De pequeños, siempre queremos ganar el Tour, con el paso de los años quizás nos conformemos con ser uno de esos gregarios que a duras penas llegan a la meta, y ya visto frustradas nuestras expectativas de ser ciclista nos conformamos con poder estar en las cunetas para asistir al paso de esos que sí lograron sueño.

El reflejo de esta cronología es nuestro protagonista, un ciclista local frustrado que se convirtió en diseñador de bicicletas para acabar siendo uno de los fijos y más mediáticos personajes de las cunetas ciclistas. Si hablamos de este personaje anónimo que con el tiempo ha dejado de serlo, es porque cuelga el tridente. Didi Senft, más conocido cómo «Diablo», ha recorrido durante años las Grandes Vueltas, pero ahora por motivos de salud y económicos se va de las cunetas para siempre.

Su primera aparición en la ronda gala data de 1993, y a partir de allí no cesó su presencia en el Tour. Ya era un atractivo más, no era un simple aficionado, se había convertido en un símbolo de las cunetas y el ciclismo. Pero un coágulo en el cerebro y sus escasos ingresos de 500€ al mes han puesto fin a esta historia de amor con el asfalto. Las ayudas económicas eran las que complementaban sus ingresos personales, pero la lacra del dopaje ha hecho que mucha gente deje de apostar en el ciclismo.

Le hemos visto correr tras los más grandes, y ellos, un día, podrán decir que fueron jaleados por el más grande.

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