© José Carlos Suárez Gago

Tres carreras dan para mucho… aunque siempre se queda corto, siempre me parece que es poco tiempo… Para hablar de este genial fin de semana en tres carreras en Gipuzkoa creo que debo comenzar «por el final», por algo del domingo, para no perder la tradición instaurada por Yolanda de empezar las trastiendas hablando de música. Y es que la megafonía de Zizurkil nos deleitó con cancionazas que a un servidor le encantan, como Udarako gau luzeak, de Vendetta. Nada mal, así como arranque. Pero vamos mejor por orden cronológico, que si no seguro que me olvido de muchas cosas…

Creo que el ambiente que hubo el viernes en Bergara, en el critérium de «pista en carretera», es un ambiente que pocas veces se vive. Todas y todos muy recogiditos, metidas en un
aparcamiento con el que además se compartía la línea de salida y de llegada… Y no hacía,
realmente, calor. Incluso soplaba algo más de aire de lo que debería.

Curiosas fueron las imágenes de bastantes corredoras intentando salir con el mínimo peso
posible, y es que diez vueltas al circuito, de menos de un kilómetro, no dan para necesitar agua. Yo tuve que sujetar, mínimo, dos bidones: los de Enara López y Eli Escursell. Sobraba peso y, además, con los pedazo de badenes que tiene Bergara, a alguna otra le salieron volando sus botellines…

Hay un sonido que, cada vez que se oye, uno se para a pensar y dice: «Esto son las Caja». En efecto, es increíble el sonido de los rodillos de las corredoras del Gipuzkoa-Caja Rural-Bidebide, que al calentar todas a la vez y a un ritmo de impresión crean una acústica única. Y claro, luego vuelan. Izarme Maioz bordó la puntuación cadete, acompañada en las últimas vueltas por Arantxa Garikano.

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© Marcos Marín

Precisamente el hecho de ganar los esprints de casi todas las vueltas provocó que la organización de la carrera «vistiera» a las CJR, al ser camisetas, blusas y hasta tacones los premios extra por pasar primera por meta en ciertas ocasiones.

El sábado, en Tolosa, favoreció bastante el hecho de que la meta estuviera situada justo al lado de un bar, porque gente que ni se habría enterado de que había una carrera ciclista femenina estuvo ahí aplaudiendo mientras se tomaba un café (bueno, eso las más valientes, porque hacía tal calor que apetecía más un Kas bien fresquito).

Un pequeña crítica que sí quiero hacer es el ya habitual retraso con que empiezan las carreras. Al menos 20 minutos se iba atrasando la prueba tolosarra, lo que hacía que las corredoras, tras calentar a tope en el rodillo, tuvieran que esperar, quedándose frías, hasta su salida. Quitando eso, la organización en Tolosa, de la Oriako Txirrindulari Elkartea, fue fantástica. Todo perfectamente vallado, con un montón de voluntarias y voluntarios, calles anchas…

En lo puramente deportivo, impresionó (pero obviamente no sorprendió) la crono que se marcó Míriam Gardachal (Sopela), solo superada por dos corredoras élites —Elbusto y Oyarbide—. Ah, y para que flipéis un poco, fue la primera carrera en toda la temporada en la que Sandra Alonso (Bioracer) no se subió al podio. Sí, hasta el 16 de julio eso no había sucedido. Es tremendo el nivel de la valenciana, que no solo suele ganar, sino que además lo hace con autoridad.

Anécdotas que sumaron viernes y sábado… pues una. Una relacionada con el idioma. En Bergara me puse a hablar con Eli Escursell en catalán, al igual que en Tolosa con Cristina Soler. La de Bèlgida se partía con mis intentos de hablar en un catalán que era, más bien, madrilà (dialecto madrileño del catalán, por supuesto).

Y con el sábado acabado, llegaba el domingo. La carrera más esperada del finde era la última y, aparte de que deportivamente fue espectacular, estuvo llena de reencuentros. El primero de ellos, con Irati Idirin (Bizkaia-Durango), que no tuvo el alta médica para competir hasta la semana pasada tras haberse caído hace meses en Fontiveros. No recuperada del todo, pero sí bastante (y sobre todo, anímicamente), la corredora de Zeberio hizo una carrera muy por encima de lo esperado, terminándola y peleando siempre por estar en el pelotón de favoritas. Ni tres meses fuera de la bicicleta le pasan factura.

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© Marcos Marín

Otro reencuentro genial fue con Irene San Sebastian, a la que no veía desde hacía más de dos años. La localicé en lo alto de Zizurkil en uno de los tropecientos mil pasos por allí, y aunque le mandé un wasap, el mejor método para que me viera fue gritar desde la ventanilla del coche. Funcionó y luego en meta estuvimos charlando. Todas y todos seguimos teniendo en la cabeza su carrerón en 2014 en el Omloop Het Nieuwsblad.

Por cierto, que la tarde estaba para freír huevos en el asfalto. Cuando los que íbamos en el coche de Bizkaia-Durango vimos la temperatura que marcaba, flipamos. 44 ℃ en el exterior. Mñeh. Y hablando del coche del equipo, hubo un momento en el que Agur, Andoitz, Imanol y yo discutíamos cuándo había que decirle a Mavi que atacase. De repente radiovuelta dijo, a 30 kilómetros de meta y en el llano, que ya había atacado. Soltamos un «a tomar por culo la
estrategia, que gane como quiera». Vaya bestia, la mallorquina.

Hablando de radiovuelta, os cuento dos perlitas del que hablaba, que estaba sembrado y gracias a él nos echamos unas buenas risas, que siempre se agradece. «Atención todos los directores a la derecha, hay coches mal colocados… No, no son coches, me indican. Son viandantes. Viandantes de dos pies» y «Aquí a la derecha dejaremos en breve el puente del AVE. Bueno, el puente si es que algún día lo terminan…». Gracias por momentos así.

No fue tan guay ver cómo en el kilómetro 10 Paula Sanmartín (Bioracer) partía la cadena y, vuelta y media después, verla en la cuneta con la rodilla (y por lo que dice, también la cadera y los codos) vendada. Se había caído de la bici de repuesto. Por suerte, no hubo más caídas (o al menos no me enteré), pero lo que sí hubo fue mucha gente pasándolo mal por el calor, teniendo que abandonar al borde del sofoco, como la campeona de Euskadi júnior, Mireia Muñoz (Bioracer), que sufrió muchísimo por unas temperaturas a las que las vascas no están demasiado acostumbradas.

Y eso. Que han sido tres días bastante entretenidos… Qué rabia que se acabe ya la temporada a nivel nacional… pero bueno, 2017 está ya ahí enseguida y no veáis las ganas que tenemos algunos y algunas de que vuelva a empezar el año.

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