El podio de los Juegos Olímpicos 2016: Van Avermset (Oro), Fuglsang (Plata) y Majka (Dinamarca). © Getty Images

La prueba de ciclismo en ruta de estos Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro se dividía en dos circuitos: uno primero al que los ciclistas debían dar cuatro vueltas, con dos subidas cortas pero muy exigentes, Grumari (1,2 Km al 7%) y Grota Funda (2,1 Km al 4,5%), a las que había que sumarles un tramo de pavés. El segundo circuito, al que se le daba tres vueltas, incluía la subida al durísimo puerto de Vista Chinesa (8,5 Km al 5,7%), cuyo descenso era terriblemente peligroso.

La fuga del día se formó rápidamente. Seis hombres de mucha calidad como Michal Kwiatkowski (Polonia), Jarlinson Pantano (Colombia), Simon Geschke (Alemania), Michael Albasini (Suiza), Pavel Kochetkov (Rusia) y Sven Erik Bystrom (Noruega) se escaparon a las primeras de cambio. A falta de 200 kilómetros, tenían 8 minutos de ventaja sobre el gran grupo. La primera parte de la prueba olímpica, con el pavés y las subidas a Grumari y Grota Funda, sirvió para limpiar al pelotón, dejando descolgados a la mayor parte de los ciclistas pertenecientes a selecciones pequeñas. España, de la mando de Erviti, e Inglaterra, con Cummings, fueron las selecciones que más ambiciosas se mostraron en la primera parte del recorrido.

Paisajes espectaculares. La prueba olímpica transcurrió por lugares preciosos. © Getty Images
Paisajes espectaculares. La prueba olímpica transcurrió por lugares preciosos. © Getty Images

La carrera afrontó la primera subida a Vista Chinesa cuando quedaban 90 kilómetros para el final. La fuga ya sólo contaba con 2 minutos de ventaja, y en las primeras rampas Kwiatkowski y Kochetkov se marcharon del resto de sus compañeros de escapada. Henao (Colombia), Caruso (Italia), Van Avermaet (Bélgica), Zeits (Kazajistan), Fuglsang (Dinamarca), Majka (Polonia) y Thomas (Inglaterra) saltaron del pelotón en la parte más dura del puerto; España, que no tenía a nadie por delante, tuvo que poner a un sensacional Castroviejo (Español) a tirar; el especialista contra el crono asumió el mando del pelotón en la última parte de la subida, para tirar en solitario durante muchos kilómetros, tanto en el descenso como en el llano. El vasco echó en falta la ayuda de Izagirre (España), desaparecido en combate durante toda la jornada. Por delante, el grupo de Caruso, Henao, Kwiatkowski, Thomas, Fuglsang, Van Avermaet y Zeits se plantó en la segunda subida a Vista Chinesa con medio minuto de ventaja sobre el pelotón. La segunda ascensión no deparó ataques; fue una lucha por mantener las diferencias entre los ciclistas escapados y el pelotón, del que tiraba un Taarame (Estonia) entregado al libre albedrío. Sin embargo, en el descenso, tuvo lugar uno de los momentos claves de la prueba: Nibali (Italia) y Aru (Italia) aceleraban, aprovechando el descontrol provocado por una caída que dejó fue a un favorito como Richie Porte (Australia). Los dos italianos llegaban al grupo cabecero, donde, con la ayuda de su compañero de Marchi, que venía escapado, aumentaban la diferencia hasta el minuto.

El tramo de llano entre el final del descenso y el comienzo del último paso por Vista Chinesa se convirtió en una guerra por mantener las diferencias, estabilizada entorno a los 50 segundos, entre los escapados y el pelotón. Italia pilló en fuera de juego a España, que no metió a nadie por delante, y parcialmente a Inglaterra, que tenía a Thomas por delante pero no a Froome. Un gran Fabian Cancellara (Suiza) -cuidado con él en la crono- tiraba del grupo junto a Alejandro Valverde (España), pero no lograban reducir diferencias con el grupo de Nibali. Las malas sensaciones del murciano, la gran baza de la selección, se confirmaron en las primeras rampas de Vista Chinesa; Valverde, para muchos el gran favorito, cedía. En las primeras rampas del puerto, Joaquim Rodríguez (España), la última baza del conjunto español, arrancaba con todo lo que tenía para intentar llegar al grupo cabecero, llevándose con el a Meintjes (Sudáfrica). Por delante, Nibali trataba de endurecer la carrera, pero las fuerzas ya estaban muy justas y nadie conseguía distanciarse. Purito, que probablemente fue el ciclista más fuerte en la última subida a Vista Chinesa, llegaba a la altura del grupo delantero; superado el breve tramo de descenso que divide la subida brasileña en dos partes, Nibali lanzaba un ataque a vida o muerte. Sólo Henao y Majka podían seguir al italiano, que se sabía el gran favorito para hacerse el oro. El trío coronó con 20 segundos de ventaja sobre el grupo perseguidor, y todo parecía que Polonia, Italia y Colombia ya tenían una medalla. Faltaba saber cual.

