Tras el ajetreo institucional, las aguas deben volver a su cauce en el Tinkoff-Saxo Bank

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Tras un año bastante malo, donde solo dos hombres se salvaron de la quema, el «nuevo» Team Tinkoff-Saxo echará a rodar con la intención de volver a colocar a su hombre fuerte, el español Alberto Contador, en lo más alto del podio de una gran vuelta.

Pero no será fácil. No de la manera en la que se están desarrollando los hechos. Primeramente se hizo oficial el acuerdo entre Riis y Oleg Tinkov en el que se vendía la sociedad Riis Cycling, propietaria de la licencia del equipo. En un acto con más parafernalia que información, se sentaron cerca, que no juntos, Alberto Contador y Oleg Tinkov. Esto no sería de extrañar si no fuese por los mensajes que en su día le dedicó el magnate ruso al ciclista español a través de su cuenta de Twitter. Pues eso, un acto de morbo en qué las dos partes, obligadas, se piropeaban e intentaban proclamar su buena relación.

Cuando parecía que todo estaba más clamado, apareció la noticia del positivo de Rogers por clembuterol. Déjà vu: Clembuterol e intoxicación alimenticia. Todo esto a menos de un mes para que se dé el pistoletazo a la temporada. Difícil empezar de peor manera.

Todo esto sumado a la temporada que el equipo realizó en 2013, con tan solo ocho victorias, hacen que la nueva temporada deba servir de impulso para volver a ver al equipo en los puestos cabeceros. Porque no nos engañemos, para Tinkoff, una victoria en la Amstel y dos victorias en la Vuelta, como mayores logros de la temporada, no sirven. Ni eso ni, por supuesto, los segundos puestos en diferentes etapas y clásicas ni mucho menos los terceros puestos, aunque sean en clásicas como Lombardía o San Sebastian. Eso para otros equipos quizás serviría para realizar una magnífica temporada, pero para Tinkoff no.
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Así pues, la pelota está en el tejado de los corredores, de los mismos corredores, prácticamente, del año pasado. Porque a nivel de traspasos, Tinkoff se ha movido poco. Cuatro corredores han causado baja: Jonathan Cantwell, Takashi Miyazawa, Jonas Aaen Jorgensen y Mads Christensen. No serán bajas sensibles, ya que el nivel mostrado por los cuatro en este último año dista mucho de lo que se esperaba de ellos. Aunque sorprende la baja sobre todo del sprinter australiano Jonathan Cantwell, corredor que sí que había rozado la victoria en algunas llegadas masivas este año.

A las pocas bajas del equipo se le añaden las pocas altas que se han anunciado. El efecto Tinkoff necesitó pocos días, aunque era algo sabido desde hacía más tiempo, para hacerse notar con los fichajes de los rusos Nikolay Trusov e Ivan Rovny que dotarán al equipo de buen trabajo en la carretera. Savia nueva es lo que se ha buscado con los demás fichajes. Cuatro hombres de la generación de los 90 que con paciencia podrían empaparse de la experiencia del equipo y que a la larga podrían dar buenos resultados. Tanto Pawel Poljanski, Michael Kolar, Jesper Hansen o Michael Valgren Andersen deberán adaptarse a la competición y esperar su momento en el equipo.

Con pocos movimientos se presume como una segunda oportunidad. Una oportunidad para demostrar que la plantilla del Tinkoff puede volver a brillar y puede volver a dar qué hablar. A la espera de lo que pase con Michael Rogers, la plantilla queda cerrada y compuesta por 28 ciclistas. Alberto Contador, Roman Kreuziger, Nicolas Roche y Rafał Majka tendrán en sus piernas el deber de volver a meter al equipo en la senda de las victorias y el deber de volver a luchar por una clasificación general. Mención especial para Rafał Majka, quien debe demostrar que está preparado para asumir verdaderos galones y dar alegrías al magnate ruso. Matti Breschel se encargará de liderar al equipo en las clásicas de pavés, esperando volver o al menos acercarse al nivel que mostró en 2009 y 2010. Para las clásicas de muros, el equipo tendrá un amplio abanico en el que buscar al líder más adecuado, aunque tras los buenos resultados obtenidos el pasado año, no sería de extrañar que siguiesen la misma táctica y que fuese Roman Kreuziger el líder para estas pruebas. Contador y Roche serían unas segundas espadas de lujo, sin olvidar a Zaugg o Majka, quienes también podrían tener su oportunidad. En los sprints el equipo flaquea, siendo Daniele Benatti el hombre más rápido y en el que se deberán centrar para las llegadas masivas. Marko Kump o el propio Matti Breschel también podrían tener su oportunidad en este tipo de finales, pero parece difícil que cualquiera de los mencionados pueda batir en un sprint de nivel a la clase selecta del pelotón.

Equipo del que se puede esperar cualquier cosa. Las grandes vueltas, junto a las clásicas de las Árdenas, deben ser su punto fuerte. La teoría es fácil: Volver a luchar con los mejores del WorldTour, aplicarlo a la práctica será algo más complicado. Depende de ellos.

Plantilla:
saxopla

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