¿Cuántas veces hemos leído el famoso texto de «Por qué la bici y no el balón»? Pues tras vivir mi primera carrera en directo de ciclocross en Oviedo voy a ir un paso más allá y voy a defender al hermano pobre del ciclismo, ¿Por qué no vamos a darle más cancha a un deporte tan vistoso y emocionante como es el ciclocross?
Argumentos hay de sobra para poder convencer a los que ya amamos el mundo de los pedales para poder engancharnos a su modalidad del barro, quizás demasiado poco difundida y ahí la culpa es tanto de federativos como de los propios integrantes de este deporte, porque seguramente podrían hacer mucho más de lo que han estado haciendo los últimos años, aunque todo hay que decirlo, los corredores parece que poco a poco van poniéndose las pilas, y parece que los que se quedan atrás son los de los despachos que sólo tienen ojos para el asfalto.
¿Y por qué el ciclismo del barro? Pues en primer lugar por eso mismo: por el BARRO. ¿Cuántos de nosotros de pequeños amábamos pisar todos los charcos y poder practicar cualquier deporte donde pudieras ponerte de tierra hasta las cejas sin miedo a que tu madre te castigara? O, ¿cuántos hemos pasado con la bici por pequeños riachuelos donde la sensación del agua y el barro salpicando nuestras piernas producía una satisfacción indescriptible? Pues aquí y ahora tendríamos esa oportunidad. La oportunidad de combinar nuestra pasión de la bici, con nuestro sueño de niños, de poder llenarnos de barro sin miedo a nuestras madres (a las novias o novios dejémoslos al margen, que eso ya es otra batalla). Con este deporte no habrá remilgos a la hora de poder salir en bici a mojarnos, y digo sí a mojarnos, sin miedo a la lluvia y alejados de la peligrosidad de la combinación de asfalto mojado y coches. Aquí tenemos la oportunidad de poder salir con la bici llueva o no, porque es un deporte perfecto para la lluvia. Muchos diréis que en carretera también se puede salir lloviendo, y yo os respondo: “Sí, y por eso inventamos el rodillo, porque a alguien no le importaba salir a entrenar mientras llovía. Ya se como me decís”.
¿Por qué ir a ver una prueba de ciclocross? Porque en una mañana no paras de ver ciclismo. Carreras intensas de una hora donde al ser en un circuito te enteras de principio a fin de lo que sucede en todo momento. Presencias los ataques, los bajones, las salidas, los finales. Lo ves absolutamente todo y sin moverte del sitio. En la ruta, ¿Cuántas veces habremos cogido el coche para ir a tal sitio o tal otro para ver pasar en apenas unos segundos a los ciclistas? O, ¿cuántas veces hemos tenido el dilema de «me voy a la meta o los veo pasar por el puerto»? Aquí no hay problema porque podrás ver absolutamente todo.
Porque es un deporte igualitario. No hay problema de si los chicos son más vistos que las chicas. Aquí el que quiera acercarse va a poder ver en la misma mañana tanto a los élites masculinos como a las cadetes femeninas, pasando por juniors, seniors, masters… Es decir, que el que quiera disfrutar de principio a fin de este deporte podrá dar ánimos desde al hombre de 62 años hasta a la niña de 13, pasando por el élite que viene de correr en Bélgica la semana pasada con un tal Sven Nys, campeón del mundo.
Por la accesibilidad y sencillez de todos sus integrantes. No te verás obligado a correr detrás de ellos al finalizar una prueba para conseguir una foto o un autógrafo. Ninguno de los que forman este «tinglado» ponen ni un solo problema a cualquiera que se le acerque a pedirles absolutamente nada, es más, en sus caras podréis ver el agradecimiento que profesan al sentir ese sentimiento de admiración por aquellos que nos acercamos a vivir una carrera. Por cierto, el paseo por los “boxes”, donde están los stages de cada uno de los equipos y corredores, es lo más parecido a la Formula1 en el mundo del ciclismo, con la diferencia de que aquí no se necesita entrada VIP para poder ver a los protagonistas de cerca. ¡Ay, si se hubiera enterado Fernando Alonso antes! Se habría tirado al ciclocross de cabeza, y nunca mejor dicho.
Por la emoción que suscita esta modalidad en todo momento. Cualquier carrera desde los cadetes a los élites, resultan emocionantes de principio a fin porque los que salen a competir lo hacen a muerte desde el primer metro hasta el último. No olvidemos que como mucho una carrera puede llegar a durar una hora, por lo que el que quiera llevarse el premio para casa tiene que darlo todo durante esa hora. ¡Vamos a ser sinceros! ¿Qué levante la mano quién no ha pegado alguna cabezada en alguna etapa de esas maratonianas del Tour que se deciden en los 500 metros finales después de 235 kilómetros y después de que pasemos casi 3 horas delante del televisor? En el ciclocross no puede pasar eso porque no hay instante que perderse ya que en cualquier momento puede estar la carrera, además que tampoco hay tiempo suficiente para poder dormir a gusto, ya que antes de que pudieras coger el sueño ya habría acabado la prueba.
De verdad. Si tenéis la oportunidad de que cerca de vuestras casas hay alguna carrera de esta modalidad, simplemente id, acercaros a verlo y ya me diréis si no querréis volver a repetir. ¡El ciclocross es barro, pero es mucho más que barro!
Parece ser que el circo que va de campa en campa todos los fines de semana ha enganchado a alguno más…. Bienvenido :)
Bien descrito, pero en vivo, todavia es mejor. Animo a todos.