Gap es sinónimo de llegada a los Alpes en Tour de Francia. Muchísimas son las ocasiones que la Grande Boucle ha penetrado en busca de los grandes colosos alpinos por esta localidad, encumbrando a grandísimos ciclistas, y provocando tragos muy amargos para otros tantos. Este 2015 no escapa a esta teoría, y antes de la segunda jornada de descanso y comenzar el último bloque de montaña en los Alpes, Gap seguramente nos depare, aunque no pueda parecerlo en un principio, la enésima lucha de este Tour, con muchos corredores que querrán probarlo desde la enorme sombra de Froome, en la que se pueden encontrar.

El último en triunfar allí sería Rui Costa, en la que sería la primera de sus dos victorias en el Tour de aquel 2013, que a final de temporada le acabaría coronando como Campeón del Mundo en Florencia. Otro «arco-iris», como Thor Hushovd, se hizo con el triunfo en el año en el que Thomas Voeckler se quedó muy cerquita de dar la gran campanada en París en 2011. Franceses como Pierrick Fedrigo o, mucho antes, Jean-François Bernard, en 1986 saben lo que es mojar en esta localidad, por lo que sin duda en este 2015, los aficionados galos tendrán puestas grandes esperanzas en Gap, después de un Tour un tanto aciago para ellos, con el único triunfo de Vuillermoz en el Mûr de Bretagne.

Pero sin duda, si hay un día marcado a fuego en nuestra piel, fue el de aquel 14 de julio de 2003, en el que, después de mucho tiempo, un ciclista estaba poniendo en serios aprietos al gran Lance Armstrong. Ese ciclista era el español Joseba Beloki, y en el descenso de La Rochette apretaba, y de qué manera, al americano. Pero llego ese asfalto derretido. Esa curva a izquierdas. Y todos esos sueños rotos. No hace falta mucho más que decir, todos tenemos la imagen del llanto desconsolado del bueno de Beloki abrazado por Manolo Saiz, y de como un maillot amarillo lograba cruzar todo un terraplén, haciendo ciclocross, sin pinchar y volviendo a la carretera, que llevaba a Gap donde se llevaba el triunfo un oro olímpico, como el kazajo Alexandre Vinokourov, jefe hoy en día de los hombres de Astana.

En esta ocasión el Tour llegará a Gap tras 201 kilómetros, con salida desde Bourg-de-Péage, en una etapa que parece puede ser muy tranquila hasta el último tramo. 120 kilómetros para comenzar totalmente llanos, hasta que se llega al Col de la Cabre, de 2ª categoría, con sus 9 kilómetros al 5%. Tras él, se pasará por primera vez por Gap, y encaramarse al momento clave de la jornada, la ascensión al Col de Manse, con sus también 9 kilómetros al 5,6% de media, que puede servir para probar al líder Froome, no tanto en su subida, sino en su descenso, ya que desde que se corona hasta meta, apenas restarán 12 kilómetros de bajada que terminarán en la línea de llegada.

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Una bajada técnica y complicada en buena parte de la misma, que puede provocar muchas más diferencias que en su propia subida. Recordemos que en este Tour, todavía quedará algún día donde seguramente se pueda hacer más bajando que subiendo, y esta puede ser una buena oportunidad de empezar a probar las cualidades del líder del Sky en estas lides.

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