Siete Ideal Élite de El Pelotón: Miguel “Lobito” Burmann (Kuota-Construcciones Paulino)

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Después de más de un mes dando a conocer los diferentes nombres de los miembros de nuestro SIETE IDEAL, va siendo hora de ir concluyendo, y lo haremos con los ÉLITE. Repetimos una vez más que varios serán los nombres que nos habremos dejado en el tintero, y seguro que en opinión de muchos habremos sido injusto incluyendo a unos y dejando fuera a otros, pero al final son siete los que decidimos meter en nuestra alineación, y lo que sí tenemos claro es que hemos formado un equipazo, porque a los ya conocidos Antonio “Chava” Angulo, Óscar Hernández, Marcos Jurado, José Manuel Gutiérrez “Gallu”, Richard Carapaz y Egoitz Fernández, se le une MIGUEL “LOBITO” BURMANN, completando una formación que soñaría cualquier director amateur, y lo evidente es que casi todos el año que viene estarán entre los profesionales.

El último miembro elegido no es que haya sido el peor de los siete, si no que por alguno debemos terminar, y si en sub23 arrancamos con su compatriota y compañero en el Kuota-Construcciones Paulino, Elías Tello, aquí en los élite cerraremos con otro chileno. Y es que Lobito, como gusta que le llamen, ha completado un año de ensueño, especialmente en su tramo veraniego, donde realizó un periplo de vueltas en tierras castellano-leonesas para enmarcar, poniendo el colofón en una Vuelta a León en la que fue el dominador de cabo a rabo.

Ya lo hemos dicho en varias ocasiones, pero no nos cansaremos de repetirlo, y es que tanto él como Elías, han sido los principales artífices de que un equipo histórico como el Paulino, haya dado en este 2016 un salto de calidad tan sobresaliente llegando a estar entre los mejores del ranking de la RFEC, y siendo incluido dentro de nuestros Siete Equipazos, ya que han sido muchas y muy buenas las victorias cosechadas a lo largo de todo el año, algo en lo que tuvo gran importancia el tremendo buen ambiente que se respiró durante toda la campaña en el conjunto asturiano, acogiendo a estos ciclistas foráneos como si fueran toda la vida de la zona de Tineo, “El balance del año es sin duda positivo, tanto deportiva como personalmente. Creo que en el ámbito deportivo tuve grandes actuaciones y en el ámbito personal, estoy feliz de haber llegado al grupo donde llegué. Eso fue clave para el rendimiento de la temporada, pues me sentía como en mi propia casa”.

Sin duda, y como ya hemos señalado ese paso por las vueltas castellano-leonesas en julio marcó el año de Burmann, “El mejor momento fue todo el mes de junio y julio donde logré enlazar una serie de vueltas haciendo buen desempeño en cada una de ellas y que culminó con la victoria en la vuelta a León”. Y es que a León, aunque para muchos todavía fuera un ciclista pseudo-desconocido llegó siendo uno de los favoritos al triunfo final por los méritos demostrados en las semanas anteriores quedando segundo en la Vuelta a Ávila y la Vuelta a Zamora.

Podium definitivo de Vuelta a Zamora con Sola, Burmann y Rodríguez (Fuente: @SpcaTeam )

Antes de todo eso ya se dejó ver en distintas carreras del noroeste español siendo tercero tanto en el Díptico Ciclista do Ribeiro-GP Xacobeo, como en el Trofeo Luis Sánchez Huergo de la localidad asturiana de Granda, quedándose en este última muy cerquita del triunfo ya que se decidió todo en una llegada al sprint muy ajustada entre cinco ciclistas, donde José Daniel Viego (Gomur-Liebana2017) se llevó el gato al agua.

No sería Viejo el único ciclista en dejarle muy cerquita a Miguel de saborear las mieles del triunfo, y es que tan solo una semana después de la prueba asturiana, Burmann era esta vez segundo en la jornada inaugural y a la postre definitiva de la Vuelta a Ávila, si bien es cierto que en esta ocasión viéndose claramente superado por Iván Martínez (GSport) en la meta de Navarrisca, donde el chileno lograba entrar a algo más de un minuto del español, forjando lo que sería también una segunda posición en la general final abulense, ya que en la segunda y última etapa con final junto a las míticas murallas de la capital, todos los favoritos llegaban juntos a meta sin que se produjese ningún cambio significativo.

