Así es como acostumbra a autoproclamarse el Movistar Team en su cuenta de Twitter y si nos fijamos en el resultado de la clasificación por equipos probablemente no les falte razón. El equipo navarro ha obtenido esta victoria por segunda vez consecutiva en el Tour de Francia y por decimoctava vez en una gran vuelta des de que existe la estructura. Antes de valorar esta edición de la ronda gala y de si la clasificación por equipos realmente hace justicia al mejor equipo en carrera conviene echar el ojo a unas estadísticas más que interesantes:

De las 18 veces en que el conjunto navarro ha obtenido la victoria en la clasificación por equipos en 15 han colocado un corredor por lo menos en el Top-5 de la clasificación general. Curiosamente en las tres ocasiones que no lo han logrado en dos partían con la famosa ‘tricéfalia’, que es cuando en principio tenían una oportunidad mayor de conseguir un buen puesto en la general.

Por contra, la estructura ha obtenido 15 victorias en la general de grandes vueltas y solo en tres de ellas han logrado también la clasificación por equipos. Es más, de las 53 Grandes Vueltas del s.XXI que ostentan de ganador en tan solo 11 el equipo del vencedor se ha llevado la clasificación por equipos, menos de un 6%.

Pese a que estas estadísticas están totalmente descontextualizadas reflejan claramente la dificultad que representa obtener la victoria más importante de una Gran Vuelta, la general, y a la vez llevarse una clasificación secundaria como la de equipos.

Así que una vez hecho el repaso histórico vayamos a la edición de 2019. El INEOS ha ganado la carrera y encima ha colocado también al segundo de la general pero ha quedado a casi una hora en la clasificación por equipos; el Jumbo ha colocado un corredor en el podio y ha vencido la contrarreloj por equipos más otras tres etapas pero solo ha podido ser séptimo en la clasificación por equipos; el Mitchelton ha rematado cuatro fugas pero ha quedado el undécimo en la clasificación por equipos o por ejemplo el Lotto que ha vencido cuatro etapas ha quedado el antepenúltimo en la clasificación por equipos. Sin embargo el Movistar que ha vencido una etapa y su mejor corredor en la general ha finalizado sexto se ha llevado el triunfo por equipos.

Es de sobras conocido el interés de la estructura navarra para llevarse esta clasificación pero que buena parte de la afición ciclista considera que le condiciona mucho a la hora de intentar llevarse otros triunfos mayores como la general o victorias parciales. A parte, el equipo durante esta edición del Tour ha tomado otras decisiones controvertidas, no necesariamente en favor de la clasificación por equipos, que quizás servirían para considerar que no ha sido el mejor equipo en carrera.

Podríamos empezar por la selección del equipo para la ronda gala: en la contrarreloj por equipos Nairo Quintana y Mikel Landa se dejarían 1 minuto y 5 segundos con el corredor que acabaría en la última plaza del podio. El Movistar ha llevado corredores a la carrera que han servido para más bien poco en la montaña y que no son especialmente hábiles en llano y si ha dejado en casa ciclistas como Jasha Sütterlin, Jürgen Roelandts o Daniele Bennatti que son excelentes rodadores capaces de aportar mucho en una CRE.

En la etapa 6 empezó la montaña y Alejandro Valverde pareció que cumplía con la palabra dada antes de empezar el Tour: voy a trabajar por el equipo. Solo fue un espejismo ya que se situó al frente del grupo unos segundos y cuando fue adelantado por los gregarios del INEOS que querían imponer un ritmo más fuerte empezó a reírse por un comentario de uno de ellos lejos de parecer que se estuviera vaciando en el relevo.

En la novena etapa se repitió una situación por la que el equipo ha sido criticado durante los últimos años, en etapas de media montaña que no serán relevantes para la general el equipo decide meter a gregarios en fuga con el cansancio acumulado que eso conlleva para los siguientes días. En muchas de las ocasiones parte de esa crítica proviene de que no lo hacen para obtener la victoria parcial y si para ganar tiempo en la clasificación por equipos. Con una fuga de mucho nivel que ya disponía de más de un minuto atacó Marc Soler haciendo un desgaste enorme para conseguir enlazar.

