De nuevo la lluvia quiso ser protagonista en el Giro, y estuvo presente durante toda la etapa que discurría entre Sansepolcro y Florencia, donde Maxim Belkov, tras 51 kilómetros en solitario, se hizo con su primera victoria como profesional.
Aparte del ruso, el otro protagonista de la jornada fue de nuevo Wiggins con sus problemas en los descensos, que tras la etapa reconoció en los micrófonos de Eurosport: «Sin intención de faltar el respeto a las chicas, porque en casa tengo una, estoy bajando como una chica». A pesar de todo el británico no cedió tiempo con Nibali, lo que si hizo el dorsal número 1, Ryder Hesjedal que se dejó más de un minuto en meta.
La etapa arrancó, como siempre, con varios intentos por coger la fuga, pero no fue hasta pasado el kilómetro 20 cuando, tras un ataque de Pirazzi (Bardiani) y Chalapud (Colombia), se fraguó la escapada definitiva de 12 hombres que sería protagonista hasta el final de la etapa. Tras el descenso de Vallombrosa, en cuya ascensión había cedido unos metros, fue cuando Belkov tomó la cabeza de carrera en solitario, mientras que en el pelotón comenzaban los problemas para Wiggins.
Belkov se afianzó en el liderato mientras por detrás, no sin dificultades, Wiggins logró volver a enlazar con el grupo principal justo antes de comenzar Vetta de Croci, penúltimo puerto del día. Ya en la ascensión a Fiesole Hesjedal se descolgó del grupo del líder, mientras que por delante Belkov regulaba muy bien su ventaja con Ludvigsson y Pantano, coronando en solitario y con la victoria ya en el bolsillo.
Los últimos kilómetros de la etapa, un continuo falso llano, sirvieron al ruso para disfrutar de su victoria, mientras que por detrás el dúo perseguidor se vio superado por Carlos Betancur, que logró la segunda plaza en la etapa que celebró como una victoria, protagonizando así la anécdota de la jornada. Por detrás el grupo de favoritos al completo, con la excepción de Ryder Hesjedal, el gran damnificado de la etapa previa al primer descanso de este Giro.