Llegaron los Campos Elíseos. Llegó París después de tres semanas. tres semanas intensas donde está claro que ha habido un nombre propio, el de Christopher Froome. Ayer paseó su maillot amarillo por el circuito parisino con una paz poco habitual que hizo que perdiera en meta hasta 53″ con sus rivales ya que aprovechó los últimos metros para descolgarse del grupo y darse un baño de masas con el resto de sus compañeros. Bonita recompensa para conseguir una foto para la posteridad después de habérselo currado durante los 20 días anteriores.

La última etapa como siempre fue para eso mismo, para sacarse muchas fotos, antes, durante y después. Froome con Nairo y Purito (y sus puritos). Los diferentes maillots vencedores con un Sagan más verde que nunca. Froome y su copita de champán. Froome y sus compañeros supervivientes… Froome, Froome y más Froome. Buen resumen de este Tour del Centenario.

Etapa de homenaje corta, 133 kilómetros entre el Palacio de Versailles y el Arco del Triunfo, en un horario al que estamos poco acostumbrados, ya que Marcel Kittel (Argos) encabezó el pelotón, por cuarta vez en este Tour, prácticamente en penumbra, muy cerquita de las 10 de la noche. Kittel batió en su terreno a Cavendish, que en este Tour sí ha encontrado en el alemán un hueso duro de roer. Fue un sprint disputado donde pudimos ver a los tres velocistas de este Tour pugnando por el cetro del circuito ciclista más famoso del mundo. Kittel, Cavendish y Greipel (con Sagan saliendo por detrás en la foto, siguiendo la tónica de este Tour).

Como suele ser habitual la etapa fue un paseo hasta las tres últimas vueltas donde se empezó a volar gracias entre otros al incombustible Juan Antonio Flecha (Vacansoleil) que quiso darse el homenaje en el que posiblemente sea su último Tour. David Millar (Garmin) también fue otro de los valientes que intentó retar al monopolio de los más rápidos, y hasta a falta de vuelta y media vimos a un Alejandro Valverde fuera de lo que suele ser su hábitat luchando por llevar a buen puerto una fuga en París. Finalmente todos estos intentos fueron en vano y en la última vuelta ya tomaron el protagonismo los de siempre con Omega, Lotto y Argos tomando la 1741822504323r23_5003241a (1)delantera del grupo principal con un invitado especial como los Saxo, mostrándose en los últimos metros de la carrera en la que salieron como el equipo que menos tiempo requirió para hacer este Tour (es que me da cosa decir que fueron los mejores). De ahí a la última recta a donde Kittel tras la curva salió con una ventaja que ni Cavendish ni Greipel fueron capaces de reducir. Gran botín el que consigue Argos con el alemán.

De ahí al podium. Un podium especial por el centenario, con el Arco del Triunfo a modo de pantalla de cine de verano y de nuevo con el protagonismo de Froome por encima de todos… bueno tengo mis dudas ya que Nairo con eso de subir al podium para el maillot de la montaña, para el de jovenes y como segundo del Tour acaparó muchos más aplausos. Y sobretodo ese protagonismo se vio amenazado por Purito y sus dos hijos. Esos si que se lo pasaron en grande. Olé por nuestro mejor español en este Tour, Joaquím Rodríguez, que en Mont Saint Michel estaba totalmente descartado de cualquier quiniela y que por ser el único inconformista del pelotón consiguió un premio difícilmente igualable, disfrutar con sus niños de la noche mágica del Tour.

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