de los equipos para entrar en calor, dejando a corredores como Nibali, Sagan o Cancellara traumatizados, señalando como la carrera disputada ese día como las más dura corrida por ellos nunca. Una vez reiniciada la prueba y con muchos ciclistas que decidieron no salir del cobijo de los autobuses, el punto culminante volvió a estar en la subida al Poggio, donde Ian Stannard y Sylvain Chavanel pasaban los primeros por el alto, pero con un Peter Sagan muy ambicioso durante toda la ascensión que tiraba de un grupo lleno de calidad por detrás con Fabian Cancellara, Gerald Ciolek, Luca Paolini y Taylor Phinney. Finalmente, los siete llegarían juntos a la meta de San Remo donde el alemán Ciolek daba la sorpresa imponiéndose a Sagan y Cancellara, que le acompañarían en el podium, consiguiendo la primera gran victoria para un conjunto sudafricano, en este caso para el MTN-Qhubeka.
POLÉMICA ANTES DE EMPEZAR EN 2014
Y es que nunca llueve a gusto de todos y eso es lo que ha pasado con el final previsto en 2014. En un principio la organización había planeado un final que destinaba el triunfo a hombres que se defendieran muy bien cuando las carreteras se empinan, lo que hizo que corredores como Alejandro Valverde o Vincenzo Nibali se frotasen las manos ante la gran oportunidad que se les ofrecía de poder hacerse con uno de los grandes Monumentos del ciclismo. Este cambio indigno a corredores mucho más llegadores, que veían como sus posibilidades se veían claramente reducidas, encabezados sobretodo en la figura de Mark Cavendish, el gran sprinter del momento, señalando que no se molestaría en acercarse hasta la salida de Milán ante ese final tan poco propicio para sus características. El final en concreto sería el mismo con las ascensiones ya conocidas por todos de la Cipressa (5,6 km al 4,1%, con una pendiente máxima del 9%) y el Poggio di San Remo (3,7 km al 3,7% con una pendiente máxima del 8%)a las que se le incluiría entre medias la subida a la Pompeiana, de 5 kilómetros de duración con una media del 5% pero con zonas que alcanzaban el 14% de desnivel, dificultando con ellos mucho a corredores poco habituados a sufrir en tan temibles rampas. Finalmente, la organización de la Milán-San Remo se echó para atrás, y volvió al recorrido habitual, eliminando la ascensión novedosa de la Pompeiana contentando con ello a los velocistas molestos pero dejando con cara de tontos a los corredores ya mencionados que se habían visto alzando los brazos en San Remo. Sí es cierto que aunque el cambio no se vaya a producir en 2014, la organización parece bastante decidida en que en próximas ediciones esa subida de la Pompeiana sea un hecho, pero eso ya será cosa de otra previa.
294 kilómetros que van desde Milán hasta San Remo pero con un perfil demasiado soso para los amantes del ciclismo de épica y ataque. La ya comentada vuelta atrás con la Pompeiana, unido a la desaparición de Le Manie, ascensión de casi 5 kilómetros al 6,7%, que facilitará mucho más el trabajo a los velocistas, antes de seguir a la sucesión de los Capos, ya dentro de los últimos 50 kilómetros. Capo Mele, de 2 kilómetros al al 3,6%, Capo Cerve de 2 kilómetros al 3% y Capo Berta de otros 2 kilómetros al 5,9% que «calentará» las piernas de los corredores antes de adentrarse en el habitual ciclo decisivo de la Cipressa y el Poggio.
En primer lugar la Cipressa situada su cima a 23 kilómetros de la meta, con sus rampas cercanas al 9% que suele descartar a alguno de los hombres fuertes ya que después de más de 250 kilómetros en las piernas cualquier dificultad se hace mucho más duro de lo normal. Tras su descenso se encaraman los corredores hacia el Poggio di San Remo, de características similares a la Cipressa pero en su caso con la cima a solo 7 kilómetros de la meta enlazando el final del descenso prácticamente con la recta final. Ahí es donde se suele provocar el corte definitivo del que sale finalmente el vencedor definitivo en el sprint de San Remo.
PARTICIPACIÓN
Sin duda la participación con los últimos cambios ha hecho cambiar bastante la elección de los grandes favoritos para el triunfo, por lo que ahora los focos estarán puestos en los grandes velocistas y en los habituales en estas citas. Peter Sagan (Cannondale) partirá de Milán como el rival a batir por todos, ya que ha demostrado estar alcanzando un punto de forma fantástico con triunfos importantes como el cosechado hace apenas una semana en la Tirreno-Adriático, además de que ya va siendo hora de que por fin el eslovaco se desquite y deje el segundo puesto para otro. Otro a cuya victoria las casas de apuestas pagan muy poco es Fabian Cancellara (Trek Factory Racing), que aunque todavía no se ha dejado ver demasiado sí sabemos que en las grandes citas se viene arriba y además los adoquines están demasiado cerca como para dudar de las piernas del suizo. La pataleta de Mark Cavendish (Omega Pharma-Quick Step) sirvió para que la Pompeiana desapareciera de la Milán-San Remo, y que por tanto el británico viniera a la Classiccisima con todas las opciones del mundo de victoria, si bien es cierto que este no está siendo para nada su mejor comienzo de temporada todos somos conscientes de que Mark es uno de los mejores sprinters de la historia del ciclismo por lo que deberemos tenerle muy presente. No tenemos que descartar al que portará el dorsal número uno de la carrera, el alemán Gerald Ciolek (MTN-Qhubeka) que no pondrá fácil a nadie que le arrebaten ese dorsal, además su punta de velocidad ahí está por lo que llegando en un grupo reducido tendría muchas opciones de victoria. Y siguiendo con los velocistas debemos destacar la figura de André Greipel (Lotto Belisol) que ha empezado la temporada como el mejor de los puras sangres, con triunfos en Down Under, Omán o Qatar, por lo que llega a la Milán-San Remo como otro de los grandes corredores a tener en cuenta.
Fuera de estos cinco nombres deberemos tener muy en cuenta a otro gran grupo de corredores rápidos como Jhon Degenkolb (Giant-Shimano), Simon Gerrans (Orica GreenEdge), Arnaud Demaré (FDJ), Bryan Coquard (Europcar), Tom-Jelte Slegter (Garmin-Sharp), Greg van Avermaet (BMC) o Edvald Boasson Hagen (Sky). Entre las bazas de los que corren en casa debemos destacar la figura del reciente vencedor del GP Nobili, Simone Ponzi (Neri), Sacha Modolo (Lampre-Merida), Franco Pellizoti (Androni) o Rinaldo Nocentini (AG2R-La Mondiale). Finalmente, otros corredores de los que no nos debemos olvidar si fuesen capaces de romper la carrera en la ascensión al Poggio serían superclases como Vincenzo Nibali (Astana), Roman Kreuziger (Tinkoff-Saxo), Philippe Gilbert (BMC), Sylvain Chavanel (IAM Cycling), Michal Kwiatkowski (Omega Pharma-Quick Step) o Diego Ulissi (Lampre-Merida). Entre las figuras españoles debemos apostar a la bazas que presenta el Movistar Team con sus hombres rápidos como Juan José Lobato, Fran Ventoso o José Joaquín Rojas.