Jorge Pastor Kometa

El alicantino Jorge Pastor deja de lado definitivamente la práctica competitiva del ciclismo. El corredor de Alcoy no había podido competir aún esta temporada con los colores del Kometa Cycling Team sub-23 por culpa de una lesión en su zona perineal que le obligó a pasar por el quirófano a finales del pasado mes de abril. La dolencia emergió a finales de 2018, pero se agravó a comienzos de la actual campaña y motivó que el gran escalador levantino se tomara finalmente un tiempo de reflexión que le ha llevado a tomar la decisión.

Pastor (26 de junio de 1996) venía padeciendo un adormecimiento en su zona perineal, unos trastornos que fueron a más y que le impedían montar en bicicleta con normalidad. “A finales de año comencé a sentir alguna molestia, pero más o menos podía seguir entrenándome. Pero los dolores fueron a más, sobre todo a mediados de enero. Me resultaba imposible sentarme en el sillín. Acudí al urólogo. Inicialmente se valoró que fuera causado por alguna variz, por lo que fijados un par de semanas de parón. Pero pasado este tiempo volví a la carretera y el dolor seguía ahí”, explica.

Consultadas diversas fuentes médicas, la siguiente opción pasaba por el quirófano. La previsión de una intervención para abril o acaso mayo impedían la presencia en las carreteras hasta bien pasado el verano, una noticia que echaba por tierra el calendario esbozado durante la primera concentración invernal, en Oliva Nova Beach & Golf Resort; un primer encuentro donde compartió habitación con el italiano Alessandro Fancellu. “Fue un palo, sobre todo porque todo el trabajo del invierno con vistas a la Copa de España se quedó en nada. Fue un momento duro. Paré del todo. No tenía motivación. Opté por seguir los plazos de la Seguridad Social, pero cada vez tenía más claro que esta fase ya estaba acabada”.

No fueron momentos muy animados para el ciclista, uno de los mejores corredores que han pasado por la estructura sub-23 de la Fundación Alberto Contador por su compromiso, por su jovialidad y por su entrega. Pastor, por edad, élite de primer año, se había marcado en su fuero interno el año 2019 como el de su salto al profesionalismo, si era posible. “El 2019 me lo había planteado como un todo o nada”, indicaba el propio Pastor a Nostre Periodic a comienzos de año, días antes de que se agravaran sus molestias.

“Dada mi edad, y que esta temporada no iba a poder hacer absolutamente nada, lo mejor era ser consciente de la situación. Había que ser realista. Es una pena, porque adoro este deporte. La bicicleta es muy importante en mi día a día. Pero a medida que cumples años el salto se complica, se va cerrando aún más el embudo y no hay que perder de vista que hay chicos jóvenes que vienen pisando muy fuerte”, completa.

Pastor pasó por la mesa de operaciones a finales de abril, pero esa primera intervención no terminó de aplacar las molestias. El propio cirujano le avisó de que no había resultado del todo satisfactoria y tendría que volver a sufrir una intervención. El alicantino comenzó a montar en bicicleta unas semanas después, con mucha calma, sin calendario, sin obligaciones… Pero aún con molestias. “En ese momento fue cuando decidí definitivamente que prefería esperar, parar, echarme a un lado y valorar toda la situación”.

“Estoy muy agradecido al equipo, en todo momento me ha apoyado en la decisión que tomase. Quería darles las gracias también por esa postura que tomaron conmigo”, indica Pastor. “Más allá del bajón propio de los primeros momentos, al final es algo muy meditado, no tiene nada de calentón. No pude ni estar en la presentación, no quería estar allí sabiendo que iba a ser difícil para mí. Ahora estoy disfrutando de otra manera. La verdad es que me ha costado despegarme un poco del mundillo de la competición, pero estoy contento de mi decisión. Al final es una apuesta arriesgada y hay que valorar todo. Y voy a seguir montando en bicicleta, por supuesto, esporádicamente, para disfrutar… Pero es algo que no pienso dejar”.

En 2018 Pastor fue uno de los mejores en subidas tan exigentes como Hedroso, en la Vuelta a Zamora, como el Puerto de Mijares, en la Vuelta a Ávila, como en el terrible Alto del Angliru de la Vuelta a Vetusta, donde acabó en una destacadísima novena plaza. “El ciclismo es un deporte muy sacrificado. No me arrepiento de haber vivido esta época, han sido años maravillosos, he conocido a muchísima gente, he estado en muchos lugares. El ciclismo es un deporte tan grande que ofrece muchas posibilidades sin estar encima de una bici. ¿Quién sabe lo que nos deparará el futuro?”, reflexiona un Pastor que terminó un Grado Superior de Nutrición y Dietética y el próximo curso realizará prácticas en Valencia.

Prensa Fundación Contador Team

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