Julian Alaphilippe, el ciclista total, se proclama campeón del mundo demostrando ser el corredor más explosivo del pelotón y aguantando luego el envite de Van Aert, Hirschi, Fuglsang, Roglic y Kwiatkowski. Tras el francés el esprint por la plata se lo llevó Van Aert por delante de Hirschi.

El día comenzó con la inofensiva fuga habitual de los mundiales con corredores sin ninguna oportunidad que aprovecharon para dejarse ver. Esta fuga fue alcanzada a 70 kilómetros de meta cuando la selección francesa con Quentin Pacher y Nans Peters al frente trataron de reventar al pelotón. A partir de ahí la carrera empezó a ir rápido y ya no pararía pese a que aún no fluctuaba ningún intento.

Fue a poco menos de 40 de meta cuando Tadej Pogacar atacó en la penúltima subida a Gallisterna. El recién ganador del Tour echó un pulso al pelotón liderado por Bélgica durante casi 20 kilómetros. Fue en la última vuelta cuando subiendo Mazzolano atacó Dumoulin. El holandés no consiguió abrir hueco pèro el ataque sirvió para que el pelotón acelerara y alcanzara también a Pogacar.

Fue arriba de esa cota dónde la insistencia de Nibali logró formar un grupo en cabeza junto a Urán, Carapaz, Van Aert y Landa. La fuga de estos corredores sería resuelta des del pelotón por la selección francesa gracias a un entregadísimo Guillaume Martin que les dió caza a poco de empezar a subir Gallisterna por última vez.

El ciclismo es un deporte cuya teoría en ocasiones es muy fácil de saber pero en carreras de un día tan caóticas como el Mundial es muy difícil de aplicar. Una de las grandes virtudes del vencedor de hoy es que no le pesa la etiqueta de favorito y ataca dónde la teoría dice que debería hacerlo. Por mucho que sus rivales lo sepan y que todos irán contra él.

Fue entonces a 12 de meta que Kwiatkowski lanzó un breve ataque que enfilaría al grupo pero no le bastaría para marcharse. Con todo el mundo vigilante uno de los únicos ciclistas del mundo capaz de hacerlo era Julian Alaphilippe y así lo hizo, cumpliendo con lo esperado.

Como en el Poggio nadie pudo seguirle y por detrás solo consiguieron coronar juntos Van Aert, Hirschi, Fuglsang, Kwiatkowski y Roglic. A partir de aquí inició una persecución dónde Alaphilippe logró tomar unos metros más gracias a su habilidad en el descenso. A partir de ahí continuaría hasta meta por los toboganes que proseguían a la última cota y haría los últimos diez kilómetros con un margen que apenas se movió de los diez segundos.

Sin que ninguno de los cinco perseguidores se vaciara del todo en la persecución las dudas se acrecentaron una vez dentro del circuito de Imola. Apenas lograban remontar segundos al francés y fue a dos de meta cuando tras un relevo de Hirschi al que nadie dio continuidad ya se supo que Julian Alaphilippe iba a ser campeón del mundo.

Así que se dieron las últimas muecas y cabeceos del corredor francés hasta que vislumbró la línea de meta y se soltó del manillar. Abrió los brazos en cruz después de que su gesto confesara estar realmente emocionado y cruzó la meta para dar a Francia su primer campeón del mundo en 23 años.

Levanta pasiones y tiene muchos detractores por sus constantes muecas y gestos pero el enfant terrible del ciclismo hoy ha demostrado de nuevo ser un corredor necesario para el espectáculo. Por su talento, valentía y capacidad de gestión del inmenso talento que tiene. Hoy sonó en el circuito de Imola la Marsellesa. Con ella se emocionaron Alaphilippe, un país que buscaba campeón 23 años después y un deporte que sobrevive gracias a corredores como él.

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