Al ataque. Vincenzo Nibali jugó sus cartas con valentía, pero la suerte no estuvo del lado del italiano. © Getty Images
Al ataque. Vincenzo Nibali jugó sus cartas con valentía, pero la suerte no estuvo del lado del italiano. © Getty Images

En el peligroso descenso de Vista Chinesa, que en las dos vueltas anteriores ya había provocado caídas, Nibali y Henao se fueron al suelo. La moto, que no había podido seguir el ritmo de los ciclistas en el descenso, se encontró de repente con ambos ciclistas tirados en la carretera. Majka, muy rácano a la hora de relevar, fue el único de los tres que no se cayó. Las medallas volvían a estar completamente abiertas. El polaco llegaba a los últimos 10 kilómetros, completamente llanos, con 10 segundos de ventaja sobre Fuglsang, Alaphilippe (Francia), Rodríguez, Van Avermaet, Aru, Meintjes y Zeits. Las dudas entre los perseguidores hicieron que la diferencia de Majka se disparase hasta los 25 segundos, pero a falta de 5 kilómetros, cuando ya parecía que nadie le iba a quitar el oro al polaco, Fuglsang lanzó un poderoso ataque junto a Van Avermaet, dejando detrás al resto de corredores. El danés, lanzado, cogió a Majka casi en solitario a falta de 1,5 Km para el final. Sabedor de que no tenía opciones de batir a Van Avermaet en el sprint, Fuglsang aseguró la medalla. Bajo la pancarta del último kilómetro, la carrera olímpica estaba decidida; Van Avermaet aceleraba a falta de 200 metros para el final, y se hacía con el oro olímpico con facilidad. Fuglsang era plata, por delante de Majka, que soñó con el oro pero finalmente se tuvo que conformar con el bronce. Alaphilippe ganaba el sprint del grupo por delante de Purito, que lograba un quinto puesto que supo a poco en su última carrera como profesional. Sexto era Fabio Aru, séptimo Louis Meintjes, octavo Andrey Zeits, noveno Tanel Kangert y décimo Rui Costa.

Greg Van Avermaet celebra su victoria en los Juegos Olímpicos.
Greg Van Avermaet celebra su victoria en los Juegos Olímpicos. © Getty Images

Van Avermaet lograba el oro en lo que ha sido una de las mejores victorias de subida. El nivel de la prueba ha sido altísimo, y el belga no ha podido correr mejor. Sin hacer ruido, ha estado en todos los cortes buenos y ha aguantado la subida a Vista Chinesa con los mejores, que en un principio podía resultar demasiado dura para él. Van Avermaet, que ya ganó una etapa en el Tour, donde además fue líder tres jornadas, ha llegado en su mejor estado de forma a Rio, y se ha proclamado campeón en el recorrido olímpico más duro que se recuerda.

PURITO SALVA EL HONOR DE ESPAÑA

No ha sido el día de la selección española. Imanol Erviti cumplió con creces su función en la primera parte de la carrera, mientras que Ion Izagirre se quedaba a las primeras de cambio en Vista Chinesa. El que tenía que ser el mejor gregario de Valverde y Purito no respondía como se esperaba, lo que obligó al equipo a quemar a un sensacional Castroviejo demasiado pronto. Pero, sin duda, el gran barapalo para la selección llegó cuando Valverde se quedaba en las primeras rampas de la última subida a Vista Chinesa. El gran favorito para ganar el oro no podía seguir el ritmo del resto. Purito, el único superviviente de la selección, arrancaba con todas sus fuerzas para tratar de llegar a la altura de los primeros. Lo consiguió, pero gastó todas sus fuerzas en ello. En el llano no pudo responder al ataque de Fuglsang y Van Avermaet, y se tenía que conformar con una buena quinta posición en línea de meta. «Tenía piernas para pelear por las medallas» decía Joaquim en meta, que también declaraba sentirse orgulloso de haber pertenecido a esta magnífica generación de ciclistas españoles; «gasté mi bala tratando de cazar a los de delante. Ese era el ataque del oro». No haber estado en el corte bueno ha podido dejar a Purito sin medalla, y quien sabe sin la medalla de oro. Valverde, por su parte, reconoció no haberse encontrado bien en meta. «Traté de ayudar a Purito en la última vuelta».

Purito, en meta. El catalán logró un diploma olímpico en su último día como ciclista profesional. © Getty Images
Purito, en meta. El catalán logró un diploma olímpico en su último día como ciclista profesional. © Getty Images

 

 

 

 

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