Vincenzo Nibali celebra su triunfo en Risoul. El italiano ya suma 6 victorias de etapa en el Giro de Italia. © Tim de Waele

«No estoy bien. No soy yo. No sé que me pasa». Vincenzo Nibali no encontraba explicación a su bajo rendimiento en las etapas de montaña del Giro; hace dos días, el italiano entraba desfondado en la meta de Andalo, roto, incapaz de seguir la rueda de ningún rival. Parecía que la carrera se le había escapado, pero al Tiburón nunca se le puede dar por muerto. Nunca.

El Giro entraba hoy en su recta final con una etapa de montaña que integraba el Colle dell’Angello, la Cima Coppi de este año (su cima está situada a más de 2800 metros de altura), y la subida final a Risoul, en terreno francés. La fuga del día se formó de salida, con ciclistas de la talla de Scarponi (Astana), Ulissi (Lampre) o Nieve (Sky) en ella. Pese a que los escapados llegaron a tener hasta 7 minutos de ventaja, la emoción estaba detrás. En el temible Coll dell’Angello, la carrera se seleccionó con rapidez. Pese a que Chaves (Orica) declaró ayer que le preocupaba la cercanía de Valverde (Movistar), jugó sus cartas con valentía poniendo a su equipo a tirar en las rampas de la Cima Coppi. En cuanto se quedó sin gregarios, el colombiano no dudó en atacar. Kruijswijk (Lotto Jumbo) y Valverde salían a la aceleración con aparente facilidad, mientras que a Nibali (Astana) y a Zakarin (Katusha) les costaba un poco más seguir el ritmo de Chaves, que frenó cuando vio que sus dos mayores rivales habían aguantado bien su ataque. Había reagrupación a falta de 3 kilómetros para coronar. Pero Chaves, que no estaba dispuesto a que el trabajo de su equipo hubiera sido en vano, volvió a atacar, y esta vez si que causó estragos. Kruijswijk volvía a salir con facilidad, todo lo contrario que Valverde, que esta vez no podía seguir esta vez el ritmo. Nibali, recuperado, sí que respondió al ataque de Chaves; el italiano, al ver que Valverde cedía, marcó el ritmo en los últimos compases de la ascensión. En la cima del Colle dell’Angello, Kruijswijk, Chaves y Nibali coronaban con 40 segundos de ventaja sobre Valverde, Zakarin y Majka (Tinkoff). En las primeras rampas del larguísimo descenso -ya en territorio galo, el puerto alpino sirve de frontera entre Italia y Francia- llegó el que probablemente ha sido el momento clave del Giro de Italia 2016, a expensas de lo que pase mañana: Steven Kruijswijk calculaba mal las distancias, impactaba contra un muro de nieve y se iba al suelo, con voltereta incluida. Cuando volvía a subirse a la bicicleta, Nibali y Chaves ya se le habían escapado. La maglia rosa entraba en crisis: sin compañeros, magullado y sólo, el Giro se complicaba mucho para el holandés.

Al ataque en el Angello. La valentía de Chaves ha provocado que hayamos vivido una etapa espectacular. © Tim de Waele.
Al ataque en el Angello. La valentía de Chaves ha provocado que hayamos vivido una etapa espectacular. © Tim de Waele.

Scarponi, que coronó el Coll dell’Angello en primera posición, paraba para esperar a Nibali, al igual que Rubén Plaza (Orica), también fugado, que hacia lo propio con Chaves. El descenso, muy técnico en su primera parte, se «llevó por delante» a Ilnur Zakarin (Katusha). El ruso, que marchaba quinto en la clasificación general, sufrió una caída escalofriante; al final, «tan sólo» se fracturó la clavícula, algo que todos hubiéramos firmado cuando vimos a Zakarin totalmente quieto, tendido en el suelo, con su bicicleta a 10 metros de distancia. El ciclista de Katusha se iba para casa; el Giro perdía un hombre importante. Ajenos a todo lo que se producía por detrás, Chaves y Nibali se plantaban en Risoul con más de 1 minuto de ventaja sobre Valverde y Majka, y con 2:30 sobre Kruijswijk. El líder, machacado, fue perdiendo segundos progresivamente; en las primeras rampas de Risoul vimos como al holandés le iba ser imposible aguantar el liderato. A falta de 5 kilómetros para el final, Nibali lanzaba un ataque potente; Chaves no salió a por el de Messina, que habría hueco. El ciclista del Astana dejó atrás todas sus dudas en los últimos kilómetros de la subida a Risoul; este si era Vincenzo, el que gana, el que tortura a sus rivales. Nadie le iba a quitar la victoria, y el Giro volvía a estar al alcance de su mano. Nibali ganaba la etapa por delante de un excelso Mikel Nieve, que era segundo a 51 segundos, y de Chaves, que cruzaba la meta a 53 segundos de un Nibali que se echó a llorar en brazos de su masajista nada más cruzar la línea de meta. El colombiano, por su parte, era nuevo líder del Giro. Majka -que ha progresado en la general tras la baja de Zakarin- y Valverde -que perdía su plaza de podio-, que hicieron la subida a relevos, entraban juntos a 2:14, mientras que un desfondado Kruijswijk entraba en meta 4:54 después de que lo hiciera Nibali.

Una mirada que no hace falta describir. Así de destrozado llegaba Steven Kruijswijk a Risoul. Parece que el Giro se le ha escapado, pero todavía resta una oportunidad por delante. © Tim de Waele
Una mirada que no hace falta describir. Así de destrozado llegaba Steven Kruijswijk a Risoul. Parece que el Giro se le ha escapado, pero todavía resta una oportunidad por delante. © Tim de Waele

Sin duda, la etapa de hoy quedará para los anales del ciclismo. Literalmente, no podían haber pasado más cosas. Pero el Giro de Italia 2016 se decidirá mañana. Al pelotón le espera una etapa durísima, con tres puertos de primera categoría que superan los 2000 metros de altitud: el Col de Vars, el Col de la Bonette, y el Colle della Lombarda. El Giro, que parecía sentenciado en favor de Kruisjwijk, está de nuevo completamente abierto a falta de dos días para su conclusión. Chaves defenderá la maglia rosa ante Nibali, del que le separan 44 segundos, y ante Kruiswijk, que se sitúa a 1:05 del colombiano. ¿Qué estrategia seguirá Nibali? ¿Será capaz Kruijwijk de recuperarse y pelear mañana? ¿Recuperará Valverde su plaza en el podio que tanto desea? Y, lo más importante, ¿aguantará Chaves la maglia rosa? Sin duda, una etapa que no te puedes perder, querido lector.

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