La cantera del equipo Caja Rural – Seguros RGA siempre se ha caracterizado por una competitividad y una exigencia en la que se hace muy difícil destacar por encima del resto. Los nombres importantes que se unen a la formación bancaria son muchos, a la vez que son muchos los que pasan desapercibidos en el momento de la verdad. No ha pasado así con el catalán Arnau Solé, un corredor que mostró sus primeros destellos en el Coluer Bycicles y que no dudó en incorporarse al conjunto navarro en busca de una oportunidad para que sus cualidades vieran la luz en las carreras importantes de la temporada. Avalado por unos buenos resultados en 2013, su rendimiento desde principios de año le colocó como una de las puntas de lanza del Caja Rural – Seguros RGA.

Resulta complicado identificar el tipo de corredor que es Arnau Solé. A lo largo de la temporada ha demostrado que sube bien, llanea del mismo modo y en la lucha contra el cronómetro siempre se le ve en las posiciones delanteras. Quizá nos encontremos ante el vueltómano más distinguido de la categoría, ya que el corredor del equipo verde engloba las características más importantes para destacar en una ronda por etapas. En un calendario amateur donde las vueltas son minoría, el ciclista catalán empezó a asomar en los puestos de honor allá por el mes de marzo, logrando el quinto puesto en Urretxu, al que siguió un gran segundo puesto en el Memorial Cirilo Zunzarren de Estella. Demostrado que en carreras de un día Solé tambien podía optar a la victoria, y qué mejor escenario que la subida a Gorla para estrenar su casillero de triunfos en este 2014, con demostración incluida. Llegaba la época de dulce del catalán, donde el pupilo de Josemi Fernández se erigía como uno de los ases a seguir de la temporada.

Sus siguientes resultados destacables llegaban en su terreno; la Volta a Castelló y la Vuelta a Navarra. Una escapada en la primera jornada castellonense le ponía el triunfo final en bandeja en la etapa reina, donde solo tuvo que controlar a sus adversarios para conquistar la victoria. En tierras navarras, Arnau se veía obligado a hincar la rodilla por el empuje de Antonio Pedrero y Jakub Kaczmarek, en una segunda etapa durísima en la que tuvo que tirar de casta y fuerza para no perder su puesto en el cajón. Para sorpresa de muchos, Solé consiguió una meritoria quinta plaza en los campeonatos nacionales contrareloj, alargando un pico de forma impresionante desde el mes de marzo.

A pesar de haber tenido una segunda parte de la temporada más discreta, ha sabido mantener un nivel constante en las pruebas que ha disputado. Escudado en el gran momento de forma de los Benito, Rubio o Rosón, el corredor catalán se ha mostrado combativo y ha buscado destacar desde distancias más lejanas. La oportunidad de correr como stagiaire con el equipo profesional ha redondeado una gran temporada para Arnau Solé, haciéndose un sitio en nuestro siete ideal sub-23.

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