Hablábamos a principio de temporada de un Ampo – Goierriko Txirrindularitza Bultzatuz con el objetivo de trabajar la cantera gipuzkoana con un combinado novato casi en su totalidad en la categoría élite/sub-23. Gaztañaga, Altuna y compañía apostaron por un mix de ilustres nombres destacados en su época juvenil, desde Alex Aranburu hasta Mikel Matxinea, y una minoría de corredores curtidos en mayor o menor medida en el ring amateur que debían servir de apoyos experimentados a los pequeños ‘Miuras’. Como todo proyecto joven, había que superar el escollo inicial. Y así ha sido. Los meses de julio y agosto han supuesto una importante inyección de moral para los blanquirojos, asomando la cabeza en las posiciones delanteras del pelotón.

Mikel Elorza está siendo uno de los principales protagonistas del equipo a lo largo de la temporada. Uno de los veteranos de la formación, se ha erigido en el buque insignia en las pruebas más importantes. Segundo en Santiago de Cos y quinto en Beasain, el ex-corredor del Gipuzkoa está completando una segunda parte de la temporada interesante. Con más dudas empezaba el año Alex Aranburu. Diamante de muchos quilates, su lesión en la pretemporada impidió ver un debut esperado por todos en la categoría. Ya en la Vuelta a Navarra le vimos peleando por entrar con los mejores, y su rendimiento en las últimas semanas ha ratificado el nivel de su maquinaria. Su reciente segundo puesto en Gernika por detrás de Sergio Rodríguez acredita su línea ascendente en esta campaña de adaptación. Tampoco podemos dejar de lado el buen hacer de Josu Urrestarazu en los Dos días de Álava y la Vuelta al Bidasoa, donde dio sus primeras pinceladas. Quizás no por resultados, pero si por garra y esfuerzo, Ahetze Arratibel merece ser mencionado. El ‘neo’ gipuzkoano se ha mostrado muy combativo en las últimas fechas, entrando en los cortes más importantes de las pruebas del Torneo Lehendakari.

El balance de los directores del Ampo – Goierriko Txirrindularitza Bultzatuz debe ser positivo y, cuanto menos, motivador. En Elgoibar y Gernika se les ha visto coger las riendas en carrera, jugando un papel importante y con mucho protagonismo. La base del proyecto parece empezar a asentarse, por lo que las citas finales deben servir como prueba de fuego al equipo. La timidez de los imberbes debe dar paso a la valentía.

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