A la conclusión de la jornada, Samuel Sánchez comentaba que «ha sido una etapa muy exigente, un día muy peligroso en el que hemos salvado casi 3.000 metros de desnivel. El perfil era como el de una clásica, con numerosos repechos y un final muy tenso, con 4 cotas puntuables y carreteras cada vez más estrechas. La lluvia ha aumentado el riesgo. Ha sido un desenlace loco en el que ha habido unas cuantas caídas. Lo importante era salvar el día y lo hemos conseguido», afirmaba. El líder de Euskaltel Euskadi añadía que «quiero destacar el trabajo del equipo, los compañeros han hecho una gran labor, tanto por delante como en el pelotón. El conjunto ha funcionado muy bien en esta primera parte de la carrera y les agradezco su esfuerzo», subrayaba.
De cara a la crono de mañana, el líder de la formación ‘naranja’ comentaba que «creo que todos esperamos lo mismo, que Wiggins nos meta bastante diferencia. Lo contrario sería una sorpresa. Es un gran especialista y se le ve muy bien, en forma. Es un recorrido exigente y 55 kilómetros son muchos. Es su oportunidad de abrir brecha y de poner la carrera de su lado», valoraba. En cuanto al tiempo que se puede ceder, Samuel indicaba que «habrá que emplearse a fondo, concentrarse y exprimirse para tratar de ceder el menor margen. No quiero poner una marca u otra, ya veremos como se desarrolla el día. Una vez que todos paremos el reloj, habrá que ver dónde queda cada uno y analizar la situación de carrera con cabeza. Faltarán dos semanas por delante, y en el Giro, cualquier día puede haber una sorpresa», concluía.
Prensa Euskaltel-Euskadi