Con el fin del Giro de Italia y la vista puesta en julio con el Tour de Francia, por medio nos queda un mes de junio que viene siempre «cargadito» de buenas carreras, no obstante la mayoría de campeonatos nacionales tienen lugar un par de semanas antes que dé comienzo la ronda francesa; o la Vuelta a Suiza, una carrera que se está convirtiendo en uno de los trofeos más ansiados por los grandes del pelotón. Finalmente la protagonista desde el próximo domingo y de mayor renombre por historia es la carrera que nos atañe, Critérium du Dauphiné.
Una «mini» Grande Bouclé. 8 etapas que discurren por los Alpes Franceses y que generalmente incluye alguno de los colosos con lo que se tendrán que ver las caras un mes después los ciclistas. En esta ocasión ese coloso ha sido el Alpe D´Huez. De ahí que podamos considerar que al igual que para los estudiantes el mes de junio es un mes de selectividad, esperando superarla con nota para alcanzar así cotas más altas, el Critérium du Dauphiné es algo parecido para los ciclistas, ya que es la principal puesta a punto de los corredores a un mes vista del comienzo de la carrera en la que la mayoría de los «capos» del pelotón ponen sus ojos a principio de temporada.
El cartel de este año es inmejorable. Los grandes del pelotón se verán las caras en las carreteras alpinas del 2 al 9 de junio, en una edición que empieza por primera vez fuera del territorio francés, en la ciudad suiza de Champery. Aunque el ganador de las dos últimas ocasiones, Bradley Wiggins, no estará en la prueba para poder defender su corona, sí estará un compañero suyo del Sky que intentará que por lo menos el trofeo no cambie de escuadra. Esta claro que uno de los máximos favoritos a hacerse con la victoria es el también británico Chris Froome, que contará encima con otro «psudo-gallito» como Richie Porte tras él, por si la cosa se torciera. Tampoco debemos olvidarnos de los Van den Broeck (Lotto) que con la llegada del verano siempre es cuando muestra sus mejores piernas; Brajkovic (Astana), vencedor del 2010 en esta misma carrera; Talansky (Garmin), que está ante su mejor temporada; o el frente galo con Rolland, Voeckler (Europcar) y Chavanel (Omega) a la cabeza.
En cuanto a nuestras esperanzas de que un español pueda volver a hacerse con el número uno contamos con Alberto Contador (Saxo), los «rusos», Joaquim Rodríguez y Dani Moreno (Katusha), Alejandro Valverde (Movistar) o el propio Samuel Sánchez (Euskaltel) que viene con un hambre competitiva tras terminar el Giro que no tiene ningún otro, sin olvidarnos a hombres como Zubeldia (Radioshack) o Garate (Blanco). Todos ellos son las grandes bazas para que un corredor nacional pueda ir demostrando lo que esperemos ver mes y medio después en la grande entre las grandes.
En esta edición 2013, los que no van a tener opción ninguna de triunfo son los velocistas puros, ya que apenas cuentan con una etapa con algún tipo de posibilidad de que el sprint sea viable.
No suele ser habitual, pero en esta ocasión la carrera empieza con mucha fuerza, con una etapa corta de 121 kilómetros por territorio suizo (salida y llegada en Champery) con cuatro puertos, dos de ellos de primera categoría, Col du Corbier y Cote de Morgins. De hecho empiezan a subir este último poco después de que se corte la cinta, ya que en el kilómetro 12,5 está su cima después de 9,5 km. de ascensión con una pendiente media del 6%. Ciento diez kilómetros después acaba la etapa en la Cote de Champery, de tercera categoria. Un auténtico rompepiernas que obligará a los ciclistas a no despistarse ni un momento.
La segunda etapa, aunque presenta un perfil menos duro que el primero, si encierra una trampa en su parte final con dos puertos de cuarta categoría, uno de tercera y otros dos de segunda en apenas 60 kilómetros, el último de todos el Col du Sentier a apenas 11 kilómetros, todos ellos en bajada, de la línea de meta.
El martes 4 de junio tiene lugar la etapa más fácil «a priori» para los ciclistas, con solo dos puertos de tercera, aunque el último de ellos, el Col des Sauvages a poco más de 9 kilómetros para la meta. Será de los pocos días en que los equipos de los velocistas intenten que el grupo llegue compacto a la meta, pero con esa última trampa no las tendrán todas con ellos.
Con la cuarta etapa llega la que en las últimas ediciones ha sido a la postre la más decisiva de todas, la contrarreloj. Si bien este año no tendrá tanto kilometraje (los dos últimos años rondaron los 50 kilómetros contra el crono), presenta un perfil mucho más llano que en otras ocasiones. Los corredores deberán enfrentarse en solitario a 32 kilómetros totalmente lisos con final en el Parc Des Oiseaux. Aun así seguro que comienza a verse buenas diferencias entre los mejores.
El jueves vuelve la montaña con cuatro puertos, tres de ellos de cuarta categoría y el cuarto de categoría especial (Hors Categorie), Valmorel, en cuya cima finaliza la etapa. Valmorel presenta una altimetría de 12,7 kilómetros de ascensión con una pendiente media del 7 por ciento. En esta etapa, y tras la crono que ya habrá dejado a un líder solido en la carrera, seguro que empezamos a ver batalla de verdad.
La sexta etapa que se celebra el viernes 7 de junio quizás sea la única con posibilidades reales de que veamos a uno de los velocistas levantando los brazos en la meta de Grenoble. Etapa que concentra su dureza en los kilómetros centrales, subiéndose cuatro puertos, entre ellos Col du Barioz (primera categoría) y Col des Ayes (segunda). Desde el último puerto a meta hay cuarenta y cinco kilómetros, estupendos para que el grupo se junte y lleguemos al sprint.
Llega la penúltima etapa y veremos en ella uno de los míticos puertos del ciclismo, el Alpe d´Huez, calificado como puerto Hors Categorie, pero con la pega de que se encuentra lejísimos de la meta, a casi 130 kilómetros (una lástima). Tras él, los ciclistas deberán subir el Col de Sarenne (segunda categoría) y los primeras Col dÓrnon y Col du Noyer. Etapa alpina con final en Superdevoluy (tercera categoría) que tendrá que ir dejando las cosas claras entre los favoritos si es que todavía no lo están a esta altura de carrera.
El fin de fiesta el domingo 9 es la etapa alpina de 155 kilómetros entre Sisteron y Risoul, puerto de primera categoría que presenta 14 kilómetros de ascensión con una pendiente media del 7 por ciento. Última oportunidad para exhibirse. Último día para poder fardar de amarillo o de poder arrebatárselo a quien lo lleve. Lo que está garantizado es el espectáculo.