La siguiente cita estaría en Zamora, y el desenlace iba a acabar siendo similar, quedando Lobito en el segundo cajón del podium. Y es que la prueba zamorana ya quedó muy marcada en el segundo sector del primer día, con una crono por equipos de 32 kilómetros con final en Toro, y en donde el conjunto navarro del Caja Rural-RGA se salió del mapa, consiguiendo sus ciclistas, entre ellos Manuel Sola, una ventaja que al final sería insalvable para el resto del pelotón. Eso sí, en la tercera etapa con final en Trabazos, una jornada sin un metro llano quedó evidenciado el gran momento por el que atravesaba nuestro protagonista, ya que junto con José Manuel Gutiérrez “Gallu” (Rías Baixas), Fernando Márquez (GSport) y el propio Sola, protagonizó una preciosa cabalgada llegando los cuatro a meta con una gran ventaja sobre el resto de ciclistas habiendo ofrecido un precioso espectáculo. Finalmente, la victoria se le volvería a resistir a Burmman, siendo tercero en el sprint final tras Gallu y Márquez, pero estaba claro que en él había unos cimientos que finalmente acabaría forjando lo que poco después conseguiría.

Y tanto que poco después, porque a los tres días de poner el punto y final a la ronda zamorana, Burmann ya se estaba colgando el dorsal en otra vuelta, la que para muchos es la ronda de las rondas en nuestro país, la Vuelta a León. Una carrera que aventuraba a ser una de las mejores de los últimos años, con un recorrido súper montañoso, habiendo una llegada en alto brutal en el Cueto Rosales y con un desenlace final en una cronoescalada a una de las ascensiones míticas para los aficionados leoneses, la Cueva de Valporquero, todo ello acompañado por un cartel de lujo en el que pocos eran los grandes ciclistas de esta temporada amateur que no se dieron cita. La carrera comenzaba con una etapa, a priori, tranquila que debería decidiéndose al sprint, y así fue, con la salvedad de que ese sprint se lo jugaron una veintena de ciclista que doblegaron al pelotón, y entre ellos se encontró Burmann, demostrando que también sabía leer perfectamente la carrera.

Y por fin llegó su momento, en la segunda etapa de la Vuelta a León, una de las más duras que se recuerdas por estos lares, en un circuito final de poco más de 20 kilómetros al que se darían tres vueltas y en el que se subían hasta tres puertos puntuables, habiendo en ellos tramos que superaban con creces las rampas del 20%. Ahí Burmann se desataría, intentándolo ya en la penúltima de las ascensiones a Rosales junto con su compañero y amigo Tello, para finalmente en la ascensión final soltar un estacazo a pie de puerto sin que nadie pudiera seguirle el ritmo, pasando por encima del Antonio Jesús Soto (Aldro Team) que marchaba en esa parte final por delante, y administrando en las rampas finales del 24% por un camino forestal el minuto que tenía de ventaja sobre todos sus adversarios, para levantar los brazos como vencedor de la etapa y como portador de un jersey amarillo, que vale su peso en oro, y que ya nadie le arrebataría hasta el final de la carrera. Y es que no solo no sufriría con las acometidas de sus rivales que fueron muchas, especialmente venidas por parte de los cántabros del Aldro, sino que además aumentaría su ventaja en la cronoescalada final a Valporquero donde repetiría triunfo parcial ofreciendo una exhibición de fuerza en los kilómetros de ascensión para acabar metiendo otro buen puñado de segundos a todos sus rivales.

Lobito Burmann celebra la victoria en Rosales

Tras la victoria en León, le llegó un más que merecido periodo de descanso, que acabaría desencadenando con su participación en la última gran ronda por etapas del año, la Volta a Galicia, la única junto con León, con cinco etapas, y en la que Burmann volvió a demostrar el gran escalador que es, ya que prácticamente todos los días cada vez que la carretera picaba para arriba ponía tierra de por medio con sus rivales, junto con su compañero Elías Tello, al que en más de una ocasión tuvo que aminorar la marchar para no dejarle atrás, y que se vio claramente perjudicado porque ninguna de esas etapas finalizara en alto, ya que siempre se repitió la historia de que algún grupo le echaba mano en los últimos kilómetros llanos camino de la localidad donde estuviese colocada la meta, lo que evitó que pudiera conseguir algo más grande “Siempre quedan espinas clavadas. Me hubiese gustado poder correr más carreras con finales en alto, que es donde mejor me desenvuelvo y también haber rematado mejor en la Volta a Galicia“. Burmann acabaría su gran año 2016 siendo cuarto en la general gallega, demostrando una vez más su regularidad y el gran ciclista que es.

