Alejandro Valverde: a por un Monumento


Alejandro Valverde, en la pasada Flecha Valona. Foto: François Lenoir.

Ambiguo análisis el que podemos hacer de la temporada 2014. El murciano ha vuelto a dar la cara y pelear cada una de las carreras que ha disputado, pero se ha quedado con la miel en los labios y no ha conseguido rematar algunas de las citas más importantes.

Su primera carrera fue el Tour de Dubai, donde sorprendió por mostrar una versión combativa y valiente, con ataques y moviendo la carrera. Pero el primer toque de atención lo dio en la Vuelta a Andalucía, donde se llevó tres etapas y la general. Unos días después venció con autoridad la Vuelta a Murcia. Las piernas seguían funcionando, y Alejandro tenía sed de triunfo.

No cabe duda de que el tercer puesto en la Strade Bianchi, donde era el más fuerte pero no corrió bien, marcó un punto de inflexión en la temporada. Sería la primera de varias pruebas en las que se quedaba a las puertas del triunfo. Para desquitarse, ganó la Roma Máxima corriendo valiente, asombró en los tramos adoquinados de la E3 Harelbeke y venció el GP Miguel Induráin.

Disputó País Vasco como antesala del tríptico de las Ardenas, donde acumuló tres segundos puestos y brindó el primer cara a cara con Contador, pero perdió sus opciones para la General en la crono final. Mal augurio que se repetiría en el Tour de Francia. Cosechó muy buenos resultados en las clásicas de abril: 4º en Amstel, victoria en la Flecha Valona con una formidable subida al muro de Huy, y 2º en la Lieja. De nuevo se echó en falta una actitud más ofensiva, ya que en la llegada masiva de Lieja no consiguió ser el más rápido.

Descansó hasta la Ruta del Sur, y triunfó en los Campeonatos de España. Objetivo: podio en el Tour. Superada la primera semana de la ronda francesa, con las bajas de algunos de los grandes favoritos, Alejandro Valverde parecía enfrentarse a su definitiva oportunidad. Aguantó el tipo en los Alpes, con un tiempo que no le favorecía. Pero se hundió en Pirineos, perdiendo tiempo en todas y cada una de las etapas. La contrarreloj final sentenció un doloroso cuarto puesto final. Su mejor clasificación en la general del Tour de Francia, pero a las puertas de la que era su meta de la temporada.

Valiente, al margen de las duras y destructivas críticas que se sucedieron tras el resultado del Tour, ganó la Clásica de San Sebastián. En La Vuelta tenía el papel de gregario de lujo de Nairo Quintana, lo que no le impidió lucirse en la dura subida a Cumbres Verdes. La caída del colombiano le desplazó al liderato del equipo. Aunque siempre por detrás de Contador y Froome (en progresión constante durante la carrera), logró el podio que no había conseguido en Francia. Otro tercer puesto en La Vuelta, el mismo resultado que logró en el Mundial de Ponferrada. De nuevo, como en la Lieja, Gerrans fue más rápido. Y Kwiatkowski más listo. Valverde se convirtió en el ciclista con más medallas en mundiales de ciclismo. Otro mérito que, una vez más, no tenía la acogida que cabe esperar.

La que parecía iba a ser su última gran victoria del año, el nuevo final de Lombardía, se convirtió en un segundo puesto de nuevo cargado de críticas. No cabe duda de que cometió un error al dejar marcharse a Daniel Martin (a la postre vencedor), siendo Alejandro el más rápido del grupo. La regularidad podría ser un buen calificativo de su temporada. Aunque sin rematar, no se bajado nunca de los puestos de honor en las grandes citas. Valverde ganó el premio UCI WorldTour al mejor ciclista de la temporada. Ha demostrado que debemos seguir teniéndole en cuenta. Y con esa idea se plantea la nueva temporada.

Con un calendario ya definido, en el que acudirá junto a Nairo al Tour y a La Vuelta, cabe esperar que el murciano ayude a su compañero de equipo de cara a la general, y luche por las victorias de etapa en la ronda francesa. La Vuelta es otro mundo, y en la prueba de casa será él quien lleve los galones.

Las clásicas de las Ardenas deberían ser uno de los objetivos más importantes de la temporada, en las que sigue demostrando un gran nivel. Esperemos que mantenga sus prestaciones, y pueda pelear por grandes resultados parciales. El mánager Eusebio Unzué declaró en la presentación que el único reto pendiente del equipo Movistar es la victoria en uno de los Monumentos. Y evidentemente es una tarea que debe asumir Alejandro. Deseemos que las clasificaciones generales dejen de ser una obsesión, y primen objetivos más concretos pero asequibles. Con contrato hasta 2017, tiene en Movistar Team su equipo. El que terminará de conformar un ya enorme palmarés. Los hermanos Herrada e Izagirre, John Gadret o Imanol Erviti son algunos de sus escuderos más fieles. Aquellos que temporada tras temporada le ceden su rueda para salvar malos momentos. Los que seguro pelearán para que Valverde siga estando en lo más alto del ciclismo.

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