Ciclismo en Carretera Destacado

Valgren y el arte de ser el más listo de la clase

Michael Valgren Andersen (Astana) se ha alzado con la victoria en la primera de las clásicas mal llamadas de las Ardenas, la Amstel Gold Race (1.UWT, Países Bajos). Disputada en Limburgo y no en las Ardenas, la clásica de la Cerveza sirvió al danés para sumar un triunfo de entidad a un palmarés al que ya sumó, hace varias semanas, el Omloop Het Niuwslad.

Bram Tankink (TLJ), Tsgabu Grmay (TFS), Willie Jakobus Smit (TKA), Matteo Bono (UAD), Lawson Craddock (EFD), Oscar Riesebeek (RNL), Preben Van Hecke (SVB), Edward Dunbar (ABS) y Marco Tizza (NIP) conformaron la fuga de la jornada mientras, primero Quick-Step y Bahrein-Merida, más tarde Lotto-Soudal y por último un correoso Mikel Landa, recortaban diferencias.

Tanto, que a falta de 30 kilómetros para el final, comenzaron a verse ya los primeros movimientos interesantes. Lo probó, sin éxito Ion Izagirre (Bahrein-Merida). Su demarraje no fue más que un preludio de todos los que acabarían por sucederse más tarde.

Neutralizado, lo probó acto seguido su compañero Enrico Gasparotto (Bahrein-Merida), esta vez con su amigo Roman Kreuziger (Mitchelton-Scott). El italiano y el checo abrían camino mientras los favoritos se miraban y acababan por contactar con los supervivientes de la fuga de la jornada.

La diferencia era escasa y acababa por diluirse cuando a 12 km para el final Alejandro Valverde (Movistar) lanzaba su órdago. El de Movistar atacaba y solo, y con dificultades, Sagan, Alaphillipe, Wellens, Valgren y Fuglsang podían seguirle. Con ellos a su rueda, el murciano daba caza a los de cabeza y comenzaba una nueva carrera.

Las miradas entre Sagan, Alaphilippe y Valverde se sucedían y eran otros quienes probaban suerte. Fuglsang, primero con los supervivientes de la escapada y después en solitario, era el más combativo. El danés contaba con Valgren en el grupo perseguidor y sabiendo de la fortaleza de su compañero continuaba en pos de hacer trabajar a los favoritos.

Costó cazarle pero tras su neutralización llegó el ataque que, aun esperado, sorprendió a todos. Las miradas se entrecruzaban entre los máximos aspirantes y Valgren abría hueco con Kreuziger a su rueda. Nadie quería salir tras él y los segundos eran ya demasiados al paso por el último kilómetro.

Sagan bebía agua, consciente de que el tren se había ido. Por delante, Valgren se iría también, hacia la victoria en su caso. Soberbia victoria la del danés en una carrera que parece gustarle y donde ya fue segundo en 2016. Kreuziger, inferior al sprint, y Gasparotto, quien probó a darles caza, cruzaron la meta en segunda y tercera posición respectivamente.

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