De cara al año que viene no hay todavía nada confirmado en su entorno, pero como el nos señala no tendría ningún tipo de reparo en repetir la historia de este 2016, “De momento para el próximo año no hay nada seguro, no tengo ningún ofrecimiento por algún equipo profesional ni continental, pero de regresar al España al campo amateur lo volvería hacer felizmente junto a mi equipo Kuota. Por último me gustaría agradecer al cuerpo técnico de mi equipo, Monchi Álvarez, Isaac , al igual que Jesus Rui Sanchez y Paco nuestro mecánico. Y nuestros auspiciadores, Kuota, y Jorge Domínguez con la confección de la ropa”. Veremos que acaba sucediendo con él de cara al 2017, pero por lo pronto era imposible no incluirle dentro de nuestro equipazo del 2016.

BALAS EN LA RECÁMARA…

Como todos los años nos gustaría señalar los nombres que nos han traído por el camino de la amargura a la hora de confeccionar este siete, ya que son varios ciclistas los que también han hecho méritos más que merecidos para que hubiera podido estar incluidos. Especialmente, entre los élite ha habido tres nombres que hasta el último momento no hemos tenido claro si meterles o no, y esos han sido Iván Martínez (GSport), Julio Alberto Amorés (ControlPack) y Jorge Martín Montenegro (Aluminios Cortizo).

Podium final de la Vuelta a Ávila, con Iván Martínez en lo más alto (Fuente: Cadenarser.com/ávila)

El primero, Iván Martínez, fue vencedor de varias rondas como la mencionada anteriormente Vuelta a Ávila, donde logró hacerse con un etapón como el que protagonizó en la primera etapa. Además a sus palmarés sumó la Vuelta a Tenerife, que sí es cierto que el duelo estuvo únicamente entre él y los hombres del Rías Baixas, pero no obstante una carrera que asciende al techo de nuestro país, como es el Teide, ya es para quitarse el sombrero, y el GP Vila-real donde en la dura subida de Morella no encontró rival, a pesar de tener ante si a varios de los mejores ciclistas de este año como Jon Irisarri o Gonzalo Serrano. En cuanto a Amorés, además de seguir cosechando triunfos en la pista, ha demostrado que en este 2016 que es un finalizador nato, sumando varios parciales de renombre durante toda la temporada, evidenciando su gran regularidad, como la Clásica de la Chuleta de Cuellar, la cuarta etapa en final en alto la Vuelta a Zamora o la segunda etapa de otra grandísima ronda como la Volta a Valencia con final en Olocau. El tercero en discordia fue Jorge Martín Montenegro (Aluminios Cortizo) que se hizo con grandes triunfos como el del Trofeo Iberdrola o el campeonato de España en la categoría élite, además de quedarse a las puertas de la victorias en dos etapas de la Vuelta a Zamora o en tierras portuguesas en la Volta às Terras de Santa Maria Feira donde acabó siendo tercero.

Otros nombres a destacar podrían ser los de Manuel Sola (Caja Rural-RGA) vencedor de una gran carrera como la Vuelta a Zamora, Pedro Gregori (Aluminios Cortizo) que se hizo con la victoria en la Clásica de Pascua de Padrón, además de conseguir podium en toda una Volta a Galicia al ser tercero en la general, o el extremo Daniel Sánchez Cidoncha (Extremadura-Bicicletas Extremadura), al que en este 2016 la fortuna no le acompañó ya que consiguió varias grandes segundas posiciones como en la prueba de la Copa de España de Aitzondo, o en las míticas Proba Loinaz de Beasain o el Trofeo Iberdrola de Muelas de Pan en Zamora, además de estar también cerquita del triunfo en etapas de la Vuelta a Segovia, Vuelta a Ávila o Volta a Galicia.

 

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