Ya está aquí. A la vuelta de la esquina. Para bien o para mal —esperemos que sea mucho más de lo primero el cacareado Women’s WorldTour arrancará mañana con la celebración de ese clásico moderno que es la Strade Bianche. Y tan moderno; para el pelotón femenino será solamente la segunda vez que transite por las preciosas carreteras descarnadas de La Toscana. Sorprende que, en un mundillo tan apegado a la tradición y a la historia como es el ciclismo, una prueba haya alcanzado de un día para otro el estatus de clásica en el sentido más amplio de la palabra. Y es que la Strade Bianche tiene algo que nos retrotrae a la admirable época del ciclismo épico de héroes solitarios e imágenes en blanco y negro.

Strade Bianche 2015. Guarnier siembra el primer hito de su gran año

Strade Bianche. Foto: Ansa | strade-bianche.it
Foto: Ansa | strade-bianche.it

2015 fue una temporada inolvidable para Megan Guarnier. La americana del Boels-Dolmans inició su campaña triunfando en la Strade Bianche y la terminó con un valioso bronce en la prueba en línea de los Mundiales de Richmond. Entre medias, varias jornadas de rosa y un podio final en el Giro, idéntico resultado al obtenido en la Flecha Valona, adornaron su palmarés de los pasados meses. Su victoria en la meta de Siena se fraguó tanto por sus propias fuerzas como por la superioridad numérica de su equipo y, por qué no decirlo, por la mala fortuna en forma de pinchazo de una Emma Johansson que se estaba mostrando como la rueda a seguir del día. Guarnier culminó un ataque en los últimos 15 kilómetros para vender con suficiencia por delante de su compañera Lizzie Armitstead, la más rápida del selecto grupo perseguidor.

Recorrido

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Idéntica esencia, pero más kilómetros que en la primera edición. Serán exactamente 121 los que tengan que recorrer desde Siena… hasta Siena. Un perfil ondulado en el que las grandes protagonistas serán las secciones de sterrato, donde la ausencia de asfalto promete recrudecerse gracias a unas previsiones meteorológicas que prometen lluvia, viento y frío; condiciones absolutamente diferentes a las que se encontraron en 2015. 7 tramos, en su mayoría de tendencia ascendente, para sumar más de 22 kilómetros de grava y tierra. Suficiente, probablemente, para desgranar el pelotón en mil pedazos. La empinada ascensión hacia la Piazza del Campo ejercerá como juez definitivo en el caso de que sea un pequeño grupo el que llegue unido al paso por el triángulo rojo.

Favoritas

Si, como el año pasado a estas alturas, Boels-Dolmans pretende ser el equipo de moda de principios de temporada, tiene argumentos de mucho peso para lograrlo. Al evidente favoritismo de la defensora del dorsal 1, Megan Guarnier, se suma el de la portadora del arcoíris, Lizzie Armitstead, que no es precisamente de las que se achanta ante la lluvia y el frío. Pero si hay una ciclista vistiendo los colores del equipo neerlandés que puede encontrarse ante las condiciones ideales para dar la campanada esa es la británica Nikki Harris. La estrella del ciclocrós está mostrando una excelente adaptación en su primera temporada como rutera, y en la Strade Bianche se encontrará más cerca que nunca del elemento en el que mejor se desenvuelve.

Otra forastera a seguir muy de cerca será Jolanda Neff (Servetto-Footon). La prodigiosa biker demostró en la pasada temporada que puede rodar con las mejores sobre el asfalto en sus puntuales apariciones. Qué no podrá hacer, entonces, sobre el sterrato.

Por supuesto, hay nombres clásicos que no pueden faltar en la lista de unánimes favoritas. Emma Johansson (Wiggle-High5) tratará de olvidar los fantasmas de la mala fortuna que la acecharon en la edición 2015, y para ello contará con el apoyo de un equipo en el que tanto Elisa Longo Borghini como Amy Pieters pueden ser excelentes alternativas. Qué decir de RaboLiv, que trae de vuelta a Pauline Ferrand-Prevot tras la lesión que le impidió estrenarse en el barro este pasado invierno, compartiendo liderato con Anna van der Breggen. Kasia Niewiadoma y Lucinda Brand también contribuyen al potencial del equipo.

Orica-AIS también tendrá mucho que decir con Gracie Elvin y, sobre todo, con Annemiek van Vleuten, del mismo modo que Canyon-SRAM presenta las bazas de Tiffany Cromwell y Alena Amialiusik. Cervélo-Bigla llega encabezado por Ashleigh Moolman. Sheyla Gutiérrez será la única —y nada desdeñable baza española, alieada por un Cylance Pro Cycling en el que las locales Valentina Scandolara y Rossella Ratto tendrán responsabilidad en un recorrido que se antoja demasiado exigente para Shelley Olds.

Desafortunadamente será una lucha que no podremos presenciar en directo. La Strade Bianche no se encuentra entre las 8 carreras de las 17 del Women’s WorldTour que disfrutarán de retransmisión en vivo.

Foto destacada: © Ansa | strade-bianche.it

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