Un sueño hecho realidad

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Gilbert celebró la victoria en el Tour de Flandes de una manera un tanto particular. © Tim de Waele

Cuando a finales del año pasado se anunció que el Kapelmuur (Muur van Geraardsbergen en belga) volvería a subirse en el Tour de Flandes, la comunidad ciclista se llevo una alegría. Sin embargo, la inclusión de la colina más importante del ciclismo en la carrera belga por excelencia (desaparecida en esta carrera desde el 2011, cuando se subió por última vez con Fabian Cancellara a la cabeza) sabía a poco, puesto que sólo se pasaría una vez por ella, y se haría lejos de meta: a 90 kilómetros para el final. Quién nos iba a decir que sería precisamente en este santuario ciclista donde se decidiría -en gran parte- la 101º edición del Tour de Flandes.

El Kapelmuur volvió al Tour de Flandes tras cinco años de ausencia, y resultó decisivo en el resultado final. © Tim de Waele
El Kapelmuur volvió al Tour de Flandes tras cinco años de ausencia, y resultó decisivo en el resultado final. © Tim de Waele

Y quién nos iba a decir que sería Philippe Gilbert (Quick-Step) el que iba a ganar De Ronde completando los últimos 55 kilómetros de la carrera en solitario, tras atacar a sus compañeros de fuga en el Oude Kwaremont, con los que compartía escapada desde el Muur, donde Gilbert, junto con sus compañeros Tom Boonen (Quick-Step) y Matteo Trentin (Quick-Step), pillaron despistados a Peter Sagan (Bora-Hansgrohe) y a la mayor parte del resto de favoritos. Con la ayuda esporádica de Sep Vanmarcke, al que la mala suerte le vino a visitar de nuevo unos kilómetros después, el trío del Quick-Step aguantó la ventaja entorno al minuto hasta el Oude Kwaremont, momento en el que Gilbert lanzó su ataque. Nadie volvería a verlo.

El campeón en ruta belga recorrió en solitario los últimos 60 kilómetros de la carrera. © Tim de Waele
El campeón en ruta belga recorrió en solitario los últimos 55 kilómetros de la carrera. © Tim de Waele

Gilbert no se lo pensó dos veces. Arrancó en el Oude Kwaremont, y no miró para atrás. Tras dejar atrás el Pateberg, la ventaja del belga superaba el 1:20 sobre el grupo de Peter Sagan y Greg Van Avermaet (BMC), que en las rampas adoquinadas del primer paso por el circuito final habían capturado al resto de escapados, con Boonen a la cabeza. Los kilómetros pasaban, y la ventaja de Gilbert apenas bajaba, a pesar de ir sólo. Por detrás había entendimiento, pero nadie se empleaba a fondo. Quedaba un mundo, y parecía difícil que Gilbert pudiera aguantar tantos kilómetros en solitario. Tras superar el Koppenberg y sus rampas del 22% de desnivel, el pelotón se redujo considerablemente. Aprovechando un parón, Fabio Felline (Trek-Segafredo) y Dylan van Baarle (Cannondale-Daprac) saltaron del pelotón, donde Peter Sagan, sin compañeros, no encontraba mucha colaboración en los relevos. En el Taainenberg, la ventaja de Gilbert superaba ligeramente el minuto de ventaja, pero no todo eran buenas noticias para el Quick-Step: Boonen tenía problemas mecánicos, y decía adiós a la carrera. Sagan aceleró, y se llevó a su rueda a Van Avermaet, Olivier Naesen (AG2R) y a Matteo Trentin. No tardaron en capturar a Felline y Van Baarle, que rodaban por delante desde hacía unos kilómetros. La ventaja de Gilbert se mantenía entorno al minuto, y sólo quedaban 10 kilómetros para el comienzo del último paso por el Oude Kwaremont. Gilbert comenzó las últimas cotas con 50 segundos de ventaja; todo dependía de él. Por muy rápido que fueran detrás, el corredor del Quick-Step dependía de si mismo para ganar. Pero Peter Sagan no se iba a rendir fácilmente, y en el último tramo del Oude Kwaremont se empleó a fondo; sin embargo, el eslovaco no calculó bien las distancias y, tras chocar con las patas de una valla, se fue al suelo. Van Avermaet y Naesen, que rodaban pegados a la rueda del eslovaco, no pudieron evitar la caída. Sólo el corredor del BMC pudo continuar; Sagan, que se pegó un trompazo serio, quedó descartado, igual que Naesen.

Sagan se fue al suelo en el Oude Kwaremont, arrastrando con él a Van Avermaet y Naesen. El campeón del mundo no pudo evitar la caída tras tropezar con la pata de una valla. © Tim de Waele
Sagan se fue al suelo en el Oude Kwaremont, arrastrando con él a Van Avermaet y Naesen. El campeón del mundo no pudo evitar la caída tras tropezar con la pata de una valla. © Photonews

Nadie le iba a quitar la victoria a Philippe Gilbert tras la caída de sus perseguidores. El ciclista belga superó el Pateberg con tranquilidad, y afrontó los últimos 15 kilómetros sabiendo que el Tour de Flandes ya era suyo. Por detrás, Van Avermaet, junto con Niki Terpstra (Quick-Step), que salió de la nada en el Pateberg, y Van Baarle, trataban de recortar segundos a Gilbert, aunque sabían que sus esfuerzos eran en vano. Gilbert celebró la victoria con calma e, incluso, se permitió el lujo de bajarse de la bici y cruzar la línea de meta andando, con su Specialized a cuestas. A 28 segundos llegó Van Avermaet, seguido de Terpstra y de Van Baarle. Alexander Kristoff ganó el sprint del pelotón para finalizar quinto, por delante de Sacha Modolo (UAE Team Emirates), Jhon Degenkolb (Trek-Segafredo), Filippo Pozzato (Willier), Sylvain Chavanel (Direct-Energie) y Sonny Colbrelli (Team Bahrein-Merida).

El podio final, con Gilbert, Van Avermaet y Terpstra. © Bettini Photo
El podio final, con Gilbert, Van Avermaet y Terpstra. © Bettini Photo

Philippe Gilbert ya cuenta con cuatro monumentos en su palmarés: el Giro de Lombardia (2009 y 2010), la Lieja-Bastoña-Lieja (2011) y ahora el Tour de Flandes, a lo que hay que sumar sus victorias en el Mundial en 2012, la Flecha Valona de 2011, sus tres Amstel Gold Race (2010, 2011 y 2014) y sus múltiples victorias de etapa en las grandes vueltas. Un palmarés espectacular para un ciclista de leyenda. El belga, que ha renacido tras fichar por Quick-Step, ha vuelto a mostrar el nivel de sus mejores años, y el próximo domingo afrontará la París-Roubaix liberado de toda responsabilidad y con lo deberes, sin duda, hechos.

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