Entonces llegaría la etapa del Tourmalet y se viviría una situación esperpéntica, el Movistar tiraría toda la etapa muy fuerte para que cuando Nairo Quintana se quedase del ritmo de su propio equipo estos dejaran de tirar. Esperábamos las declaraciones en meta para saber que había ocurrido pero aún generaron más confusión: Mikel y Alejandro achacaron que Nairo no avisó de que iba mal aunque visiblemente se encontraba en la parte trasera del grupo y a la vez Nairo dijo que no avisó porque el plan era ganar la etapa con Landa y no quería entorpecer. Al día siguiente Nairo fue en la fuga del día de la que perdió contacto a la que la carretera se empinó, cuando pasó por su lado Mikel Landa que venía de hacer un ataque lejano en solitario el colombiano ni le miró y mucho menos le dio un relevo. La excusa de esa ausencia de labor de equipo no puede ser que no tenía fuerzas para no dar ni un relevo ya que acabó la etapa a menos de tres minutos del ganador.

Últimos metros de Val Thorens | @Movistar_Team

Pero si fue extraña la situación en el Tourmalet más aún lo sería en los Alpes. Camino de Valloire Nairo Quintana marchaba en fuga y nadie en el pelotón parecía tener intenciones de ir a por él pese a que en la general se encontraba ya virtualmente a tan solo dos minutos del líder Alaphilippe y a 30 segundos de los corredores del Ineos. Sorprendentemente quién decidió tirar contra la fuga fue su propio equipo que cuando casi había rebajado tres minutos la diferencia de los escapados se apartaron de la cabeza del pelotón y no ocurrió absolutamente nada. Quintana perdía cualquier opción de dar un golpe en la general por una acción detrás que daba la sensación que fue llevada a cabo para preparar un ataque de Mikel Landa en el Izoard, ahí «dónde los grandes campeones coronan en solitario». El ataque no llegó y probablemente quién tomó la decisión debería reflexionar si valía la pena hundir las opciones de remontada en la general de quién ha vencido un Giro, una Vuelta y ha subido tres veces al podio del Tour para un hipotético y complicado ataque de quién solo ha ganado un Giro del Trentino y una Vuelta a Burgos.

Esto no sería todo en la crónica del Tour de Movistar, en la última etapa alpina la subida a Val Thorens fue casi poesía para los muchos ‘haters’ del equipo navarro. No sabemos si por que no hubo órdenes o porque fueron desobedecidas pero lo sucedido durante el ascenso rozó lo ridículo.

Cuando quedaban poco menos de 20 unidades en el grupo que perseguía a Nibali Movistar disponía aún de 4 corredores y el más gregario de todos ellos decidió atacar. Marc Soler aventajó unos metros al grupo y cuando se configuró un terceto perseguidor Nairo atacó por detrás. Cuando Nairo alcanzó al terceto Soler volvió a atacar y esta vez marchó en solitario. Sin apenas recortar tiempo a Nibali recorrió varios kilómetros 20 metros por delante del grupo gastando unas fuerzas que hicieron que cuando el grupo lo alcanzara el perdiera contacto rápidamente. El resto de la subida se hizo sin más ataques des de el pelotón y se llegó al último kilómetro. La etapa ya era para Nibali pero si Quintana lograba quedar segundo vencería la general de la montaña, pero quién atacó fue Mikel Landa a la vez que se quitaba el pinganillo. Entonces la realización se fue con Nibali que celebraba su victoria a lo grande y cuando recuperamos tomas de la situación de carrera a quién vimos entrar segundo fue a Valverde y a Landa tercero.

Movistar tenía a los dos hombres más fuertes del grupo. Un grupo en el que tenía mayoría de corredores pero ni uno dio un relevo. No quisieron ponerse de acuerdo para atrapar a un corredor que llevaba muchos kilómetros en solitario. Cuando ese corredor ya tenía la etapa asegurada y existía la posibilidad de hacer subir a Nairo al podio de París como rey de la montaña Mikel y Alejandro decidieron pelear por quién quedaba segundo. Muchas veces recurrimos al dicho «quiero y no puedo», esta vez se pudo pero no se quiso correr como un equipo.

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