Jaime Rosón, hoy en salida. Foto: Álvaro García

Con el dorsal rojo, que distingue al corredor más combativo de la jornada anterior, acudía Jaime Rosón (Caja Rural-Seguros RGA) al control de firmas hoy en Viveiro. El corredor zamorano, debutante este año en la Vuelta a España, valoraba positivamente su actuación en la jornada de ayer: «Es mi primer año aquí en la Vuelta y estar ya en la pelea por una victoria de etapa, es ya para estar muy contento. Estoy aquí para aprender y etapas como las de ayer son las que te ayudan a crecer como corredor» declaraba Rosón.

Vencedor de una etapa este año en el prestigioso Presidential Cycling Tour of Turkey y con un largo palmarés en sub23 -victorias en Valenciaga y en el campeonato de España-, Rosón acude este año a la Vuelta como uno de las nuevas perlas del ciclismo español.

El español vivió de cerca ayer la dramática caída de Lluis Mas. Su compañero en Caja Rural-Seguros RGA cayó una vez concluida ya la etapa, en el descenso posterior hacia el autobús del equipo. Mas sufrió un fuerte golpe en la cadera que, tras pasar por el hospital, le obligó a decir adiós a la carrera. El corredor fue sometido a varias pruebas que acabaron por detectarle una luxación de cadera y varias contusiones y quemaduras. En salida, Rosón mandaba ánimos a su compañero: «Es una pena. Nos iba a dar muchísima presencia en carrera y marcharse así de una carrera siempre es triste. Solo queda desearle una pronta recuperación y darle todos los ánimos posibles» concluía el zamorano.

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