Hace unos años todo lo que ocurría durante la temporada entre los hombres de clasificaciones generales se leía en clave Tour. Si algún corredor destacado ganaba París-Niza, Dauphiné o Suiza decíamos «ojo que puede ser su año». En El Dauphiné de 2014 por ejemplo comparábamos los vatios de Froome y Contador para anticipar quién ganaría el Tour; o unos años antes dábamos a Contador por favorito y el rendimiento de Schleck era una incógnita ya que no le gustaba lucirse en generales de vueltas de una semana previas al Tour.

Des de que el dominio del Sky/INEOS empezó a ser insultante y entre que los Tours a medida que pasaban los años se convertían en más aburridos, dejamos de leer en clave Tour la temporada. Eso tenía la parte positiva de que el ciclismo se distanciaba del tópico de «solo existe el Tour de Francia» pero a la vez admitíamos que el espectáculo de julio se convertía cada vez en menos atractivo.

Para este año hay quién ve un Tour más abierto, sobretodo por el Holanda-Inglaterra (Jumbo vs INEOS). Quizás no sea más que una ilusión, pues en el tridente del INEOS han ganado todos el Tour y en el del Jumbo apenas han logrado subir al podio dos de los tres corredores y curiosamente su gran baza es el que no lo ha logrado. Pero cabe decir que el espectacular ‘ocho’ que ya han anunciado que mandaran puede suponer una amenaza para el INEOS. Igual que la sensación Pogacar, con apenas 21 años ya suma 11 victorias y viene de hacer una Volta a la Comunitat Valenciana espectacular. Falta verle en puertos largos y contra los mejores, pero a día de hoy su candidatura ahí está.

Nadie se atrevería a incluir a Richie Porte en la lista de candidatos por vencer el Tour de Australia, aunque este año hayamos dicho que si se le va a echar un ojo a las generales previas al Tour son demasiadas las temporadas en que Porte ha demostrado no ser capaz de liderar un equipo en la ronda gala. Pero a quién si que a partir de hoy le echaremos un ojo, pese a que el Tour de la Provenza sea una carrera menor al Tour de Australia, es a Nairo Quintana.

El colombiano se exhibió este sábado en el Mont Ventoux ganando una etapa que llegaba al Chalet Reynard. Ataco a 7 kilómetros de meta tan lejos (para lo que es el ciclismo actual) pero tan cerca como para obtener la animalada de 1 minuto y 28 segundos de diferencia arriba. Los tiempos de Quintana hasta el Chalet Reynard son absurdos de comparar con otras ascensiones que se han hecho al Mont Ventoux entero pero los números que consiguió son espectaculares. Subió 9,5 kilómetros al 9,2% en menos de media hora.

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Viendo estos datos, que Quintana es el tercer corredor en activo con más victorias en generales, parece absurdo hablar de él como un posible candidato sorpresa al Tour de Francia, pero los últimos resultados del colombiano hablan por si solos. En las tres últimas ediciones del Tour de Francia solo ha podido ser octavo, décimo y duodécimo y en la Vuelta no ha tenido mejor suerte quedando cuarto el año pasado y octavo hace dos.

Estamos solo a febrero y por ganar el Tour de la Provenza Quintana no va a pasar a ser un favorito en la ronda gala de julio. Pero al ser quizás el Tour más abierto antes de llegar a julio de los últimos años habría que volver a echar ojo a las clasificaciones generales de toda la temporada y apuntar el nombre de Nairo Quintana para las quinielas. Otro gran argumento en favor del colombiano es que el otro fichaje del Arkéa este año, Nacer Bouhanni, ha pasado de no sumar una victoria en todo el 2019 a vencer dos etapas en menos de una semana en febrero de 2020. Y ya saben, en ciclismo pocas veces las casualidades existen.

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