Julien Alaphilippe (Quick-Step Floors) se ha alzado con la victoria en la Flecha-Valona (1.UWT, Bélgica), la tradicional clásica de las Ardenas con 200 kilómetros de recorrido entre Seraing y la mítica ascensión por el Muro de Huy. El francés, segundo en dos ocasiones tras Alejandro Valverde, consiguió por fin superar al murciano y romper su racha de cuatro triunfos consecutivos en la prueba belga.

Dicen que cambiar el plan es la única de manera de alcanzar un objetivo cuando has fracasado varias veces en su intento. Con esa idea en mente, la Flecha-Valona acabó desarrollándose de manera bien distinta de lo habitual. Numerosos cortes, ataques de lejos y una situación que, durante muchos kilómetros puso en jaque al pelotón.

Tras una numerosa fuga de salida, el primero de los tres pasos por Huy desencadenaba ya los primeros ataques por parte de los segundos espada. Kiryenka, Jack Haig, Benoot o Peter Serry obligaban al Movistar de Alejandro Valverde a gastar corredores demasiado pronto en su persecución y pronto solo Mikel Landa resistía de los telefónicos junto al murciano.

Por delante más de 35 kilómetros y dos ascensiones a Huy. Sin esperar al desenlace tradicional y buscando poner nervioso, aun más, al gran favorito, fue Vincenzo Nibali quien desató las hostilidades en el penúltimo paso por meta. Demarraje del italiano y Jack Haig, Tanel Kangert y Maximilian Scachman junto a él daban caza a los pocos supervivientes de la fuga de la jornada.

El órdago estaba sobre la mesa y de nueva iba a ser Landa el único que trabajara en su persecución. La diferencia, siempre en torno a los 50 segundos, tambaleaba las opciones del pelotón y mientras los kilómetros pasaban, la incertidumbre crecía.

Así, de la nada, apareció Benoot. El belga, en pos de Vanendert y Wellens, pasaba a comandar el pelotón y reducía en más de veinte segundos una diferencia que ya resultaba asequible. El de Lotto-Soudal, con la colaboración de un inconmensurable Mikel Landa, acercaba la escapada mientras Mitchelton-Scott, Astana o Quick-Step, con representación delante omitían gastar esfuerzos.

Coronada la Cote de Cherave, última ascensión a falta de Huy, Haig y Schachman tomaban unos metros mientras Nibali cedía, impropiamente, segundos en el descenso. Neutralizados el resto, el dúo de cabeza comenzaba con unos metros la ascensión a Huy y era Schachman quien se marchaba en solitario y seguía haciendo valer los intereses de Quick-Step.

Por detrás, Alaphilippe, con su compañero por delante, marcha en tercer lugar con un Valverde que, con el grupo estirado, se situaba tres o cuatro metros por detrás. A sabiendas de esto, y con Schachman ya casi engullido, el galo lanzó su ataque, ya sin Valverde a su rueda.

El murciano, con unos metros perdidos, quiso esperar a su distancia y poco le faltó para volver a maravillar al mundo en su subida fetiche pero esta vez no pudo ser. Con la rabia de quien ve perdida su corona, Valverde aceleró con fuerza y alcanzó a regañadientes la rueda de un Alaphilippe que aun guardaba unos gramos de fuerza. Los mismos que le faltaron otros años y que acabaron con su puño en el manillar ante la superioridad del de Movistar. Esta vez no hubo puño, esta vez ganó el mejor y el mejor fue Alaphilippe.

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