Pasaban pocos minutos de la una de la tarde. La prueba reina de los Mundiales de Ponferrada se preparaba para los movimientos de los favoritos, y el cielo amenazaba lluvia tras haber dado un respiro. La carrera afrontaba por enésima vez la bajada a Ponferrada tras superar la subida de Confederaciones.
Radio Vuelta informó de que el coche de Noruega (compartido con Croacia) había sufrido un accidente. En principio se informó de un golpe, y los coches médicos esperaban encontrarse con un alcance entre dos de los muchos coches que seguían a los ciclistas. El Pelotón ha podido hablar con Álvaro de Mena (con camiseta azul en la fotografía destacada, sujetando la puerta delantera). Conducía el segundo coche médico de carrera, y nos ha contado de primera mano los detalles del suceso.
«Cuando llegamos al lugar del accidente, el primer coche médico (reservado para los ciclistas) ya había pasado. Así que nos hicimos cargo de la situación. Vimos el coche de la selección noruega, que había caído por un terraplén. Al principio nos asustamos porque del motor salía bastante humo y no sabíamos si podía prender.»
Tras asegurar el lugar del accidente, los médicos de carrera intentaron sacar a los ocupantes del vehículo ayudados por unos aficionados portugueses que estaban disfrutando de la carrera: «La puertas estaban bloqueadas, así que rompimos uno de los cristales traseros entre un compañero y unos espectadores portugueses. En el coche había tres personas. Detrás, el mecánico, tumbado en los asientos; delante, el conductor y el copiloto. Todos estaban conscientes.»

Le preguntamos por la situación de los ocupantes: «El conductor salió por su propio pie, pero enseguida cayó al suelo. Tenía una fractura abierta de rótula, 4 costillas rotas y en el hospital le detectaron fractura de cadera. Estaba en estado de shock. El mecánico tuvo que ser entablillado (colocado en una camilla rígida) para la evacuación, ya que tenía los dos fémures rotos. Sufría una conmoción por el impacto.»
Más complicado fue sacar al copiloto (el seleccionador croata), que tenía las piernas atrapadas por el motor del coche, y la puerta atascada. «Llamamos a los bomberos, que estaban en el pantano. Se presentaron muy rápido, en apenas cinco minutos. Rompimos el asiento para poder sacarle. Era el más delicado, porque el motor seguía echando humo y presentaba las lesiones más graves. Tenía la mano destrozada, fractura de muñeca, y pie derecho aplastado por el motor. En un principio también le diagnosticaron fractura de costilla.»
Rápidamente, dos ambulancias trasladaron a todos los heridos, que fueron operados de urgencia en el Hospital del Bierzo. Para poder continuar con la prueba, fue necesaria la llegada de otras dos ambulancias no acreditadas, que suplieron a las que estaban en el lugar del accidente.

En un primer momento se especuló con que el coche había atropellado a algunos espectadores. «No tuvimos que atender a nadie más aparte de los tres ocupantes. Nadie resultó arrollado, porque no había público en esa zona.»
Álvaro describe el lugar del accidente como «una recta en bajada, donde se alcanza gran velocidad, justo antes de una curva a izquierdas.» Los testigos comentan que el coche se golpeó con un árbol, rebotó, y cayó por el terraplén.
Añade que «fue necesario dejar allí a un policía nacional, porque la gente quería llevarse las ruedas y las bicicletas. Dada la gravedad del accidente, no me pareció una buena actitud por parte del público.»
Los tres heridos se recuperan en el Hospital, ya en planta. Se plantea la opción de trasladarlos a Noruega y Croacia si se mantiene la mejoría en su estado.