Imagen Sergi López Egea

Hace un par de días que saltó la mala noticia, Ivan Basso abandonaba la competición en pleno Tour de Francia al habérsele detectado un cáncer testicular en el mismo hospital de Pau, donde se encontraba descansando la carrera.

Esta maldita enfermedad está tan extendida en nuestra sociedad que todos conocemos casos de ella, unos que han acabado bien, y otros de la peor manera. El ciclismo no ha sido inmune y ha habido varios casos más o menos sonados, y la mayoria de ellos hacen que para Basso hay mucha luz al final del túnel.

El caso más sonado, y el que le viene a la cabeza a todo el mundo es el de Lance Armstrong, que tras superar la enfermedad logró imponerse en siete ocasiones en París, aunque todos sabemos como ha terminado la cosa… No obstante Lance ha sido uno de los mayores embajadores de la lucha contra el cáncer, desde su fundación Livestrong ha impulsado multitud de eventos para lograr fondos para la investigación sobre el cáncer. Aparte de ello siempre ha mostrado su apoyo, muchas veces económico, a muchos deportistas que han sufrido la enfermedad, como hizo con Markel Irizar, o con el propio Basso, que ya vivió lo que es la lucha diaria contra el cáncer cuando lo padeció su madre, y al que Armstrong ayudó muchísimo, incluso tras fallecer le permitió ganar en La Mongie para que le dedicará la victoria de etapa.

En nuestro ciclismo, el más sonado ha sido el caso de Markel Irizar, diagnosticado hace trece años, al igual que Basso, de cáncer testicular, y el cual se mostró más que feliz al anunciar, hace poco más de 2 años y medio, que por fin estaba totalmente recuperado. Su historia de como ha vivido la enfermedad, desde el diagnóstico y hasta el alta definitiva la plasmaron de una forma más que emotiva en el programa de Canal+ Informe Robinson. Como se ve en el magnífico trabajo de Informe Robinson una historia que se cruzó en varias ocasiones con la del americano. Tras dos operaciones y una dura quimioterapia Markel volvió al pelotón para lograr el sueño de pasar al profesionalismo.

Otro de los ciclistas españoles que puede decir que ha batido al cáncer en esa particular carrera, y no una si no en dos ocasiones, es David Cañada, vencedor de la Volta a Catalunya en 2006, al que en 2007 se le detectó un melanoma tras una caída del que fue intervenido. De nuevo al año siguiente tras una inflamación de un ganglio se descubrió que había desarrollado un linfoma del que se recuperó totalmente en 2010, año en que anunció su retirada tras no encontrar un equipo en el que seguir su carrera.

Como vemos en cada etapa y en cada carrera los ciclistas son de otra pasta, y si hay alguien capaz de vencer la lucha ese es sin duda un ciclista, buenos ejemplos a seguir para todos los que día a día luchan contra ese puto cáncer. Desde aquí solo podemos desearle a Ivan Basso la mejor de las suertes en su lucha, #ForzaBasso.

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