La Vuelta a Navarra ha sido, desde siempre, una de las rondas por etapas más prestigiosas del panorama amateur. En marcha desde 1941, la prueba norteña ha sido un escaparate interesante para los corredores, con un palmarés que cuenta en su haber nombres como los de Lucien Van Impe (1969), Roberto Lezaun (1990) o Pavel Brutt (2005). Esta edición del 2014, nos ha dejado datos interesantes sobre el estado de los ciclistas que la han disputado.

Qué mejor forma que empezar por el ganador, Antonio Pedrero. El catalán, poco brillante en el inicio de temporada, parece haber encontrado el mejor golpe de pedal en Navarra, dejando atrás la lesión de rodilla que rompió su preparación en pretemporada. Trabajó su victoria en la primera etapa, en los altos de Guirguillano y Arradia, con unos arreones demoledores que hicieron recordar a aquel Pedrero de 2013 que se mereció, sin duda, el paso a la máxima categoría.

Al corredor del Lizarte le han acompañado en el podio Jakub Kaczmarek y Arnau Solé. El polaco, uno de los fichajes fruto de la fusión Telco’m – Gimex, está siendo un auténtico estandarte en las citas importantes para Otín y Leache. Segundo y tercero en Navarra y Bidasoa, ‘Kuba’ está muy cerca de estrenar su palmarés en este 2014. Poco que decir sobre Solé, muy regular desde hace semanas y que necesita tomarse un respiro antes de los Campeonatos de España para hacer un buen papel. Arnau es, a día de hoy, uno de los vueltómanos puros de la categoría. Sube mucho, se defiende en el llano, y en la lucha en solitario es una bestia; su victoria en la Volta a Castelló no fue casualidad, y así lo ha demostrado en la Vuelta a Navarra.

A diferencia de otros años, el GSport Valencia Terra i mar ha sido el único equipo foráneo presente en la prueba. Antonio Llopis, uno de los directores más veteranos del campo aficionado, se ha llevado un buen premio en su aventura navarra. A la victoria por equipos se suma el impresionante triunfo en la segunda etapa de Fran García Rus. El murciano se impuso en San Lorenzo con un sprint poderoso, superior, rebasando a Ibarguren en los 50 metros finales y ganándose el respeto de sus contrincantes. A su combatividad en cada carrera, debemos añadir su capacidad de rematar, que le colocan con dos dianas en su casillero. Las llegadas en pendiente, su plato preferido.

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Terminemos con dos ‘viejos’ rockeros de la categoría: Antton Ibarguren y Julen Mitxelena. Amigos fuera de la competición, los dos gipuzkoanos son un claro ejemplo de regularidad y sacrificio que merecen ser premiados. Su parón tras la Copa de España se ha notado, pero a pesar de estar un punto por debajo de su mejor nivel, han luchado con uñas y dientes por el triunfo. Ibarguren perdía parte de sus opciones para la general el primer día, remando a contra corriente en un grupo perseguidor donde asumió la totalidad del peso -30 kilómetros marcando el ritmo sin ningún relevo-. No obstante, en la subida a Saldias demostró que cuando la carretera pica para arriba, está en otro escalón. Mitxelena se tuvo que conformar con un cuarto puesto que supo a poco; el de Oiartzun puso la carrera en jaque e hizo sufrir más de lo esperado a Pedrero, Kaczmarek y Solé, que vieron cómo sus posibilidades por el triunfo final pasaban por la ayuda de sus compañeros de equipo.  En pocas semanas veremos a ambos a pleno rendimiento y siendo, de nuevo, protagonistas.

Reducción de días a parte, los corredores han vuelto a dar lo mejor de sí y a llenar los arcenes de aficionados al ciclismo. La 53.ª edición de la Vuelta a Navarra ha echado el telón hasta el año que viene, donde de nuevo tocará luchar por dar la salida a una prueba de seis, dos o un día.

Imágenes: Emilio Lafuente / Mikel Saiz

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